El frustrante regreso de Informe Semanal a “su” horario

 

Informe Semanal ha vuelto a su horario habitual durante cuarenta años, tras más de once meses “condenado” al filo de la madrugada. Bien. El decano de los espacios informativos en televisión merece por su historia, y por el carácter público de TVE, ocupar ese lugar de privilegio en la noche de los sábados. Otra cosa es que su actual contenido y expresión visual acompañe y refuerce la iniciativa. Por lo visto en el reestreno, no.

El programa se abría con una semblanza de Emilio Botín, y relegaba al segundo lugar el reportaje sobre la Diada de Cataluña, para finalizar con una cosa que denominaron “Moda sin tapujos”. Al parecer, los responsables interpretaron que la figura del banquero -o bancario, como él mismo se definía- era de mayor interés general que el conflicto abierto por la posible secesión de una parte de España. En fin… Al margen de su ubicación, el relato sobre el Presidente del Santander contó con el valor de testimonios en primera persona, rescatados del archivo de TVE -¡Que pena la escasa , dispersa, y con frecuencia banal utilización de ese gran patrimonio!-; cierto que el relato pasó casi de puntillas por las sombras del personaje, mientras que se glorificaban logros profesionales y magnificaban actividades de mecenazgo, un deslizamiento hacia la hagiografía común estos días en los grandes medios de comunicación, y que revela hasta que punto se encuentran mediatizados por el poder económico. (Significativo, en este sentido, el caso del otrora “diario independiente” El País, quién tras jornadas de comentarios preñados de alabanzas sin medida, situaba en el centro gráfico de su portada de este domingo a la sucesora del banquero, en un peculiar ejercicio de lo que era la actualidad del día). Con todo, el reportaje más salvable de la noche.

“La Diada 2014” arrancó mal desde las primeras frases: situar como ejemplos paralelos los actos cercanos a las tesis secesionistas y el realizado en Tarragona a favor de la permanencia en España, puede sonar grato a muchos oídos, pero es una caricatura de la realidad, evidenciada cuando se daban cifras de la manifestación de Barcelona y se omitían las del acto contrario. Un desequilibrio que se extendió a la selección de testimonios, con presencia muy mayoritaria de razones en contra de la posible independencia.

Cerró el espacio de vuelta al mejor horario del sábado un batiburrillo denominado “Moda sin tapujos”, en el que se sucedían los testimonios de creadores de las pasarelas con los de joyas y objetos de adorno, y datos sobre la importancia económica del sector: Todo ello aderezado con imágenes, que más que responder a un discurso narrativo, parecían ser aderezo para transitar de una a otra declaración. Una falta de estructura visible, tanto en este caso, como en el anterior de la Diada, y que sitúa al actual Informe Semanal muy lejos de la tradición del espacio que, con los naturales altibajos, se ha caracterizado desde su lejano estreno por la bien trabajada estructura periodística y la excelente utilización de la imagen. Bien está que el espacio no sea un laboratorio arriesgado de innovación visual, pero que en 2014, con una publicidad que es capaz de resumir una historia en 20 segundos y treinta planos distintos, los reportajes se deslicen por la rutina de pegar testimonios e insertar planos rutinarios, es quedarse en la televisión de hace treinta años.

Más allá del lenguaje utilizado, Informe Semanal se caracterizo durante décadas en la selección de los temas, para ir un paso más allá de las noticias de la semana y profundizar en su relato, claves, e interpretación. En este sentido, resulta reveladora la ausencia en el programa de este sábado de un espacio dedicado a “la vuelta al cole”, un asunto omnipresente en la vida real, pero que fue obviado, quizás para no retratar las dificultades económicas a que los recortes del gobierno han abocado tanto al sector educativo como a los millones de familias que afrontan los inevitables gastos en condiciones muy onerosas.

En definitiva, Bienvenido el regreso de Informe Semanal a “su” horario, pero mucho ha de cambiar si quiere permanecer en él. Sin independencia para elegir los temas, valentía para ofrecer los enfoques, y ambición profesional en los formatos, la declaración de su director Jenaro Castro, que afirmaba en la víspera “lo importante es celebrar el regreso con calidad, trabajo, pluralidad e imparcialidad, que son los valores irrenunciables que durante 40 años ha presentado el programa”, se quedará en una frustrada declaración de intenciones.

 

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