Pablo Iglesias quiere tomar las uvas con María Teresa Campos

Pablo Iglesias ha dado un salto definitivo del underground al mainstream, que se dice en el planeta rock. Ya no juega a ser el Terence Stamp de la política española, tal cual acontecía en la obra maestra de Pasolini, Teorema.

El actor británico irrumpía en la película del emblemático 1968 como un fulminante meteorito en el domicilio de una arquetípica familia burguesa de Milán. Todos caían rendidos a sus pies: la sirvienta, la madre, el hijo, la hija e incluso el padre. Su carisma los engatusaba y confundía, igual que el seductor líder del Yes, We Can a la española sedujo hasta al mismísimo Miguel Bosé, quien le dedica la canción Sí se puede en su último disco, Amo.

Y así estábamos cuando nuestra vedette superstar nos deja boquiabiertos apareciendo como invitado especial en el programa de María Teresa Campos, reina del marujeo catódico gracias a su tertulia post-kitsch donde lo mismo cabe el petardeo barato de Jorge Javier Vázquez (empeñado ahora en protagonizar un musical sonrojante), el hijo de la Pantoja como supuesto DJ o… este Pablo Iglesias renovado que ya no le hace ascos a la tele de la “casta”.

Su presencia estelar en Qué tiempo tan feliz nos hace sospechar que sería el ganador infalible de una hipotética edición de Gran Hermano consagrada a los aspirantes a presidente del Gobierno. La sonrisa colgate que exhibe hoy el líder de Podemos no deja lugar a dudas: ha decidido pasar a la acción después de su clara derrota en el famoso debate con Albert Rivera.

No le queda otra que mostrarse cercano y edulcorar su discurso si quiere plantar cara al avance de Ciudadanos y no bajarse de las listas de éxitos. Así que ni corto ni perezoso empuñó su guitarra e invocó a Mercedes Sosa, musa proletaria que le dejó huella en su adolescencia.

“Cantáis muy bien”, les dijo a los terroríficos pseudocoristas de Los Supersingles, como si fueran The Mamas and The Papas, The Carpenters o unos nuevos Mocedades, cuando en realidad no pasan de ser especialistas en destrozar clásicos del pop con sus voces de karaoke de barrio y su estética megacutre. Sólo a Doña María Teresa se le ocurre contratar a esta versión de carretera de La Década Prodigiosa.

El peloteo mutuo con la madre de Terelu siguió las normas dictadas por el gurú italiano de Tele 5, Paolo Vasile, que había dado órdenes a sus presentadores con más audiencia para que agasajen al señor Iglesias como si se tratara de Enrique y no de Pablo.

La cosa terminó con una traca final, como no podía ser de otra manera. “¿Te vas a animar a tomar las uvas en la Puerta del Sol?”, le espeta la maestra de Ana Rosa Quintana. Respuesta: “Contigo”. Sic.

 

 

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