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Análisis

La socialdemocracia en el laberinto del euro. (Sobre ‘El dilema’ de Zapatero)

Publicada 26/01/2014 a las 06:00 Actualizada 26/01/2014 a las 11:11    

1. Tres registros de lectura


El Dilema (Planeta, 2013) de José Luis Rodríguez Zapatero contiene, al menos, tres registros de lectura. El primero y menos controvertido consiste en un examen exhaustivo de la crisis del euro, hecho por alguien que ha vivido dicha crisis en primera línea. Creo no exagerar si digo que desde este punto de vista el libro resulta de excepcional interés: no sólo revela muchos detalles hasta ahora desconocidos, sino que además proporciona un análisis técnico de gran nivel que sirve de complemento a los trabajos académicos y periodísticos que se han publicado hasta el momento. En este sentido, el libro será una referencia inexcusable en los estudios que se hagan en el futuro acerca de la crisis del euro.

El segundo registro tiene que ver con el significado de la decisión en política. No en vano el libro se titula El Dilema: Zapatero tuvo que tomar decisiones de largo alcance en tiempo real, sin apenas margen para la reflexión y con el país al borde del rescate. La lectura llega a producir agobio: los mercados atacando la deuda soberana española, las presiones de Alemania, de la Comisión Europea, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central Europeo (BCE), las críticas internas en España, la falta de colaboración de Mariano Rajoy ante el ajuste de mayo de 2010, la reacción de decepción entre la base electoral del PSOE… En fin, una especie de tormenta política perfecta que el autor describe con detalle y que invita a revisar muchas de las críticas que se han vertido sobre su gestión económica, las cuales parecen situarse en un plano pre-político por no hacerse cargo de la situación en la que se encontraba el Gobierno en aquellos momentos; son críticas que no explican qué otra cosa podía haberse hecho dadas las limitaciones y presiones con las que el presidente tuvo que actuar.

Acaso la mejor muestra de esa aproximación pre-política al problema sea la tesis, defendida sobre todo entre la izquierda, según la cual Zapatero debería haber dimitido antes que dar el giro hacia la austeridad en mayo de 2010. Pero como él mismo explica al principio del libro (pp. 13-14), un político no puede abandonar por el hecho de que las circunstancias se vuelvan difíciles o antipáticas. El liderazgo político se demuestra precisamente cuando todo se tuerce.

El tercer registro, que es el que en mayor medida se presta a la polémica, se refiere a la defensa y justificación que Zapatero hace de las decisiones económicas que tomó durante la crisis, con gran abundancia de datos económicos que el autor aporta para hacer ver al lector que hizo lo correcto dadas las limitaciones con las que se encontró. Voy a centrar mis comentarios en este último aspecto.

2. El ajuste de mayo de 2010


La crisis de la deuda se inicia con las revelaciones sobre el déficit oculto de Grecia en el otoño de 2009. Hasta ese momento, la visión dominante en el G-20 era que para salir de la recesión había que poner en marcha programas de estímulo de la demanda, dejando de lado las preocupaciones ortodoxas sobre el equilibrio fiscal. Aunque Zapatero admite que fue un error por su parte negar o minimizar el alcance de la crisis, demuestra en el libro que no se quedó de brazos cruzados: España fue uno de los países que durante 2008 y 2009 puso en marcha políticas expansivas de mayor alcance y ambición. Hoy sabemos, además, que tuvo que hacerlo a pesar de la resistencia del entonces vicepresidente económico, Pedro Solbes, quien no creía en la efectividad de estas medidas (Recuerdos. 40 años de servicio público, Deusto, 2013, cap . 9).

Todo cambió en la primavera de 2010. El autor lo expresa de forma muy sintética con esta frase: “Hasta mayo de 2010 combatí la crisis económica; a partir de entonces me defendí de la crisis de la deuda” (p. 91). Ante el deterioro de la situación en Grecia, los Estados europeos comenzaron a debatir un plan de rescate de ese país y se propuso la creación de un cortafuegos financiero por valor de 750.000 millones de euros para frenar los ataques a la deuda de los países periféricos. Alemania acabó dando su consentimiento, pero con la condición de imponer un plan de austeridad a los países más endeudados con el exterior, entre los que estaba España.

