TVE se asoma al abismo

 

 

La 1 de TVE ha marcado este lunes una audiencia del 7,5. Un dato que sitúa a la que fuera “la Primera”, no solo muy lejos de Tele 5 y Antena 3, sino por detrás de La Cuatro y La Sexta, que alcanzaron respectivamente un 8,1 y un 8. Se podría decir que la cuota de pantalla de un día determinado no permite extraer conclusiones generales, pero es que, al margen de este hito negativo, La 1 lleva meses ahondando su caída respecto a las televisiones comerciales, con diferencias de entre tres y cinco puntos respecto a las líderes, y cada vez más cerca de las segundas cadenas de Mediaset y Atresmedia.

El deterioro de las cifras, visible durante toda la legislatura bajo gobierno del PP, se ha acentuado en los últimos meses y, desde mi punto de vista, será más pronunciado en los siguientes, al finalizar producciones de éxito continuado como “Cuéntame”, o las trasmisiones de la “Champions Leage”. Pero, al margen de datos puntuales, o de perspectivas de futuro, se están produciendo hechos puntuales que explican la pérdida del favor de los espectadores.

Cuando, en el pasado otoño, llega a la presidencia de RTVE José Antonio Sánchez, se había hecho cargo de la programación de TVE José Ramón Díez, con Ignacio Gómez Acebo, como segundo; ambos son profesionales reputados, con amplia trayectoria en TVE, y fuera de ella; ambos, también, carecen de un perfil político marcado: han nacido en televisión, y a ella se han dedicado siempre; con aciertos y errores eso es lo que saben hacer y a lo que se han puesto desde el primer día. Pero con la llegada del nuevo preidente, y el inmediato nombramiento de Álvarez Gundín como director de Informativos, priman las intenciones políticas sobre las profesionales. Poco después se produce la salida de Gómez Acebo, al tiempo que Díez no oculta su disgusto con iniciativas de Sánchez como el fallido programa encargado a José Luis Moreno. La politización gubernamental, que domina los Informativos, se extiende a contratación de programas y deja maniatado al director de TVE, hasta el punto de que tanto en Prado del Rey, como en Torrespaña, se da por segura su salida tras las inmediatas elecciones.

Mientras, cual “gota malaya”, se producen “pequeños” acontecimientos, con escasa, o nula, explicación profesional:

Ana Blanco queda fuera del especial elecciones. RTVE Informa comunica que el especial elecciones del día 24 de mayo será presentado por Sergio Martín y María Casado, Casi nadie, dentro y fuera de Torrespaña, entiende como se puede excluir a Ana Blanco, la presentadora más veterana en este tipo de programas, tras la marcha de profesionales como Pepa Bueno. Junto a los presentadores habrá una mesa de tertulia en la que estarán el controvertido Alfonso Rojo, Carmelo Encinas, Eva Orué, Esther Jaén, Víctor Arribas y Edurne Uriarte.

Sin desconexiones territoriales en la noche electoral. TVE mantiene una amplia y (hasta hace poco) bien dotada red de centros territoriales repartidos por toda España; se trata de un dispositivo costoso, justificado, desde su origen, en la importancia que debe otorgar una radio y televisión pública a la información de proximidad, relevante siempre a nivel nacional, pero, sobre todo, imprescindible en sus respectivas áreas de cobertura. Según RTVE, el día de las elecciones se producirá una breve desconexión tras el TD1 que, por su horario, se limitará a ofrecer datos parciales de participación, y ambiente de las votaciones. Al no estar previstas desconexiones en el programa especial vespertino, los espectadores no tendrán acceso más que a resúmenes genéricos de resultados y reacciones de alcance general. Múltiples profesionales han clamado contra la decisión, denostada también por los sindicatos de izquierda que, en el caso de UGT, han llegado a denunciar que la dirección pretende “evitar que nuestros centros territoriales informen con eficacia en una jornada crucial para nuestra democracia”.

La jefa de prensa de la Ana Botella se coloca en TVE. Elena Sánchez, responsable de las relaciones con los medios de comunicación de la alcaldesa de Madrid, “empezará a trabajar esta misma semana en Radio Televisión Española tras la mediación ejercida por el propio presidente de la Corporación, José Antonio Sánchez“, informaba El Confidencial; según este medio digital su nombramiento se debe a la intervención de Eduardo Zaplana, para quien esta periodista trabajó durante seis años consecutivos como jefa de prensa.  Primero, en el Ministerio de Trabajo (2002-2004) y, después, como responsable de comunicación del grupo parlamentario popular en el Congreso, durante la primera legislatura de Mariano Rajoy en la oposición (2004-2008). En la noticia se recordaba como el propio Zaplana intervino en su día para situar al hoy presidente de RTVE en Telefónica.

Nepotismo, premio a “los leales”, centralización de la información para facilitar su control, programas que nacen y desaparecen, encargos de espacios y compras de derechos por recomendación política, estudios que se alquilan fuera mientras se realizan obras mal planificadas en los propios… En definitiva, una gestión que supedita los criterios profesionales a los políticos y que sitúa a TVE al borde del abismo de la irrelevancia. Quizás no se trate solo de errores; quizás sea un deterioro buscado para facilitar la privatización, o la desaparición. A estas alturas de la legislatura del PP, ponerse en lo peor quizás tenga más que ver con la realidad que con el pesimismo.

 

 

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