Rajoy huye de la Información

Los desencuentros de Rajoy con la información plural han vivido un nuevo episodio durante la visita a la Casa Blanca. Lo grave es que, en buena medida, han dejado de ser noticia. Protestan los directamente afectados; balbucea respuestas contradictorias la Secretaria de Estado de Comunicación; los medios damnificados se lamentan de su ostracismo y denuncian afán por evitar todo lo que no redunde en propaganda. Pero no; no son esos medios, ni esos periodistas los principales perjudicados. Lo realmente grave es que, con estas maniobras, se perjudica, hasta la desaparición, ese gran concepto llamado TRANSPARENCIA, desvirtuado por este gobierno a fuerza de convertirlo en un mantra tan repetido como vacío de contenido.

El autor de la comparecencia por plasma, del “sí, hombre” o el “ya tal”, se abstiene, a estas alturas, de huidas vergonzantes (como la protagonizada en el Senado) y busca, con ardides de funcionarios obsequiosos, escapar de una de las principales obligaciones de su cargo: informar con veracidad a los ciudadanos de los actos de gobierno. Un día reducen el número de preguntas; al siguiente seleccionan qué medios pueden intervenir y a quién silenciar; luego contesta con sucedáneos de “ese asunto” cualquier tema conflictivo. Todo vale, con tal de evitar el trance de informar a la ciudadanía a través de los medios de comunicación.

En medio quedan esos funcionarios a los que, al parecer, les entra en el sueldo proteger al jefe, aunque ello suponga trasformar en Secretaría de Incomunicación ese departamento clave para la pregonada transparencia. De ese modo, se habla de los errores de la titular, como se destaca lo retrogrado de la “Ley Gallardón” sobre el aborto, o la “Ley Fernández”, que amputa derechos tan esenciales como los de reunión o manifestación. Es la continuación de una tácticas, tan perversa como exitosa, ya praticada con el “Tasazo y los recortes de Wert”, o el “Copago de Mato”: Colgar el Sanbenito de lo impopular al nominado para ejecutar las políticas que Rajoy, y solo Rajoy, decide.

Él, el inmarcesible Presidente, está a otras cosas. A las que que de verdad importan: a que no se gaste lo que no se tiene, a cumplir el déficit que ordena Bruselas, a hacer llegar a su colegas de Europa y América que es el serio Presidente de un país serio que cumple sus compromisos con ellos. El resto, se queda para sus colaboradores. Y, cuando no hay más remedio que salir en los medios de comunicación, buscar el adecuado. El lunes lo hará en Antena 3 con Gloria Lomana; Mariano Rajoy, como buen aficionado al fútbol, sabe lo importante que es jugar en campo propio y con arbitro lo más cercano posible.

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