Objetivamente, la situación de la deuda pública española no era preocupante en aquel momento. Así lo reconoce Zapatero, subrayando que España dedicaba tan sólo el 2% del PIB al pago de su deuda (menos que la mayoría de países europeos) y que la prima de riesgo estaba en torno a los 100 puntos. No había, pues, razones económicas urgentes para asumir un ajuste del 1,5% del PIB: si se hizo fue para desbloquear la oposición de Alemania al rescate griego y al fondo de estabilización. El Gobierno español pensó que actuando así conseguiría evitar el contagio de Grecia, aunque, como luego comprobamos, no funcionó. Estábamos en los prolegómenos de la crisis de la deuda.

En cuanto al contenido del ajuste, por valor de 15.000 millones, Zapatero insiste en el libro en que no se tocaron los pilares básicos del Estado de bienestar: sanidad, educación y pensiones. Se congelaron las pensiones (aunque quedaron exentas las más bajas), se eliminó el cheque bebé, y se recortó la inversión pública, los salarios de los funcionarios y la ayuda al desarrollo. Apelando a estos datos, el expresidente se defiende de la acusación de traicionar los ideales socialdemócratas: diseñó el ajuste tratando de minimizar el coste social. No obstante, si Zapatero hubiera permanecido más tiempo en el poder, no habría tenido margen para no recortar el gasto social. La política de austeridad, que coloca la reducción del déficit como máxima prioridad, conduce inevitablemente a dicho recorte. De ahí que Solbes dijera recientemente en una entrevista que “el PP ha continuado, ampliado y profundizado en una necesaria política de ajuste, la política que ya inició el Gobierno de Zapatero a partir de mayo de 2010” (El País Semanal, 17/11/2013).

Zapatero apenas entra en la composición interna del ajuste (muy escorado hacia el recorte del gasto frente al aumento de ingresos). A este asunto le dedica solamente 8 líneas en la p. 47. Es especialmente extraño que el ajuste se concentrara en el gasto cuando el aumento del déficit público se debió sobre todo a la caída de los ingresos, que cayeron seis puntos de PIB entre 2007 y 2009 (el principal agujero estuvo en el impuesto de sociedades). En ningún otro país de la UE ha ocurrido algo similar.

La principal línea de defensa de los recortes que adopta el expresidente en el libro (“no recortamos el Estado de bienestar”) es un buen ejemplo del problema que tiene la socialdemocracia en Europa: defiende el statu quo, las conquistas realizadas, pero no trata de corregir las injusticias y los privilegios que han quedado al descubierto durante la crisis. Zapatero, por ejemplo, nunca hace referencia al drama de los desahucios, ni, más en general, a la asimetría en el reparto de los sacrificios, muy concentrados en los hogares con menores recursos. Tampoco explica, por ejemplo, por qué no se tomaron medidas extraordinarias contra el fraude fiscal (España es, junto con Italia, el país de Europa occidental con menos inspectores fiscales).

Argumentar, pues, que no se tocó la educación y la sanidad en el primer ajuste de la crisis no parece suficiente para calmar el desasosiego de los ciudadanos progresistas. El Gobierno, ciertamente, protegió todo lo que pudo a los parados (de nuevo, una política tradicional, parte del statu quo), pero no ayudó a las familias desahuciadas, no tomó medidas para corregir el fuerte impacto de la crisis sobre los jóvenes y no modificó apenas el statu quo fiscal, principal causante del enorme agujero de las cuentas públicas españolas.

3. La contradicción de la crisis del euro y la reforma constitucional


En mi opinión, hay una contradicción larvada en el libro. Por un lado, Zapatero disecciona de forma profunda y a la vez pedagógica el funcionamiento (defectuoso) de la unión monetaria, mostrando con claridad que España estaba a merced de lo que decidiera el BCE. Con su talante habitual, es extremadamente respetuoso con las decisiones de Merkel, Barroso y Trichet, aunque el texto trasluce en varias ocasiones la decepción que esas decisiones le causaron y el enorme coste que tuvieron para nuestro país. Queda claro, en cualquier caso, que la evolución de la prima de riesgo dependía en mayor medida del BCE que de las políticas nacionales del Gobierno español.

Por ejemplo, en Gran Bretaña, con unos datos de deuda y déficit parecidos a los de España, la prima de riesgo no subió porque el Estado contaba con un Tesoro propio dispuesto a apoyar la deuda pública cuanto hiciera falta. En el área euro, sin embargo, el BCE no quiso cortar de raíz los ataques a las deudas periféricas hasta el verano de 2012, cuando parecía que el sistema iba a colapsar: entonces Draghi pronunció las “palabras mágicas” (“El BCE hará todo lo necesario para sostener el euro. Y, créanme, eso será suficiente”) y a partir de ese momento las primas de riesgo de Grecia, Portugal, España e Italia comenzaron a bajar. Si el BCE no quiso resolver antes el problema fue porque quería forzar a estos países a realizar los ajustes y reformas que Alemania exigía.

La mejor prueba de que las políticas nacionales sirvieron de poco es que las primas de riesgo de España e Italia evolucionaron prácticamente al unísono. La comparación con el caso italiano debería bastar para poner en cuestión la tesis de que las reformas que se adoptaron eran necesarias para afianzar la solvencia de España: en Italia se hicieron las cosas de otra manera y los resultados fueron muy parecidos.

Zapatero admite que había un problema “sistémico” en el área euro que no podía resolverse únicamente mediante reformas nacionales y que requería una actuación decidida del BCE, así como la solidaridad de los países acreedores, con Alemania a la cabeza. Pero, al mismo tiempo que reconoce esto, considera que las políticas del final de su mandato fueron acertadas. Tras los recortes de mayo de 2010, vinieron la reforma de las pensiones, la reforma del mercado de trabajo, la reforma financiera y, ya en el verano de 2011, la reforma constitucional. Zapatero las defiende con convicción en el libro. Pero ninguna de esas reformas sirvió para frenar el ascenso de la prima de riesgo, por las razones “sistémicas” que él mismo expone.

Parece haber aquí una contradicción, ya que todas aquellas reformas se aprobaron para generar confianza en la solvencia de España, pero lo único que tranquilizaba a los inversores era lo que hacía el BCE. Desde luego, esa contradicción no era tan fácil de percibir en su momento como lo es ahora.

Quizá el resultado más contradictorio de todos sea el de la reforma constitucional, que fue una decisión autónoma y personal de Zapatero (no figuraba en la famosa carta firmada por Trichet y Miguel Ángel Fernández Ordóñez). La enmienda sanciona el principio de estabilidad presupuestaria, según el cual el déficit estructural tiene que ser (prácticamente) cero. Además, establece la prevalencia de los acreedores sobre los deudores (el pago de la deuda gozará de “prioridad absoluta”, no pudiéndose modificar las obligaciones adquiridas por el Estado). El Pacto Fiscal alcanzado unos meses después, en diciembre de 2011, exige que los Estados del área euro asuman la regla de oro, pero no obliga a que dicha regla se blinde constitucionalmente.

La principal razón que aduce Zapatero para incluir la regla de oro fiscal en la Constitución es que, ante los ataques a la deuda y el riesgo de intervención, había que mandar una señal contundente sobre el compromiso de España con la estabilidad presupuestaria. Con ese propósito, la reforma ata las manos de los Gobiernos futuros (con lo que eso supone de pérdida de soberanía democrática), cegando por ejemplo la posibilidad de que España pueda restructurar su deuda, algo que solo favorece a los acreedores y que no responde a ningún fundamento económico.

La reforma no sirvió para resolver el problema de la solvencia del país, como se puso de manifiesto en el aumento prima de riesgo a las pocas semanas de aprobada la enmienda constitucional. Por otro lado, Italia sufrió en esos meses igual que España, pero no introdujo en su constitución la regla de oro, sin que ello precipitara el rescate. A mi juicio, Zapatero, tuvo, en esta ocasión, un exceso de celo fiscal.

4. Europeísmo incondicional


Un lector imparcial del libro sacará una impresión más bien negativa del funcionamiento de la UE: no hay suficiente cooperación entre los países, la Comisión se ha puesto de parte de las políticas de austeridad y el BCE se ha resistido a atajar los ataques contra la deuda soberana de los países periféricos. Como consecuencia de todo ello, estos países se han visto obligados a realizar costosísimos sacrificios económicos que han retrasado enormemente la salida de la crisis.

En el libro, no obstante, parece haber una desconexión entre el análisis de la crisis del euro y las conclusiones que saca Zapatero, que son un apoyo absoluto e incondicional al euro y al proyecto de integración europea. Hay unas palabras en el epílogo que reflejan muy bien esta desconexión:

"La UE y el euro son proyectos irrenunciables, y más aún en la era de la globalización. La fuerza de los valores que inspiran la unidad europea es superior a cualquier circunstancia, por muy adversa que esta sea (p. 377)". Este tipo de afirmaciones categóricas son propias de sistemas ideológicos cerrados. Apostar por un ideal político al margen de sus consecuencias para la sociedad es un dogma. Aunque el texto que acabo de reproducir pueda parecer un tanto extremo, creo que es revelador no solo de las creencias de Zapatero, sino también de las élites económicas y políticas españolas, que están cada vez más distanciadas de la sociedad en su defensa inquebrantable de la UE.

La crisis del euro nos ha dejado un país más pobre, más desigual y más injusto. España, en estos momentos, encabeza el ranking europeo de desigualdad y de paro. ¿Cuál es el nivel de sufrimiento de España que nos obligaría a replantearos nuestros compromisos con la unión monetaria? Suponer, como hace Zapatero, que no hay límite, que por muy adversas que sean las circunstancias hay que seguir apostando por el proyecto del euro, resulta, a mi juicio temerario. Si, dado el conflicto de intereses entre países acreedores y deudores en la UE, no se avanza en la integración política que los países periféricos reclaman, ¿Qué debemos hacer? ¿Continuar esperando indefinidamente a que la UE cambie al margen del coste social que ello supone para el país?

La gran pregunta de la crisis del euro es por qué los países que han sufrido la sinrazón de la austeridad no se han unido y han plantado cara a los centros de poder europeos. Quizá parte de la respuesta tenga que ver con el europeísmo incondicional de las élites políticas del sur de Europa.


16 Comentarios
  • 16 andrenio 02/02/14 09:24

    Control de la inmigración http://programa-abierto.izquierda-unida.es/control-de-la-inmigracion-0

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  • 15 andrenio 02/02/14 09:23

    Zapatero, el capitalismo y la democracia http://lescommunards.blogspot.com.es/2013/11/zapatero-el-capitalismo-y-la-democracia.html

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  • 14 andrenio 02/02/14 09:23

    --¿Clases Medias.,,,ja ja ja ?---rematar la jugada y profundizar lo máximo posible. La socialdemocracia pone la inyección de la anestesia y abre con cirujia menor y los liberales hermanos del alma, revuelve las entrañas todo lo que se le deje. ¡¡ Y eso es lo peor, que sele deja en demasia!!!

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  • 13 andrenio 02/02/14 09:23

    Las Socialdemocracias, lo que hacen y en lo que persisten es en su simulacro de lo social y su función de espantapájaros del Comunismo: SERVIR al gran capital, a través de ciertas concesiones al mundo del trabajo mientras, no sólo sea posible por el estadio histórico y conyuntura económica del ciclo, si no que encima mejore los resultados del Empresariado a la larga, que es lo que ha pasado en el cuarto de siglo de oro en Europa, desde 1948-73, cambiando la situación a partir de esas fechas y entrando en otro periodo desde 1979-89, paulatinamente, facilitado todo esto, esa transformación radical, desde 89-91, con la autoliquidación del Bloque del Este Soviético. La función de la socialdemocracia ya no es la misma y sólo sirve para abrir brecha de la contrarreforma ultraliberal-- que es la normal y la norma, al fin y al cabo, en los centros del Capitalismo triunfante--para que, a través de los boquetes abiertos en los derechos y logros sociales de los sectores de LA CLASE TRABAJADORA--¿

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  • 12 andrenio 02/02/14 09:22

     El PSOE de la tercera via de Blair es un partido aburguesado vendido al capital, la banca y las grandes empresas a las que aspiran a entrar en cuanto salen de sus carteras en el PSOE. ¿Alguien imagina a un poltico de un verdadero partido de izquierdas pasando a trabajar en la banca o una multinacional despues de tener puestos de responsabilidad en su partido? Puesto que ni es socialista, ni obrero ni español, deberia llamarse Partido Liberal Nacionalista Burgués PLNB, este es su verdadero ADN por mas que se nos quiera presentar travestido de socialista y obrero.   El PSOE solo parece de izquierdas cuando está en la oposicion, cuando no tiene ningun poder ni capacidad legislativa entonces propone medidas progresistas a destajo y se envalentona con los bancos y la Iglesia... ¿Es un partido de izquierdas el PSOE? http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/11/sueno-y-realidad-del-psoe-es-un-partido.html

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  • 11 Maria garcia 01/02/14 20:57

    Si pudiera le diría a Zapatero algunas cosas sobre su Libro: Es reiterativo sin justificación, por lo que provoca un dilema..He de continuar leyendo porque es el testimonio del testigo principal de la Crisis? Creo que abusa de la paciencia de lectores..Si era por llenar páginas, entonces provoca un efecto indeseable: Falta de credibilidad. Y para finalizar, si era algo que requería difusión urgente, haberlo publicado en los periódicos gratis..

