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Luces Rojas

El PSOE, o los derroteros de un gigante con pies de barro


Publicada 25/09/2014 a las 06:00 Actualizada 25/09/2014 a las 16:20    
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El PSOE ya no cuenta con un adversario político principal; tiene dos. La pinza con la que soñó Julio Anguita, pero peor. Situación inédita, necesidad de estrategias nuevas y urgentes. Además de criticar al Gobierno, el PSOE ha reaccionado criticando a Podemos, presentándolo como una opción populista de izquierda radical, bolivariana, fuera de la realidad, dañina, mientras que asume como propias algunas (muy pocas) de sus reivindicaciones más populares. Yendo más allá, Pedro Sánchez ha hecho declaraciones en las que afirman que prefiere pactar con el PP antes que con "el populismo". Antes otros notables ya lo habían hecho. ¿Es esta la senda por la que debe afrontar la nueva e inquietante realidad política? ¿Conseguirá así frenar la sangría de votos o se precipitará más rápido en el abismo? ¿Qué hacer si no?

La situación actual tiene una historia que es preciso repasar. El alejamiento electoral de sus bases parte de la gestión de la crisis con el Gobierno de Zapatero y muy especialmente a partir de 2010 cuando este se pliega a la política de recortes que le impone la Troika. Desde entonces, el PSOE no ha levantado cabeza ni los electores han perdonado al partido. Además, ha dejado pasar una tras otra las diversas oportunidades de regeneración. La primera hubiese podido ser la dimisión de Zapatero en 2010, antes de asumir las medidas que implementó. La segunda, no haber pedido perdón, ni hacer análisis ni autocrítica ni haberse renovado radicalmente después de la mayoría absoluta del líder de la oposición peor valorado de la historia, Mariano Rajoy. Tampoco ha habido renovación después hasta la irrupción de Podemos; años desaprovechados; alejamiento progresivo de sus bases sociales. Los catastróficos resultados del 25-M fuerzan entonces a la retirada de Rubalcaba y elecciones primarias. Demasiado tarde, porque ya existe un actor nuevo que ha conectado muy bien con una parte importante (y creciente) del electorado de izquierda y centro-izquierda. Pero para su propia desgracia ni siquiera en esta ocasión transmite al electorado ilusión ni se aprovecha para pedir perdón ni hay renovación, con el añadido de que la credibilidad del partido es peor que nunca.

Antes de la irrupción de Podemos, el sentimiento mayoritario de los ciudadanos era el abandono y desamparo de la clase política hacia la ciudadanía. Este sentimiento ha ido aumentando desde finales de 2011 hasta el inicio de 2014. El deterioro de la situación económica y social por los recortes, la injusticia y arbitrariedad con las que se han tomado las medidas, junto con la elevadísima corrupción destapada, han producido el hartazgo de la ciudadanía. La gente está harta y está enfadada, con el PP, pero con el PSOE, lejos de remitir, también ha aumentado el enfado. Esta realidad no parecen conocerla o entenderla sus dirigentes. Pero es que además de sufrir la acusación desde el Gobierno de que “la culpa de todo la tiene Zapatero”, no se les ha visto haciendo la oposición que la sociedad demandaba. La oposición a las políticas de recortes y protesta contra la corrupción la ha hecho básicamente la sociedad civil; las mareas, el movimiento 15-M, los ciudadanos en las redes sociales, etc. Al menos esta es la percepción ciudadana. El desamparo y abandono está servido. No nos representan. El PSOE es corresponsable de las barbaridades del Gobierno de Rajoy para muchos, por activa o por pasiva, además de cargar con responsabilidades propias.

En este contexto irrumpe Podemos, que además de catalizar el cabreo generalizado con la clase política, asume el conjunto principal de demandas y quejas ciudadanas, siendo percibido como el principal portavoz y defensor de los ciudadanos: denuncia y lucha contra la corrupción, coto a los privilegios de los políticos y poderosos, decencia, ética, no a los recortes, otra política es posible, redistribuir la riqueza, hacer que los ricos y grandes empresas paguen impuestos, stop desahucios, hacer frente a la Troika, sanidad, educación, derechos, limitar los despidos, ponerse del lado de las personas y no al servicio de los grandes poderes financieros, hacer frente al neoliberalismo, regenerar la política y la democracia, etc. La narrativa de Podemos es de hondo calado social, contundente, pese al carácter utópico, seguramente imposible, de algunas de sus demandas. Antes de estructurar su discurso político los elementos narrativos eran profundamente sociales y populares, incluyendo la retórica sobre la casta (PP y PSOE ya se consideraban lo mismo en cierto imaginario popular). Podemos además se asocia y vincula con el 15M y los movimientos sociales, con las manifestaciones y protestas, con la oposición verdadera. Ha pasado por tanto a ser paradigma e iniciativa de la izquierda, desplazando al PSOE e IU, haciendo todavía más obvia su pasividad ante los graves acontecimientos de los últimos años. Se percibe que son los que han estado en la calle, haciendo oposición. No son políticos apoltronados, no representan ni heredan los problemas sino la esperanza de solución. Su posicionamiento es envidiable, positivo y sólido, mientras que el del PSOE es esperpéntico.

Durante el pasado mes de marzo dirigí un estudio (realizado con un equipo de estudiantes de sociología de la Universidad Complutense) sobre imagen y actitudes sociopolíticas en la Comunidad de Madrid. Las percepciones de imagen de los diversos partidos auguraban los resultados del 25-M y ahora siguen teniendo vigor (véase la tabla de atributos de imagen de los partidos). De acuerdo con este estudio, Podemos, en un momento en el que su popularidad aún era incipiente, ya era el partido con mejor imagen y un posicionamiento más sólido, pasando a ser el paradigma de la izquierda, al menos en términos de imagen, mientras que el PSOE presentaba el posicionamiento más frágil y más problemático con diferencia, después de Vox.

Los rasgos de imagen de los que se apropia Podemos (se asocian más a este que a ningún otro partido), por orden de relevancia, son los siguientes: Asume el espíritu del 15M; está próximo a los ciudadanos; es más capaz que otros para mejorar los derechos y cuestiones sociales, la democracia y la participación; se preocupa por los jóvenes, por los parados; es más capaz que otros para mejorar la situación económica; tiene un equipo competente y es transparente en su gestión. Además, puntúa alto en otros atributos positivos: en el futuro tendrá más peso y apoyo social; tiene ética y principios; se preocupa por las mujeres y por los pensionistas. No está asociado en el conjunto de la población a rasgos negativos y es la organización que proyecta una mejor y más nítida imagen. En términos de imagen, podría decirse que se ha convertido en el paradigma de la izquierda. Las imágenes más parecidas a Podemos las tienen Equo e IU, aunque son imágenes mucho más planas, menos definidas.

Las responsabilidades del PSOE

El PSOE se apropia de los siguientes atributos de imagen: tiene una gran responsabilidad en los problemas económicos sufridos; ha contribuido al estallido de la burbuja inmobiliaria; en el futuro tendrá menos peso y apoyo social. También puntúa alto en otros atributos: padece un grave problema de corrupción; tiene una gran responsabilidad en el desastre de Bankia; está al servicio de la Troika; tiene una gran responsabilidad en el aumento de las desigualdades sociales y en las restricciones de derechos y libertades. Esta imagen denota la gran desilusión ciudadana con un partido que en el pasado ha sido capaz de agrupar a grandes mayorías sociales. La situación es realmente grave y preocupante, ya que carece de atributos positivos; todos son negativos y se le hace responsable o corresponsable de la mala situación actual. Los ciudadanos hacen responsable al PSOE incluso de situaciones que han venido de la mano del Gobierno del PP, como es el caso de la restricción de derechos y libertades. Para una mayoría amplia de ciudadanos, en el origen de los problemas está el PSOE.

El PP se apropia de los siguientes atributos de imagen: padece un grave problema de corrupción; tiene una gran responsabilidad en el aumento de las desigualdades sociales; tiene una gran responsabilidad en el desastre de Bankia; tiene una gran responsabilidad en la restricción de derechos y libertades; está al servicio de la Troika; en el futuro tendrá menos peso y apoyo social. También puntúa alto en otros atributos: engaña a los ciudadanos; no está para servir sino para servirse; se preocupa por los que tienen dinero; gran responsabilidad en los problemas económicos; ha contribuido al estallido de la burbuja inmobiliaria; me produce mucho rechazo y sentimientos negativos.

Aunque la imagen del PP en el conjunto de la población resulta peor que la del PSOE, tiene un segmento de personas afines entre las que dicha imagen es positiva, concretamente entre los ciudadanos que se posicionan hacia la derecha del espectro político, sus clientelas fieles. Sin embargo, la imagen del PSOE es negativa tanto en la derecha, como en el centro, como en la izquierda. Incluso si se toman como referencia a las personas que lo mencionan como partido más votado, la imagen también es negativa. Es decir, la mayoría de los que piensan votar al PSOE no sienten entusiasmo por el partido, lo consideran como un mal menor en todo caso. Esta situación, detectada en marzo-abril de 2014, es gravísima. Sin embargo no se ha hecho nada por corregirla, ni se atisban los pasos encaminados a ello. Antes al contrario, la narrativa de Podemos, que contribuye a cristalizar las malas percepciones, se ha amplificado y consolidado desde el 25-M (la atención mediática se ha disparado). En una situación así, se comprende que Podemos haya escalado hasta igualarse con el PSOE y es esperable que alcance resultados electorales mejores que este. Un partido genera ilusión y se ve como solución y el otro ni siquiera tiene buena reputación entre sus allegados.

Habida cuenta de todos esto, ¿es buena idea descalificar a Podemos y anunciar que antes pactarán con el PP que con los "populistas"?¿Quién puede ser sensible a este mensaje? Habrá muchos más que se asusten del pacto con el PP que con Podemos, y sin duda mayor será el sentimiento de traición. Además, con estas maniobras se da la razón a las críticas sobre la casta y 'el PPSOE'. La senda de enfrentarse a Podemos y acercarse al PP es la mejor que puede tomar para desaparecer, un error estratégico monumental, una locura, un suicidio. El colofón de su trayectoria errática. Los comentarios de sus notables señalando esta senda, son reflejo de la honda crisis y especial fragilidad, de la mayúscula desconexión con las bases. Caído en descrédito, no vale criticar a los adversarios para mejorar. Hace falta ofrecer algo positivo además de romper con los errores del pasado. El problema es que ya le han tomado la delantera respecto a lo más relevante que puede ofrecer para diferenciarse del PP y ser capaz de aglutinar una mayoría, como antaño. Demasiado tarde. Además, los escenarios plausibles de gobiernos implican coaliciones o pactos. Ahora, como otro más y estigmatizado por su pasado, ha de sumarse a las iniciativas que considere adecuadas, aportar lo que pueda y sentarse a discutir las que no le gusten, asumiendo que las mayorías de izquierda ahora se aglutinan con otras fuerzas políticas o se pierde la esencia y la identidad para siempre.





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Millán Arroyo Menéndez es profesor titular de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid
 

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