Televisiones misioneras

 

Domingo 27 de abril. En Roma son elevados a la categoría de “santos” los fallecidos Papas Juan XXIII y Juan Pablo II; entre los invitados presentes, a más del Jefe del Estado y su esposa, tres ministros del Gobierno de España. El Telediario de TVE no escatima detalles: 20 minutos dedicados a la glosa del evento, con presentador desplazado hasta la capital italiana, corresponsal, vídeos, opiniones, semblanzas, historia, y demás parafernalia. Una hora antes, en Castilla-La Mancha Televisión, los escaso espectadores que aún le quedan contemplan con sorpresa como, en lugar del informativo de las 14 horas, siguen emitiéndose, una hora más, imágenes de la “tradicional romería en honor de la Virgen de Rus”, desde San Clemente, provincia de Cuenca.

Algunos, perplejos y desconfiados de nuestra memoria, volvemos al texto constitucional, y ahí está: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto… NINGUNA CONFESIÓN TENDRÁ CARÁCTER ESTATAL” (Artículo 16). Acudimos, por si acaso, al estatuto de Castilla-La Mancha, y a los de las televisión pública estatal y regional. Nada. Tampoco aparece en ellos referencia alguna que obligue a la evangelización católica de los ciudadanos. ¿Qué razones hay para estos excesos, para esta imposición a TODOS, de las creencias de algunos?

Causa ya hastío tener que declarar, a estas alturas del siglo XXI, el respeto a las convicciones religiosas (o no) de cada cual. Es evidente que los derechos humanos exigen la libertad de creer y practicar las convicciones religiosas de cada uno de los individuos, pero no lo es menos, que pertenecen al ámbito privado. Y así venía siendo -no sin altibajos- durante más de tres décadas de democracia. Pero el  Gobierno de Rajoy decidió acabar con esa parte del espíritu y letra de la Constitución de 1978. Imbuido del viejo afán totalizador, otorga medallas y distinciones a vírgenes varias; a otras confía la reducción del paro, y llega, en su irrespetuoso proceder, a conmemorar la tragedia del 11 de marzo de 2004 con una ceremonia católica, presidida por las autoridades constitucionales, protagonizada por el jerarca eclesiástico, y en la que las víctimas -adscritas a credos diversos- son mero acompañamiento sin voz.

Con un gobierno abrazado con fervor al más rancio integrismo católico, las televisiones públicas, dedicadas a la propaganda de sus logros tanto como a la ocultación de sus fracasos,  no hacen sino proclamar urbi et orbe “su verdad”. Los veinte minutos desde Roma, o el anteponer la fiestera romería mariana a la Información, son la manera de consagrar su dedicación como “televisiones misioneras”. Su tarea es convencer a todos que no hay más que una religión verdadera: la suya.

3 pensamientos en “Televisiones misioneras

  1. Pues en Canal Sur (gobierno Psoe-IU) no os digo el domingo que dieron con la romería de la virgen de la Cabeza, o la semana santa, con procesiones a todas horas y películas religiosas como en tiempos del franquismo, y en el Rocío, todos los años la noticia de portada en los informativos (en portada, primera noticia) es la hora en que los romeros sacan a la virgen (el salto de la reja). Es vergonzoso que un gobierno supuéstamente de izquierdas? sea tan rancio, cateto y cutre.

  2. Vamos a ver si la deuda crece, la pobreza también, sus promesas no cuelan, las medallas a la virgen, a Santa Teresa, todavía no han dado resultado, o es que no han rezado demasiado o no es suficiente que el Ministro del interior le insinúe al Papa, que invoque la protección divina, porque el es muy creyente un fiel y devoto servidor del altísimo. Tienen que intentarlo. Si no es Dios la Virgen y todos los Santos, quien nos saca de esta.

    Yo como Eugenio, por si acaso les diría: Hay alguien mas.

    Panda de monaguillos mea pilas.

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