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  • 10 Goyo Escalante 01/02/14 12:31

    El problema que tiene Zapatero, Felipe Gon. y todos los que han mandado en las instituciones en el país, se centra en un principio contradictorio si escuchamos aAlfonso Guerra cuando habla de las primarias. se debate entre un partido "Presidencialista" (dónde el presidente o cago electo tiene potead para cambiar cuanto desee, ¿o se debe a un programa electoral?. No olvidemos que los ciudadanos elegimos um "partido" con un proyecto político, no a un presidente que nos interprete. Esta es sin lugar a dudas la asignatura pendiente de los partidos PP , PSOE. ¿Dónde está la diferencia emtre ambos?

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  • 9 jjosse 29/01/14 20:23

    Es una pena que todo se centré en la etapa más erróneas de Zapatero. Hizo muchas cosas bien, desde traer las tropas de Irak, el matrimonio homosexual, la reforma del aborto, profundizo en la igualdad de la mujer, la ley de la memoria histórica, incluso aspectos menos conocidos como retirar le ilustrísimo y el excelentísimo a los cargos del gobierno central, cosa que por cierto mantienen muchas comunidades del PP para sus directores y consejeros. Pero siento que Zapatero, siendo líder europeo de cierto peso tenía que haberse enfrentado a las políticas neoliberales que Gobiernos de derechas han impuesto a los países del Sur. Quizás si hubiera liderado una rebelión de Grecia, Portugal, Italia, Irlanda, las cosas se hubieran hecho de otra manera. La reforma de la constitución es un error reconocido por el propio PSOE. En fin, que para muchos socialistas o socialdemócratas las explicaciones de Zapatero duelen más que el silencio.

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  • 8 molete 29/01/14 15:19

    Dogma, si es de algunos extraños Liberales que  se siguen creyemdo progresistas - 24, Mayo, 2009 Diario El Pais --- Recuerda Profesor --------Enhora buena por el Articulo

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  • 7 molete 29/01/14 15:07

    Dogma, Dogmatico, ¡No! soñador, pero tambien reslista en unas pocas lineas.Hoy nuestra Deuda Pùblica esta un 35%màs alta que en 2011, añadiendo otras deudas estructurales mas, alcnazarà la cifra de 400.000 Nillones de € lo qque ha aumentado en los dos ultimos años, ahora cierren  los ojos y sueñen conmigo ny piensen Finlandia, hace unios años un Pais de granjeros y lapones, se les ocurriòn un idea --NOKIA--, las ideas no vienen solas, wse necesitan personas dotadas de musculo intelectual para ponerlas en marcha,  un Pais detras y entregado y Capital bastaante Capital, poco mas ò menos que la mitad de la deuda que hemos adquirido en estos dos ùltimos años, asì du un golpe , para ermpezar, eso sì esto no es coasa de dinero facil y  pelotazos,  tampoco de chamanes  exibiendo cristales de colores y avalorios, Imaginaos los mas de dos  billones de Euros practicamente desaprovwechados  estos ùltimod años. Alguien ha olvidado que la inteligencia està para ser usada y nò silenciada. AMEN

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  • 6 molete 29/01/14 12:43

    No aprendimos nada de aquel fugaz encuentro con la Burbuja punto com. antes de curar perjuicios del desastre, ya estabamos operando de lleno la nueba Burbuja Inmobiliaria, tambien ya estabamos entrenando al personal, en el dinero facil de las Hipotecas, la inmateria ficcion del ECU el futuro EURO En el 2000nuestros Dirigentes  se ufanaban de lo facil que  era conseguir Hipotecarnos , ¿Recuerdan? en TV, Cascos, Rato, la Propia Ana Botella-yo ya puedo pagar mi hipoteca, nos decia¡¡-, todos nos decian en España la gente compra casas porquwe ganan mucho dinero, esto es el Capitalismo Popular. lo recuerda, o no lo recuerdan, haga memoria. Ahora pregunto  si en los años 2000/2003 exiistiera la posibilidad de pinchar es Burbuja incipiente ya evolucionada, si ademas no disponiamos de Politica Monetaria propia? y años despues...?me sigo preguntando, Apostar por un modelo economico basado en una Burbuja Imnobiliaria, abandonando el Capitalismo Industrial, es un Dogma? Cap. 4 Parrafo 3

