Necesitamos a Saramago

No pude resistirme a leer el arranque de la carta surrealista de Ana Botella como ex alcaldesa. Resulta que Madrid es líder en políticas sociales y no nos habíamos enterado. También me provoca una sonrisa la palabra renovación aplicada a los cambios cosméticos urdidos por Rajoy. En ambos casos me viene a la mente Ensayo sobre la ceguera, donde la lucidez de José Saramago se despliega en todo su esplendor.

Lo dijo él mismo: “Es la historia de una ceguera fulminante que ataca a los habitantes de una ciudad. Podría tratarse de una epidemia, de una plaga. Eso no está explicado en el libro ni importa, lo único que se dice es que la gente pierde la visión”.

Y añadió: “Pero el autor cree que ya estamos ciegos con los ojos que tenemos, que no es necesario que ninguna epidemia de ceguera venga a asolar la humanidad. Quizá nuestros ojos vean, pero nuestra razón está ciega“.

Conversamos con Pilar del Río en Lisboa y, cómo no, llegamos a la conclusión de que resulta imprescindible reivindicar una vez más a Saramago en este mundo dominado por los feroces criterios mercantilistas de la tecnocracia más amoral.

Su pensamiento nos puede iluminar como un faro: “Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal” o “El poder lo contamina todo, es tóxico. Es posible mantener la pureza de los principios mientras estás alejado del poder. Pero necesitamos llegar al poder para poner en práctica nuestras convicciones. Y ahí la cosa se derrumba, cuando nuestras convicciones se enturbian con la suciedad del poder“.

Se cumplen cinco años de su muerte y su vigencia se manifiesta claramente a prueba de bombas (dialécticas). No podía ser de otra manera si recordamos su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1998: “Las injusticias se multiplican en el mundo, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se extiende. La misma humanidad esquizofrénica que es capaz de enviar instrumentos a un planeta para estudiar la composición de sus rocas asiste indiferente a la muerte de millones de personas a causa del hambre. En estos tiempos, se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante”.

El culto a Saramago en este 2015 se encarna en un número especial de la revista Blimunda, en el estreno del documental de Leandro Lopes Un humanista por acaso escritor, en la puesta de largo en Italia de la ópera Las intermitencias de la muerte y, especialmente, en una exposición en el Museo de la Lengua Portuguesa de Sao Paulo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


uno + 8 =