El Cabanyal y el secreto de la participación ciudadana

Fernando Flores

Mañana, domingo 6 de abril, la Plataforma Salvem el Cabanyal ha convocado una manifestación en el barrio marinero de Valencia. Con ella se reivindica un nuevo plan de rehabilitación con participación ciudadana. Es decir, se exige que la actuación de los poderes públicos en la vida y entorno de las personas sea legal, cuente con ellas, y esté sometida a la rendición de cuentas. Dieciséis años pidiendo lo mismo.

Mañana, 6 de abril, se cumplirán cuatro años de la paliza que la Policía Nacional propinó a los vecinos del Cabanyal por defender el barrio de una ley del PP que fue derogada hace unos meses por inconstitucional. Ni la paliza por la policía ni la derogación de la fraudulenta ley produjeron actos de responsabilidad entre los representantes políticos, sólo gestos de arrogancia, desprecio y manipulación mediática. En cuanto a los vecinos, lo ocurrido ha fortalecido la convicción de que practicar las libertades públicas no es un privilegio otorgado o tolerado por los poderosos.

manif

Y es que aunque la participación ciudadana no esté contemplada como un derecho fundamental por nuestra Constitución, los vecinos del Cabanyal la han utilizado como si lo fuera. Se la han creído, la han aprendido (la están aprendiendo) y la han practicado. 

La participación ciudadana real no vive de una idea abstracta. La participación significa asambleas vecinales cada semana del año, los miércoles a las ocho de la tarde; es decir, trabajo después del trabajo y horas hurtadas a la familia. Significa exigir transparencia e información a un Ayuntamiento y a un Consell que solo entienden el lenguaje de la opacidad y engaño; es decir, escribir solicitudes y reclamaciones a sabiendas de que ni siquiera serán contestadas. Significa redactar e interponer recursos judiciales largos y caros; es decir, la complicidad y el compromiso de letrados y letradas dispuestos a pelear en los tribunales sin cobrar por sus servicios. Significa elaborar y discutir documentos de estudio, proyectos alternativos al oficial, acciones culturales…; es decir, el trabajo desinteresado de estudiantes, de arquitectos, de trabajadores sociales, de sociólogos, de artistas. Significa montones de reuniones con miembros de otros movimientos sociales, con universitarios, con concejales, con diputados. Significa organizar protestas, manifestaciones, redactar notas de prensa, desmentidos, artículos de opinión… Significa mantenerse unidos frente al acoso demoledor y disolvente del poder. La participación ciudadana significa mucha implicación, mucha solidaridad, mucho trabajo. Ahí está el secreto.

Mañana, en la manifestación del Cabanyal, miles de ciudadanos exigirán que el comportamiento de los políticos y las instituciones valencianas sea legal, que asuman sus responsabilidades y que cuenten con las personas para gestionar lo común… se pedirá lo que sería habitual en una sociedad democrática. Quien pueda, que vaya.

Captura de pantalla 2014-04-05 a la(s) 19.26.43

2 pensamientos en “El Cabanyal y el secreto de la participación ciudadana

  1. Esto demuestra que aunque las instituciones y los políticos no cambian, la sociedad poco a poco lo hace. Una democracia de calidad sólo funciona cuando incluye a todos, es transparente y sus políticos rinden cuentas de sus actos.
    Adelante, ciudadanos del cabanyal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *