Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es



Plaza Pública

El PSOE, ante el nudo gordiano

 

Javier de Lucas Publicada 09/07/2016 a las 10:23 Actualizada 09/07/2016 a las 10:45    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 7

El PSOE se encuentra en una situación típica de lo que los clásicos llamaban argumento cornudo o dilemático. Ante su ejecutiva federal se abren dos opciones y las dos, malas. El ejemplo clásico es el que Diógenes Laercio atribuye a Sócrates. Parece que una vez le preguntaron a Sócrates si era mejor casarse o no. Y el sabio respondió: es igual, hagas lo que hagas, decidas una cosa u otra, te arrepentirás.

Hay que reconocer la habilidad de Rajoy y del PP para endosar ese dilema al PSOE. Porque, indiscutiblemente, si alguien tiene la responsabilidad de tomar posición, más aún, según se subraya enfáticamente, de decidir a la altura de la “responsabilidad de Estado”, en aras del “interés general”, que debe sobreponerse al del partido (y, además, ya, con toda urgencia, es decir, con la que jamás ha tenido ni Rajoy ni el PP), ese es Rajoy y el PP. De acuerdo con su propio argumentario, como lista más votada les corresponde actuar y cuanto antes. Pero no, estos (ir)responsables, se contentan con pasar la carga al PSOE y a Sánchez y esperar a que se lo solucionen.

Ciertamente, el PSOE lo tiene difícil: si opta por una coalición con un partido al que ha denunciado por las pruebas abrumadoras de corrupción sistémica para la autofinanciación fraudulenta (en la que no puede no estar implicada del presidente del partido, salvo que opte por aquello de “no sé; yo no me ocupaba”, la “ignorancia deliberada”, que no le ha servido a Messi, aunque quizá si a la infanta), sería una traición en toda regla a los votantes del PSOE. También se produce esa traición al mandato de sus casi cinco millones y medio de electores (22.67%), si acaba permitiendo con su abstención que se constituya otro Gobierno de Rajoy. Lo primero parecen tenerlo claro todos en la ejecutiva del PSOE. Lo segundo, no: un sector relevante se alinea con Felipe González y echa mano de la “responsabilidad de Estado”: no se puede permitir que nos veamos abocados a una tercera cita electoral en la que, verosímilmente, las perspectivas parecen especialmente negativas para un PSOE al que todos señalarían con el dedo como responsable. Ahora bien, ¿cómo desconocer que el precio de la coherencia con los principios y programas va a llevar consigo su estigmatización como irresponsable, como origen de un nuevo proceso electoral? Hagas lo que hagas, sin perdón, la cagas.

Sin embargo, creo que ante este dilema es posible salir al modo de Alejandro cuando se enfrentó con el nudo gordiano. El PSOE debe cortar el dilema, negándolo. Porque hay una opción que le puede salvar de la cornada que le pilla sea cual sea la opción del dilema que escoja.. Se trata de negar el planteamiento y hacerlo precisamente acudiendo a un criterio bien asentado en la ética política por Spinoza (y, en cierto modo, por Kant).

Dejó escrito Spinoza (para que lo desarrollara Hegel) que la vía para la determinación es la negación. Me atrevo una interpretación muy poco ortodoxa para relacionarlo con el clásico motto kantiano para describir las dificultades de las decisiones propias del ámbito de la razón práctica (la moral, la política, el Derecho): nuestra necesidad de actuar supera siempre la posibilidad de conocer y, por eso, la angustia ante una decisión que no podemos fundar de modo inequívoco, que comporta el riesgo del error. Pues bien, lo razonable es proceder por exclusión, la vía negativa. No sabemos qué será lo mejor. Pero quizá si que es lo peor, que es lo que no nos gusta, lo que rechazamos. Lo que debemos excluir.

Y eso es lo que viene en ayuda para salir del dilema aparentemente planteado al PSOE. Porque lo peor, lo que hay que excluir, no es no contar con un Gobierno de inmediato. Lo peor es tener un Gobierno que la inmensa mayoría de los ciudadanos no queremos. No se trata de tener Gobierno a toda costa so pretexto de la responsabilidad de Estado. La verdadera prioridad, el verdadero sentido de Estado es tratar de no ofender aquello que la mayoría de los ciudadanos excluyó como opción de Gobierno el 26 de junio: más del 67% no queremos un Gobierno de Rajoy y de su PP. Ergo el PSOE no debe de ninguna manera hacer posible ese Gobierno. La responsabilidad de Estado exige precisamente lo contrario: hacer posible otro Gobierno. ¿Difícil? Evidentemente. Pero es que estamos ante una necesidad en la que han insistido los ciudadanos dos veces en seis meses. Y, además, es lo menos irrazonable.

Porque irrazonable es pensar que el mejor Gobierno es el de un presidente y un grupo dirigente de un partido que insiste en recetas políticas que afectan negativamente a la mayoría de los ciudadanos, que cada día se levanta con un nuevo testimonio de corrupción que evidencia que no se trata de casos aislados sino de un modo de organización y financiación del partido, que ha llevado a España a un cul de sac en la gestión del problema con Cataluña, que practica y justifica disparates como los de la “policía patriótica”, que ha convertido a nuestro país en irrelevante no ya en el panorama internacional, sino en el europeo. Ese partido, que tiene un indiscutible y relevante apoyo de los ciudadanos (casi 8 millones), debe regenerarse: pero sabemos que no lo hará si continúa en el poder.

Y aquí nos encontramos con otra razón que excluye el apoyo al Gobierno de Rajoy como una decisión razonable. Es el propio país el que, por decencia, por pedagogía democrática, necesita otro Gobierno. Se trata de mostrar a la ciudadanía que sí, que es posible una opción de Gobierno más decente, más esperanzadora, mejor. Por ejemplo, ¿por qué no un acuerdo de Gobierno para una legislatura corta que permita reformas elementales, imprescindibles para regenerar la acción política, las instituciones clave, que pueda replantear la relación con Cataluña? Ya sé que no serán las reformas de fondo, las constitucionales, en las que el concurso del PP es imprescindible, también porque no se deben hacer en contra del sentir de 8 millones de ciudadanos. Pero probablemente, tras dos años de otro Gobierno, el PP habría podido llevar a cabo una tarea de regeneración y todos estaríamos en mejores condiciones para seguir trabajando por el bien común.

EL AUTOR


7 Comentarios
Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre