El PP se quita la careta en RTVE

 

La crisis en RTVE ha sido resuelta por el PP (o lo que es lo mismo, por el Gobierno Rajoy) con un golpe de poder, sustentado en su mayoría parlamentaria, y encarnado en la designación de José Antonio Sánchez como Presidente de la Corporación “in péctore”, aunque haya que esperar al pleno del Congreso del día 16 para iniciar los trámites previstos en la normativa.

Atrás, muy atrás, quedan las vacilaciones del inicio de verano con González Echenique estrellando sus peticiones de financiación ante el muro de Hacienda y los Informativos intentando tapar las manipulaciones con excusas varias y protestas de un falso pluralismo, tan poco creíble entre los trabajadores, como “tibio” para los criterios de Génova.

La designación del hasta ahora Director General de Telemadrid significa la superación de aquella imagen de un gobierno y un partido dialogante, que habla de pactos y transparencia, y muestra con toda crudeza la entraña impositiva y excluyente que tan bien representara Aznar. La consigna es actuar “sin complejos” en la toma de aparatos de difusión, para consolidar su papel de “propagandistas” y dar la vuelta a las críticas sobre la acciones de gobierno que merman las expectativas electorales, y provocan desanimo en militantes y pasividad ante las urnas de antiguos votantes.

El triunfo de esa línea se visualiza con José Antonio Sánchez. Gobierno y PP podían haber designado otros nombres que han sido barajados durante buena parte del verano, que mantendrían similar fidelidad; pero se ha optado por Sánchez, a pesar de lo controvertido de su biografía: las denuncias realizadas por los papeles de Bárcenas, publicadas por el diario El Mundo, nunca contestadas, y en las que se concretaban pagos sin justificar a este periodista en los años 1994 y 95; o el hecho de que dejará su puesto en Telefónica, para aceptar la dirección general de Telemadrid, cambio que supuso una merma en sus ingresos de alrededor de doscientos mil euros, y que fomentó las sospechas del colectivo “Salvemos Telemadrid”, al comprobar como los trabajos que efectuaban los despedidos tras el ERE, pasaban a ser contratados a una filial de su antigua empresa, desestimando la oferta más barata de los antiguos trabajadores reunidos en cooperativa. A lo que habría que sumar su pasado como Director General de RTVE, hasta la llegada al poder del PSOE en 2004, época que se recuerda entre los profesionales como una de las más negras en cuanto al pluralismo informativo, con coberturas (o ausencia de ellas) tan desgraciadas como la huelga general, el tratamiento de las consecuencias del naufragio del Prestige, o los días posterioes a los trágicos atentados del 11-M. Una biografía que se culmina con el despido de 861 trabajadores de Telemadrid, declarado “no ajustado a derecho” por la Justicia, y que ha provocado contrataciones externas como la antes relatada.

Con tal historial, nada sorprende la reacción en contra de sindicatos y órganos de representación en RTVE, que Infolibre ha resumido. Era de prever. Y es una demostración más de la prioridad que se otorga en el Gobierno Rajoy, y en la cúpula del PP, a “la toma” de la empresa, cueste lo que cueste. Gobierno y partido han tomado nota del éxito de los paros parciales, que tuvieron lugar hace siete días, que trastocaron la programación de La 1, y se hicieron visibles en el 24 H; también de la protesta de la redacción de TVE, puesta en pie para exigir un tratamiento equilibrado en el TD1 de la dimisión de González Echenique. Saben, que se van a producir nuevas acciones sindicales el día 9, y que el 16 se hará publica denuncia y firmas de apoyo contra la manipulación recogidas por el Consejo de Informativos. Son conscientes de todo ello… y han optado por lanzar un desafío, con este nombramiento.

Gobierno y PP no ignoran que se abre una etapa de confrontación; saben que los sindicatos -enfrentados en más de un momento del pasado reciente- están dispuestos a luchar juntos por una televisión pública que sea relevante, y no meramente residual, en el panorama mediático; conocen que los Consejos de Informativos, reforzados por los profesionales puestos en pie, van a defender una información veraz, plural, y libre de imposiciones políticas. Pero afrontan el riesgo.

La prioridad para ellos se sitúa en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, y en las generales, que tendrán lugar mese después. Han visto y examinado las tendencias del electorado, tras una legislatura de recortes económicos, rebajas en derechos sociales, y ataques a derechos fundamentales como los de reunión y expresión. Saben del hartazgo ante la corrupción, de la falta de horizontes laborales, de la penuria (y hasta la pobreza) de buena parte de la población. Son conscientes de la dificultad de convencer, incluso a buena parte de su antiguo electorado, y han optado por adueñarse del medio de información que, a pesar de vivir horas bajas de audiencia, sigue siendo la principal fuente de información para más de la mitad de los españoles: la radio y la televisión. Pronto veremos movimientos en presentadores y espacios de las cadenas privadas en las que puedan influir; en el caso de RTVE, los primeros cambios se asentarán en los informativos territoriales y en las desconexiones de radio; ahí se planteará la primera batalla, que luego se expandirá sin rubor a telediarios y noticiarios de radio.

Y habrá movilizaciones, jornadas de paro, huelgas, denuncias políticas y profesionales. Gobierno y PP están dispuestos a correr el riesgo. Poco les importa ya la pervivencia y vigor de una radio y televisión pública. Su objetivo es conservar el poder en ayuntamientos, comunidades y gobierno de la nación y necesitan una RTVE consolidada como servicio de propaganda. Por fin se han quitado la careta.

3 pensamientos en “El PP se quita la careta en RTVE

  1. Buen análisis, y añadiría que ya se están notando cambios desde hace un tiempo, supongo que por propia imposición gubernamental: no es normal que en la 2 estén reponiendo los antiguos programas del No-Do y las imágenes del dictador acaparen tantos minutos en antena, como si un ataque nostálgico (y supongo que por necesidad de rellenar con todos esos programas de retales del pasado que pueblan su programación) hubiera llegado a la tele en pleno siglo XXI. Con este nombramiento, la pregunta es, ¿volverá Urdaci a desinformarnos? Horror. Y encima en unos meses habrá que desembolsar dinerito fresco para poder seguir viendo tamaña bazofia. País.

  2. Todo ello en el 30 aniversario de la célebre y muy puñetera “sentencia” del jerezano Pedro Pacheco. Y en ese plan. Ninguno.

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