Masacre y ley del silencio en Madrid

La dignidad entra en la UVI de la mano de Teresa Romero. El sentido común sufre una masacre en Madrid al ritmo de políticos incompetentes con manos sucias. “Carne es asesinato/ Cada vez más cerca el cuchillo espeluznante“, canta Morrissey en el Palacio de los Deportes. Y las pantallas gigantes se llenan de cerdos y pollos sacrificados. Mientras Meat is murder nos acongoja, el partido que bautizó una plaza con el nombre de Margaret Thatcher cruza (una vez más) el umbral de la democracia manipulando pruebas, opiniones, axiomas

Todo vale con tal de imponer las prefabricadas tesis oficiales. Lo mismo que la supuesta recuperación económica sólo existe en el imaginario de la calle Génova, así también resulta escandaloso el modo en que señalan a la enfermera por contagiarse, ay, de manera caprichosa e inconsciente. Ellos nunca deben rendir cuentas, los demás sí.

Me siento culpable/ aunque sé que no he hecho nada malo“, entona Marianne Faithfull en Guilt (‘Culpabilidad’), banda sonora nada improbable para las maquiavélicas estrategias del PP contra los ciudadanos.

Ya lo dijo New Order tras el suicidio de Ian Curtis: Power, corruption and lies (‘Poder, corrupción y mentiras’). Sobre todo, cuando la caverna mediática entra en acción sin rechistar, que hay demasiados intereses (particulares) en juego. Incluidos los del diario ex progresista y ex emblemático, ahora reciclado al calor de los favores de Moncloa.

Continúa Morrissey rememorando a The Smiths:Es la sangre hirviente/ y el atroz hedor. El cordero degollado de la libertad, con el filo de la navaja a punto de cortar y la ley del silencio imperando sin piedad, como en la película homónima del legendario Elia Kazan, que retrataba en 1954 el clima de obligado mutismo proclamado por el sindicato portuario en los muelles de Nueva York, con un Marlon Brando espectacular.

Repetir verdades cercenadas y embustes amplificados se convierte en el modus operandi favorito del escandalosamente incólume Estado del malestar auspiciado por un gobierno experto en el escarnio público, en la burla tenaz más despreciable.

Suena You have killed me en el escenario donde This Charming Man despliega todo su arsenal de gestos hiperbólicos. No es su noche más brillante, pero nos deja un eléctrico sabor de boca cantando “Cállate/ ¿Cómo puedes decir que hago las cosas de manera equivocada?”  al despedirse con el tormentoso riff guitarrístico de How soon is now? Ya no llueve fuera. ¿O sí?

(Por cierto, recuerden ustedes: no hace mucho que el mismísimo Jean-Marie Le Pen se descolgaba con la barbaridad de que “el Señor Ébola puede solucionar el problema europeo de la inmigración en tres meses”). Sic

 

 

 

 

 

 

 

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