Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es



Librepensadores

España, las cuentas claras

Fernando Pérez Martínez Publicada 25/01/2016 a las 13:46 Actualizada 25/01/2016 a las 13:47    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 1

El voto emitido por los españoles el pasado 20-D está siendo analizado con técnicas sociológicas con algo de ciencia forense en busca de la evidencia que ponga de manifiesto la necesidad de la gran coalición o coalición a la alemana. Alguien está empeñado en obsequiarnos con una adaptación costumbrista, castiza podría decirse, inspirada en Los extremeños se tocan, la astracanada de Pedro Muñoz Seca y Pedro Pérez Fernández. La astracanada política la firmarían esta vez Pedro y Mariano, los extremeños, los opuestos, con el aplauso de sus respectivas camarillas, el concurso de advenedizos y el pateo de la mayoría de las militancias de pago y de voto. La astracanada en el teatro sacrifica la lógica, lo creíble al servicio del humor. La versión política inmola la coherencia en el altar del interés espurio.

Los detalles que se ponen de manifiesto en los agrupamientos del voto emitido el 20 de diciembre pasado, dejan patente ciertas características que poco tienen que ver con el deseo de apoyar a una de las marcas electorales o al merengue que surja de las uniones previsibles o contra natura, más bien la orientación del voto tiene como objetivo conjurar lo pésimo mediante la elección del mal menor. No voto lo que quiero que sea, sino para bloquear lo que temo.

Apoyo al PP porque no creo lo que dicen jueces y policía judicial, o en el peor de los casos porque para que roben el pan de mis hijos los otros, que me lo roben los míos. Voto a Ciudadanos para que el PP espabile de tanta roña, y por si sonase la flauta de la improbable honradez de los mismos perros con collares nuevos. Elijo la papeleta de Podemos para que la IU sorda, ciega y feudo de unos cuantos caciques, que se reclaman santones de izquierda con moral económica ultra liberal y que poseen el partido como finca privada; sea borrada de la faz del panorama electoral. Y además voto a Podemos para que la carcunda que se ha apropiado del PSOE, desaloje el espacio en el que con reiteración viene defraudando al electorado socialista desde hace décadas, abonando la especie de que los barones y baronesas socialistas cuando son apeados de las responsabilidades políticas asumidas, han conseguido, amén de afirmar el sistema haciendo que luchan por las libertades, establecer sospechosas y útiles amistades con los poderosos por más pringue que les cubra y de paso arreglarse un capitalito que les abrigue confortablemente el riñón. El voto independentista merece análisis aparte.

Así tenemos un escenario postelectoral en el que todos los partidos se sienten o perdedores o insuficientemente apoyados para llevar adelante el proyecto, por lo general excluyente, que querían desarrollar, si hubieran tenido suficiente respaldo en las urnas.

El PPPSOE, impasible, está viendo menguar progresivamente el apoyo recibido en anteriores citas con los electores, incapaz de reaccionar, aplastado por la rémora de corruptelas, intereses privados y soberbia que han acumulado sus dirigentes. Atemorizados por lo que pueda airear un gobierno nuevo no comprometido con el lado oscuro del poder.

Ciudadanos no ha conseguido desmarcarse de la estela del PP, ni de la tutela del IBEX35, dejando entrever a las claras que son el partido heredero de lo más rancio del PPPSOE.

Podemos ha generado una razonable esperanza entre un electorado que en buena medida dejó de creer en la integridad y la filantropía a golpe de decepción, y latrocinio tras latrocinio. En los últimos treinta años casi todo aquél o aquélla que fue alzado por los votos a los escaños de la honorabilidad política, sea con pedigrí aristócrata o plebeyo, aportaron la imprescindible gota de progreso acorde al entorno cultural y económico, e indefectiblemente defraudaron a sus electores por incompetentes o por bellacos felones, sin miramientos ni recato en lo tocante a usos decorosos. Mascando incivilmente por activa o por pasiva, afilando el colmillo y atracándose a cara descubierta con los bienes públicos cuya obtención tan costosa ha sido para el pueblo español. Con el agravante de ser casi todo legal, indecente pero legal, que ellos mismos redactaron la ley, párrafo a párrafo, para absolverse de sus repugnantes manejos y comisiones a cambio de groseras tercerías por los vericuetos del poder político.

En definitiva, hartos de descubrirse haciendo el panoli cuando se trata de dignidad nacional, altura política y otras muletas de carteristas trajeados y coquetos, los españoles, un pueblo demasiado toreado, duda entre un futuro posible, volando, o ver sufrir, en mano, a los pájaros que considera causantes de su desdicha. Veremos lo que da de sí la paciencia carpetovetónica de este pueblo y su arcana inteligencia siempre menospreciada, siempre por desentrañar.

Una cosa aclara la autopsia electoral, sólo la “circunscripción única” hará verdad el adagio “un hombre un voto”. Treinta y seis millones y medio de ciudadanos con derecho a voto divididos entre trescientos cincuenta parlamentarios, resulta poco más de ciento cuatro mil sufragios por escaño, con el cien por cien de participación. Único sistema de recuento que consigue que sea igual el voto de Agamenón que el de su porquero. Por poner un ejemplo escandaloso: Hoy cincuenta mil votos emitidos en la misma circunscripción obtienen un parlamentario, idéntico resultado que el obtenido por cuatrocientos y pico mil votos dispersos por la geografía nacional. Por no referirnos a la rueda de molino que los tres mil treinta electores de la CUP o en su defecto las decenas de sus dirigentes, mediante un modelo de caja negra, han decidido que toda España deba comulgar en Cataluña.

Que el mejor charlatán de la feria electoral intente explicarnos que es justo que el voto emitido por un ciudadano valga la mitad o la cuarta parte que el de otro ciudadano.

PD: Número de votos necesario para obtener un escaño según el partido al que votaste el 20D pasado:

PNV-50.264
PP-58.549
PSOE-61.348
ERC-66.551
DL-70.659
Podemos-75.072
CC-81.404
C's-87.349
EH/BILDU-109.233
IU-UP-460.631





Fernando Pérez Martínez es socio de infoLibre




1 Comentarios
  • 1 Irenepaz 25/01/16 17:12

    Francamente genial. Me gusto muchísimo el lenguaje utilizado digno de un gran lector y escritor. Un saludo 

    Responder

    Denunciar comentario

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre