Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es



Caníbales

Que viene el coco

Publicada 25/06/2016 a las 06:00 Actualizada 01/07/2016 a las 09:57    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 4

Después de ese primer debate, tan aburrido y tan lejano, los candidatos han desaparecido de las ciudades grandes. Así, con alivio y sin culpa, podemos compadecer a los electores de aquellas circunscripciones en las que unas decenas de votos inclinan un escaño. Los estrategas (que sí, que haberlos, haylos) han puesto la lupa y mueven a los cuatro en distritos muy concretos, de vecino en vecino, de puerta en puerta.

***

Los urbanitas
seguimos con nuestra vida. Si olfateamos un encuestador, fingimos unas dudas paralizantes: "No sé. Vas a tener que ponerme como 'indeciso', lo siento".

***

Alguna mañana los candidatos nos asaltan en la radio, casi a traición. Se les oye bajotensionados, como si la campaña les diera pereza y/o como si les hubiéramos decepcionado nosotros, esos votantes que, según las encuestas, no vuelven al redil ni hartos de vino.

– Ay…- suspiran los candidatos.

Y lo peor es que suspiran igual los cuatro. Los de la casta y los emergentes, los extremistas y los moderados, los buenos y los malos, los sensatos y los insensatos, los feos y los guapos. A unos les sorprende que desconfiemos de su contrastada ineficacia; a otros les duele que no entendamos sus propuestas de participación que permitirán participar al participante (o algo así).

Cambiamos de emisora y rezamos: pase lo que pase, por favor, que en navidad ninguno de nuestros hermanos nos traiga de cuñado a un candidato.

***

– Pues igual si los conociéramos de cerca votaríamos con más ilusión…

Eso dice una madre del colegio, recién separada y muy perjudicada por las tres horas que llevamos ya al sol en el torneo de fútbol. Lo dice, pues, sin convicción y con sed. La perdonamos porque este fin de curso nos tiene terriblemente estresados.

Y es que, mientras el gobierno estaba en funciones y los candidatos se enfadaban con sus votantes insumisos, los niños han estado trabajando, han estudiado, han ensayado, han entrenado, han aprobado.

Sus hermanos mayores llegan al torneo tardísimo, con buena nota en la selectividad, una resaca considerable y mucho miedo a equivocarse de futuro. Los padres les rodean y aconsejan como una tribu de ancianos:

– Da igual qué carrera, pero que os guste, que os vuelva locos.

– ¡Y votad antes de largaros de interrail!

***

Después del último partido, ya a la sombra y con cerveza, caemos en la tentación de hablar de ello:

– ¿Qué han hecho con estos seis meses? ¿Cambiar de candidato? ¿Enriquecer y consolidar su programa? ¿Preocuparse por nosotros?
– ¿Que qué han hecho? ¡Pellas! ¡Se han ido de pellas!
– El otro día me choqué con uno de ellos. Le dije: "Dame una razón para votarte, una solo, la mejor que tengas". Me contestó muy serio: "para que no gobiernen los malos".
– Uhhh… ¡Que viene el coco…!
– A mí me habría gustado votar a Jo Cox. O a Obama en su momento.
– Qué listo. A mí también me habría gustado un voto orgulloso, pero…


***

Y con esos puntos suspensivos recogemos niños, balones y camisetas y volvemos a gestionar los nervios que nuestros hijos nos han delegado. Nervios por las notas, el ranking del torneo, la función de fin de curso, las fiestas de cumpleaños… Estamos demasiado liados como para leer esos tuits en que políticos mayores de edad se insultan con emoticonos.

Salvo al Cholo Simeone, cuesta votar con ilusión. Pero, como dicen en todos mis grupos de Whatsapp, aún cuesta más no votar.

***

Ayer, por fin, acabamos el colegio y, para celebrarlo, me regalé una dosis de Toni Morrison. Premio Nobel y escritora extraordinaria, le bastaron tres líneas para explicar lo que sus hijos necesitaban de ella como madre:

– que fuera competente y capaz,
– que tuviera sentido del humor,
– que me comportara como una adulta.

Más o menos lo que pedimos, sin mucho éxito, a los cuatro candidatos.


4 Comentarios
  • 4 boquerón 25/06/16 14:41

    Discrepo, respetuosamente, con el titular de tu artículo. El Coco lleva aquí entre nosotros demasiado tiempo, tanto, que ya nos es hasta familiar. Es lo que pasa cuando hay tanta confianza, que ya da asco, porque se abusa de ella. Podemos reprochar a todos, lo que se nos ocurra, pero creo que cuando a alguno de ellos le han cogido, robando, prevaricando, manipulando, conspirando.... y mucho más, me parece que no es justo culpar a todos por ello. Por eso creo que el próximo domingo, la decisión de a quién votar, creo que es muy simple, sin hacer grandes debates técnicos-políticos. Quiero que siga el Coco, que conozco y se lo que ha hecho con mi confianza, o prefiero que venga otro, que por muchas dudas y miedos que quieran meternos, todavía no ha robado, prevaricado, manipulado y conspirado... en definitiva, no ha quebrado mi confianza. Sentido común y que cada uno vote en conciencia.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 3 magonzalezher 25/06/16 11:02

    Edita Brocos dijo..
    Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Pero es más, considero que esta equidistancia no es más que una muestra del pesebrismo que practica la gran mayoría de periodistas. Son incapaces de ser justos, no sea que mañana no les quede más remedio que llamar a la puerta de PRISA, Vocento, Planeta, etc. Porque aquí no se trata de ser valiente, para nada, pero tampoco de ser unos asquerosos cobardes.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 2 RepúblicaYa 25/06/16 10:59

    Oooooh, Paloma.... Más de lo mismo, entonces. Me quejo de lo que puedo contribuir a cambiar pero no muevo un dedo para cambiarlo, o lo muevo poquito.

    Responder

    Denunciar comentario

  • 1 Edita Brocos 25/06/16 10:44

    La maldita equidistancia... siempre es cómplice de la injusticia.!... no se puede meter en el mismo saco a asesino y asesinado.! Los que no tienen trabajo, pasan hambre, trabajan por un sueldo mínimo...no están aburrid@s.! Están hart@s .!!!

    Responder

    Denunciar comentario

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre