Telemadrid ante la Justicia

 

La deriva a la que han llevado gobiernos del PP a varias radios y televisiones públicas tiene su ejemplo más esperpéntico en el caso de Canal Nou con un servicio a los ciudadanos cerrado, más de mil trabajadores en el paro, y unos costes financieros que superan los doscientos millones de euros; mientras, el Presidente de la Diputación de Valencia  habla de crear una televisión de ámbito provincial, y su homónimo en la Comunidad pugna por que TVE realice una desconexión de dos horas como sucedáneo paliativo de la que él eliminó hace justamente un año.

Al margen de este caso extremo, Telemadrid se ha convertido en un exponente vivo -aunque moribundo- de la degeneración de un medio público. Dejando a un lado -que ya es dejar- las cientos de tragedias personales de trabajadores cualificados, que habían obtenido su plaza por oposición y atesoraban décadas de experiencia, el que llegó a ser medio de referencia para los madrileños, y ejemplo de información de proximidad para su ciudadanía, ha cerrado octubre -una vez más, y van demasiados meses- por debajo del cinco por ciento, prácticamente la mitad de la cuota media de pantalla del resto de las autonómicas; un dato que descubre que estamos ante una televisión irrelevante, más cerca de canales temáticos que de medios generalistas. Paradójicamente, ha sido su director general hasta hace un mes, José Antonio Sánchez, quién ha dictado sentencia en su comparecencia parlamentaria como presidente de RTVE: “Un servicio público sin público, no es servicio”; el ahora Presidente de RTVE aprovechó para  revelar que “se sentía orgulloso de que Telemadrid costara ahora la mitad a sus contribuyentes”, un argumento que, a más de compadecerse mal con las cifras reales, encierra desconocimiento o afán de engañar: hace mucho tiempo que la rentabilidad de una televisión se obtiene al dividir sus gastos entre los puntos de cuota de pantalla obtenidos, de modo que si a su llegada la audiencia casi doblaba la actual, el coste real se habría duplicado, y ello sin contemplar la gran merma de ingresos publicitarios.

Más allá de la escasa presencia pública de Telemadrid, o de las críticas por su alineación partidista con el PP, la cadena se ha convertido en un medio sin credibilidad y sometido a la permanente sanción de la Justicia. En este terreno, y tras calificar los tribunales como “improcedente” el ERE colectivo, se han producido ya diez sentencias individuales de despido nulo sobre otros tantos trabajadores que reciben el sueldo en su casa, ya que la empresa “argumenta” que “no hay trabajo para ellos”. Son datos reveladores que, sin embargo palidecen ante el hecho de que sus últimos cuatro directores generales (esto es, todos los nombrados desde la llegada a poder de Esperanza Aguirre e Ignacio González) tendrán que afrontar querellas  en los tribunales. Angel Martín Vizcaíno, Isabel Linares y Manuel Soriano por los presuntos delitos de administración fraudulenta y malversación de caudales públicos, tras firmar acuerdos con los equipos de fútbol Atlético de Madrid y Getafe por valor de 270 millones de euros, a pesar del informe negativo de la asesoría jurídica; en esa cantidad se incluían 24 millones por incorporar publicidad de Telemadrid, que nunca fue realizada, y sin que se demandara por parte del ente público. De esta querella ha habido detallada información en Infolibre, así como de la reapertura de la dirigida contra José Antonio Sánchez, por hechos que podrían ser constitutivos de delitos  “contra derechos de los trabajadores, prevaricación, tráfico de influencias, malversación de fondos públicos y delito societario”, al contratar a una filial de Telefónica -donde trabajó hasta su llegada a Telemadrid- para sustituir parte de las tareas que realizaaban los despedidos en el ERE.
Telemadrid es, en definitiva y a día de hoy, un medio público sin público ni credibilidad, abandonado por los madrileños, y sometido permanentemente a la sanción de la Justicia. Para sus antiguos trabajadores, y para buena parte de la ciudadanía, la única esperanza se cimenta en el posible cambio político que podría producirse en las elecciones de mayo, ya que la izquierda del parlamento regional se comprometió por escrito, un año después del ERE, a recuperar a los despedidos y a poner la radio y televisión publica al servicio de la sociedad. Una esperanza imposible con el actual gobierno del PP. 

Un pensamiento en “Telemadrid ante la Justicia

  1. lleva usted toda la razón y apoyo todas sus palabras, incluso le regalaría un bocadillo de salchichón y un whiskie en un vaso de plástico, pero la verdad es que son o sois o somos todos iguales , cuando estamos dirigiendo esos medios, hacemos deshacemos, retorcemos y estiramos a nuestro antojo y usted lo sabe y muy bien, hacemos llorar a redactoras hasta que el total del contrario se puede poner para que parezca que no dice lo que dice o las /los anulamos y no informamos como la no existencia de un incendio o la maquina de carne picada etc etc etc. Es fácil decir que las ametralladoras están en malas manos cuando estamos buscando trinchera pero cuando tenemos una entre las manos…..ñ son muchos años en el mundo de la manipulación/información, para no confiar en los llamados informadores, y no hablemos de la falange de tertuñecos o guiñolianos que me/nos hacen vomitar lagrimas de sangre y lloramos bilis de desconsuelo. Sin acritud como diría el dictadorzuelo de turno.

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