Soraya no es Pablo Iglesias

 

Perdón por la obviedad: Pues claro que Soraya Sáenz de Santamaría no es Pablo Iglesias. Lo sabemos todos, y quien mejor parece saberlo es TVE y el director del canal 24 horas, Sergio Martín. Un total de 29 minutos de entrevista a la vicepresidenta del Gobierno, alejados del resto de periodistas en un cara a cara, que se inició con la pregunta sobre corrupción, ¡que osadía!. Pues no, era un espejismo. Desde ahí hasta que se dio paso a mesa y formato habitual, fueron 29 minutos de preguntas dóciles, respuestas de manual y ni una sola repregunta. A mi se me venía a la cabeza la entrevista, “que no parezca una encerrona”, de cincuenta días atrás con Pablo Iglesias, y recordaba aquel tono crispado, aquella agresividad, que culminaba con la ya famosa pregunta de si “se le podía dar la enhorabuena por la excarcelación del etarra Santi Potros“, y pensaba: espera, espera; ahora va a ser cuando espete a la vicepresidenta: “¿se le debe dar la enhorabuena o el pesame por la salida de la cárcel de Luís Bárcenas?”. Pero no, seguían las preguntas de carril y las respuestas de manual.

No es extraño, que en las redes sociales el encuentro estuviera pasando casi desapercibido. Había que acudir a cuentas de periodistas de primera linea para leer algunas valoraciones: “La vicepresidenta y portavoz del Gobierno vuelve a un plató de televisión tras dos años de ausencia. Y lo hace para no decir nada noticioso”; otro profesional (del mismo grupo mediático que el anterior) redundaba: “Los miembros del gobierno se lanzan a dar entrevistas… me permito recordarles que lo importante no es que hablen sino que digan algo”; mientras otro colega de la competencia escribía con ironía: “La noche en 24h de TVE rinde un entrañable homenaje a Soraya Sáenz de Santamaría”.

Sin embargo, el presentador, y director del canal, tan criticado cuando recibió a Pablo Iglesias, parecía satisfecho de como se estaba desarrollando esta vez el encuentro, al punto de que, ya en la habitual mesa junto al resto de periodistas, se le escapó el comentario “todo va bien, todo va bien”; se refería (al menos literalmente) a que sus colegas no habían utilizado “preguntas racimo”, ni múltiples, pero, por su aspecto relajado, podría entenderse que se refería al conjunto del programa. En esta etapa, ya con el concurso de Ignacio Camacho, Esther Jaén, Fermín Bocos y Cristina de la Hoz, se produjeron preguntas con alguna arista, aunque las respuestas no variaran un ápice de las anteriores. A punto de cumplirse una hora de programa, Sergio Martín despedía con “Gracias por venir, vicepresidenta” contestado con “Si no tuviera que madrugar, me quedaba un rato más”.

Poco después de la conclusión, en redes sociales no había ni rastro de la entrevista, mientras las ediciones digitales, que tras la presencia de Iglesias encabezaban las portadas con la polémica, resumían en tono menor esta ocasión, y coincidían en titular con la frase de Sáenz de Santamaría “los ciudadanos quieren reformas y no revoluciones”. Gris encabezamiento para un encuentro que poco aportaba. Un joven periodista concluía en tuiter. “Llevamos dos noches de entrevistas jodidamente lamentables” en alusión a la de TVE y a la inmediata anterior en Tele 5 a Mariano Rajoy. La Noche en 24 horas fue seguida por el 1,1 por ciento de los espectadores, y la entrevista, por el 1,6, la mitad de los que obtuvo con el líder de Podemos. No, definitivamente, Soraya no es Pablo Iglesias. .

 

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