Protestas sociales

¿Se atrevería usted a ‘detener’ a Aznar?

¿Se atrevería usted a  'detener' a Aznar?

Ibon Uría

Viernes por la noche, Madrid. El expresidente del Gobierno, José María Aznar, y la alcaldesa de la capital, Ana Botella, acuden a un restaurante. La cena va a comenzar cuando, de pronto, un camarero se acerca a la mesa, pone su mano sobre el hombro del expresidente y le espeta: "Señor Aznar, esto es un arresto ciudadano por un crimen contra la paz, concretamente por su decisión de lanzar una guerra no provocada contra Iraq. Le invito a que me acompañe a una comisaría para responder por la acusación".

La escena es pura ficción, aunque sólo a medias. El pasado viernes, el ex primer ministro de Reino Unido, Tony Blair, se vio inmerso en una situación exactamente igual a la descrita. Ocurrió en un restaurante de Londres, el Tramshed, donde un DJ que ese día hacía las veces de barman –Twiggy García– se armó de valor para enfrentarse al expremier británicoexpremier . ¿Por qué? García explica que se trata de evitar "que la gente olvide que es un criminal de guerra".

Tras un breve debate, un hijo de Blair llamó a los miembros de seguridad del restaurante y García abandonó su puesto de trabajo. "Creo que Blair es reponsable del asesinato masivo de civiles iraquíes tras llevar a nuestro país a una guerra ilegal", ha declarado a The Independent. "Espero que un día se enfrente a estos cargos en La Haya", ha añadido en referencia al Tribunal Penal Internacional. García subraya que Naciones Unidas no autorizó la invasión de Iraq. Por su parte, Blair no ha dado más importancia al asunto y pudo terminar su cena.

Arrestos ciudadanos

El intento de García en el restaurante no es una novedad. Desde hace algún tiempo, Blair es seguido a prácticamente todos sus actos públicos por manifestantes que le recriminan lo que consideran su culpabilidad por los centenares de miles de muertos provocados por la guerra de Iraq y sus resultados. Tras lo ocurrido el pasado viernes, son ya cinco las personas que han intentado arrestar al ex primer ministro, hasta ahora, sin éxito. "Era algo que quería hacer desde hace tiempo", ha confesado García.

Los arrestos ciudadanos están impulsados por la web arrestblair.com. La iniciativa, fundada por el escritor George Monbiot, se sostiene con donaciones anónimas y cada persona que intenta detener a Blair recibe un 25% de lo acumulado. ¿El objetivo? "Recordar a la gente que no se ha hecho justicia, demostrarle a Blair que sus crímenes no serán olvidados, presionar a las autoridades para que abran una causa en su contra y desincentivar a otros de repetir sus crímenes", aseguran los promotores.

El mecanismo, simple, debe atenerse a una norma básica: debe ser pacífico. La web también recoge detalles sobre la agenda de Blair y reitera, en una sección de consejos, que "bajo ninguna impresión debería crear la impresión de que pretende dañar [a Blair]". Y aunque se reconoce que es improbable lograr ningún resultado, el impacto mediático se considera, de momento, suficiente premio: el objetivo, se repite una y otra vez, es concienciar a la población.

La cuestión legal

Más allá de la rocambolesca escena, lo sucedido abre un interesante debate en torno a la capacidad de un ciudadano para detener a otro –Tony Blair, por ejemplo– ante el conocimiento de la presunta comisión de un delito. También sobre la posibilidad de que un primer ministro pueda ser encausado por presuntos crímenes de guerra. Aquí, los propios impuslores de la campaña tienen dudas en torno a la cuestión.

Algunas voces afirman que en virtud del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, este tribunal podría abrir un proceso a Blair. El escollo es que si bien el texto legal ha sido aprobado y ratificado por Reino Unido, no se ha puesto en práctica. En este documento, los crímenes de guerra que presuntamente habría cometido el mandatario se definen como "homicidio intencional", "tortura", "tratos inhumanos", "causar deliberadamente grandes sufrimiendos" y "destrucción y apropiación de bienes no justificadas por necesidades militares", entre otros supuestos.

Sobre la posibilidad de arrestar a otro ciudadano –sea Blair, Aznar o cualquier otro–, la Ley de Enjuiciamiento Criminal Española establece que un ciudadano sólo puede proceder a una detención en los siguientes casos: cuando observe directamente un intento de comisión de un delito, cuando el detenido se haya fugado de un centro penitenciario, o cuando se trate de nu procesado o condenado en rebeldía. 

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