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  • 5 molete 29/01/14 12:14

    La democracia en el Laberinto del Euro: Dicen que el Liberalissmo Conservador Republicano en  tiempos de RonaLd Reagan rezaba asì "La Economia en Estados Unidos no funciona porque los ricos no son demassiado ricos y los pobres no son demasiado pobres". Tambien en expresion de Tom Wolfe, Los  Amos del Univeraso se movian mejor en la expeculacion Financiera, nada mas lucrativo que una Burbuja. Nosotros aquì  ya en la crisis de las Punto com, apuntamos maneras, con Terra y las Stckoption muchos hicieron su Agosto y otros perdieron Patrimonio, esto sucediò despues de haber vendisdo  las Joya de la Corona, algùn Billon que otro , ojo¡ de Pesetas nod cosdto rsa Burbuja y olvidada. Entonces ya algunos nuevos "amigos" ya estaban  en aquello que fue la Europa del Euro, entonce "ECU" que se maaterializò  fisicamente en 2002, Habia desaparecido  los frutos obtenidos en ka venta de Joyas, habiendo catado el nectar del Liberalismo Conservador, nOS HABIAN DADO DE ALTA  EN SU CASINO DEL EURO.........

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  • 4 ai148961 29/01/14 05:14

    Excelente reseña. Seguramente el libro de Zapatero es muy interesante, pero el analisis de este articulo me parece aun mas clarificador. Yo soy uno de los enfadados con el PSOE por ese giro que dieron, y para mi lo mas importante fue que hicieron lo facil (subir el IVA y congelar los sueldos de funcionarios) y ni siquiera hablaron de tocar los tramos altos del IRPF y atacar las rentas altas que ahora pagan un IRPF ridiculo, gracias a las sociedades que crean. Y del fraude fiscal ni hablar, como apunta el autor. Gracias por el articulo !

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  • 3 jm 28/01/14 10:48

    Nos olvidamos de que Europa se creó para ser la Europa de los mercados y de los mercaderes. La Europa que interesaba y favorecía a Alemania. Pero entonces todavía  estaba el miedo a los comunistas,  el Muro, etc......Cayó el muro y en consecuencia el interés por proteger a las personas, las políticas de bienestar social, de reparto mas justo, se olvidaron,..Ya no hay MURO EN BERLIN y CHINA es controlable, como se está viendo, corrupción, dinero, desigualdad,,,, se les corrompe y compra, es barato. Nos lamentamos de JL Rodriguez Zapatero, idealista, pero nos hemos entregado en los brazos de los guardias y defensores de los mercados mercados y los mercaderes. Asi nos vá, y ademas muchos de los que se desencantan de la izquierda, no van a votar, mientras los de la derecha y los que están engañados por sus palabras van todos. Sigamos asi y nos encontraremos en la situación que conseguimos superar, siglos de hambre, penuria, desigualdad para la mayoría y unos cuantos privilegidados. Suerte.

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  • 2 nessie 26/01/14 23:41

    ES que la UE en realidad es un mecanismo de la negación de la democracia. Aparte de las estructuras como el BCE que ni siquiera guardan las apariencias, y las dirige gente de la gran banca, al no existir un demos europeo, algún tipo de comunidad imaginada, que pese a serlo, permite una acción solidaria, y para aclararlo me remito a lo fácil que fue engañar a los alemanes de cosas como que una estanquera pensionista de Grecia tenía una pensión mensual de 3.000€, como publico Der Spiegel si no me falla la memoria, esto es el reino de la plutocracia. La crisis de deuda fue ante todo una aplicación de la doctrina del shock, para que traguemos con todo. Es cosa nuestra permitir que nos tomen el pelo. Otra: los proéuropeos, que en la práctica son plutocracia, se quejan del auge del populismo, pero es normal, si los partidos supuestamente serios no nos defienden del chorizamen que impera en la UE. Conseguirán la III Guerra Mundial.

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  • 1 Maria garcia 26/01/14 13:56

    Sin haberme acabado el Dilema, hay algo que me llama la atención: Rodríguez no me parece español por ningún costado por donde se mire..En esa época, viajar era posible. Mientras por aquí las carreteras parecían anuncios de coches alemanes, en el norte de Francia solamente se veían coches normales..Los franceses tampoco lucían sonrisa profidén, por falta de piezas no por ortodoncias...Eso si, su sidra es la mejor del mundo.

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