Los trabajadores de Telemadrid, pioneros en defender lo público

Este domingo los trabajadores de Telemadrid afectados por el ERE saldrán a la calle para recordar a los ciudadanos que, hace dos años, 861 empleados fueron despedidos vía burofax, y sin que la dirección accediera a estudiar ninguna de las propuestas realizadas por el Comité de Empresa. Con el lema “Por una radiotelevisión pública, veraz e independiente”, irán desde la Plaza de la Villa a la Puerta del Sol, en una marcha a la que invitan a todos los madrileños, a quienes consideran legítimos propietarios de este medio de comunicación.

La convocatoria coincide con un momento en que los medios públicos de comunicación viven una situación de abierto enfrentamiento entre los trabajadores y sus representantes legales y las direcciones designadas por el poder político. Un breve repaso a las informaciones publicadas por Infolibre en el último mes ofrece una explicita imagen de la situación: “Los sindicatos salen a la calle en defensa de TVE”; “Trabajadores de la radio y televisión de Castilla-La Mancha se visten de negro para denunciar la manipulación”; “Éxito del paro en la televisión pública de Extremadura contra la manipulación informativa”. “Sindicatos de RTVE piden la dimisión del presidente y el director de Informativos de TVE”; “Los periodistas de RNE denuncian la falta de imparcialidad”; “Balance de los periodistas de TVE en 2014: injerencias del PP, censura, manipulación y falta de pluralismo”. No es casual que las radios y televisiones públicas del Estado y de las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Extremadura y Madrid, estén sometidas a gobiernos del Partido Popular; cierto también que fuera de ellas (caso de Cataluña o Andalucia) también se producen denuncias de malas prácticas informativas; pero es en las que gobierna el PP donde se ha impuesto esa fobia a la información profesional, independiente y veraz, traducida, a finales de 2013, en el cierre de la radio y televisión valenciana, meses antes con el ERE de Telemadrid, y día a día con la censura y manipulación informativa denunciada por los profesionales de las antes citadas.

Mientras, los ciudadanos se debaten entre la repulsa a medios convertidos en propaganda de los gobiernos, y el derecho a recibir una información honesta. Cuando se produjo el cierre de Canal Nou fueron muchos los que criticaron a los profesionales que se despedían entre lagrimas, pero que, en su mayoría habían permanecido callados durante años de manipulación informativa y derroche económico. No ha sido ese el caso de Telemadrid, cuyos trabajadores y representantes llevan más de diez años ininterrumpidos de denuncias, por más que el eco en el resto de los medios haya sido escaso hasta hace poco tiempo.

Conviene recordar que la deriva de Telemadrid se produjo tras la llegada al poder, en 2003, de Esperanza Aguirre y la designación de Manuel Soriano como máximo responsable en la empresa. Desde los primeros meses, sindicatos y periodistas denunciaron la creación de una “redacción paralela”, dedicada a servir las aspiraciones políticas de la presidenta de la Comunidad, pero fue la actuación sesgada durante los días posteriores a los atentados del 11-M, y la posterior consagración de los Informativos a las teorías conspirativas, quién provocó el mayor enfrentamiento entre los profesionales y la dirección. Los responsables de las secciones dimiten o se marchan de la empresa; se crea un Consejo Provisional de Redacción, nunca reconocido ni atendido por la dirección; ya en 2005, la mayor parte de los redactores ingresados por oposición se niegan a firmar sus trabajos, que eran censurados, o manipulados por la dirección; al año siguiente dirigen a la Eurocámara un informe, que en 2007 es presentado ante la comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, donde denuncian “las prácticas de tergiversación, censura, tendenciosidad política y omisión de la información en la televisión pública madrileña para demostrar su utilización partidista, e incluso sectaria, que la dirección realiza en beneficio de intereses particulares o políticos”. Los trabajadores que se niegan a las directrices partidistas son apartados a tareas y programas menores, mientras los informativos se nutren de personas nombradas o contratadas por su cercanía al Partido Popular. Los sindicatos son, primero ninguneados, luego absolutamente ignorados, mientras bajan audiencia y credibilidad de unos informativos al servicio de Esperanza Aguirre. Nace “Salvemos Telemadrid”, una plataforma integrada por el grueso de los trabajadores de la empresa anteriores a la llegada de Aguirre y Soriano, que denuncia semanalmente cada incumplimiento del Estatuto y de la ética periodística.

Un despido improcedente

Las críticas internas van trascendiendo a la opinión pública. Los madrileños han dado ya la espalda a un medio que fue reflejo de sus vidas, y referente informativo, y que se ha transmutado en órgano de propaganda del sector del PP encabezado por Aguirre y González. 2012 es un año convulso de paros y reivindicaciones después de que la dirección anunciara su propósito de ejecutar un ERE por “causas económicas”. Sindicatos y trabajadores intentan negociar alguna salida, pero no son recibidos ni escuchados. Se llega a la segunda semana de 2103. En la noche del viernes, dos centenares de trabajadores se encierran en las instalaciones. Cuando salen a media mañana del sábado les esperan varios cientos de compañeros. Abrazos y lágrimas. La mayoría han recibido un par de horas antes un burofax que les anuncia su despido y les prohíbe el acceso a las instalaciones de una empresa que se fundó con ellos.

Han pasado dos años de aquella mañana de enero. Algunos de los despedidos han encontrado trabajo en diversos medios o se han dedicado a otras actividades. El despido fue declarado improcedente por la Justicia y PSOE e IU han firmado un compromiso para reingresar a los trabajadores si llegan al poder. Telemadrid ha cerrado 2014 con mínimos de audiencia y credibilidad. Algunos de los despedidos ha creado T-MEX una televisión, vía internet, dedica a contar una realidad que nunca aparece ya en su antigua empresa; se ha creado la AGTPM, asociación de Afectados por la Gestión de la Televisión Pública Madrileña, que se ha personado ante la fiscalía de Málaga que investiga el ático propiedad de Ignacio González y ha denunciado los ruinosos acuerdos de Telemadrid con el presidente del Atlético de Madrid Enrique Cerezo. La mayoría continúa  acudiendo a las manifestaciones de los jueves frente a la sede del gobierno regional. Es la renovación, semanal o mensual, de una lucha digna y valiente, que iniciaron hace once años para defender una radio y televisión al servicio de los ciudadanos.

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