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Despacho en Marivent

Rajoy y el rey hablan sobre Mali, Siria, Gibraltar y economía pero no sobre el ‘caso Bárcenas’

  • El presidente asegura que no abordó la mayor crisis política que le afecta directamente a él con el monarca en su despacho en Palma con Juan Carlos
  • El jefe del Ejecutivo centra toda la atención en el conflicto con las autoridades del Peñón y reitera que el Gobierno "se reserva todas las medidas legales" que estime "oportunas y convenientes"
  • PSOE e IU llaman a la calma a Rajoy. Llamazares dice que la reclamación de soberanía no puede hacerse con "golpes de pecho, como los orangutanes"
  • Los socialistas acusan al Gobierno de "engañar" a los ciudadanos al decir que no le apoya Rubalcaba en el conflicto. Dejan caer que el Ejecutivo usa Gibraltar "para distraer la atención sobre cuestiones como el 'caso Bárcenas'

Publicada 09/08/2013 a las 14:35 Actualizada 09/08/2013 a las 20:33    
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El rey Juan Carlos y Mariano Rajoy posan frente al Palacio de Marivent, en Palma, este viernes.

El rey Juan Carlos y el presidente, Mariano Rajoy, posan frente al palacio de Marivent, en Palma, este viernes.

EFE
Ni una palabra del caso Bárcenas. El primer y único despacho veraniego de Mariano Rajoy con el rey Juan Carlos en el palacio de Marivent no abordó la convulsión política generada por los papeles del extesorero y sus declaraciones ante el juez Pablo Ruz. Al menos, eso dijo el presidente del Gobierno en una breve comparecencia13 minutos– ante los medios en Palma de Mallorca, en la que, contrariamente a lo previsto, admitió preguntas de los periodistas. Contadas, eso sí, de cuatro informadores. 

Se le inquirió expresamente si Bárcenas había entrado en el menú de la reunión, toda vez que las últimas revelaciones del que fue durante años custodio de las cuentas del PP y el intercambio de mensajes SMS que tuvo con él motivaron la amenaza de moción de censura por parte del PSOE y forzaron a la postre su comparecencia en el Congreso el pasado 1 de agosto. El jefe del Ejecutivo lo negó: "No. Hemos hablado fundamentalmente de economía, del tema de Gibraltar y de diversos aspectos: Siria, las últimas elecciones en Mali, la situación de Oriente Medio... Fundamentalmente ha sido una reunión de temas internacionales que le afectan a España y de la situación de la economía española". 

Y es que Rajoy estaba muy interesado en centrar toda la atención en el conflicto con Gibraltar. De hecho, se había visto poco tiempo en el aeropuerto de Palma, antes del despacho con el rey, con su ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, para que le pusiera al día. El presidente reiteró la posición de su Ejecutivo sin aportar muchas novedades: la tensión se despertó porque el 24 y el 25 de julio pasados las autoridades del Peñón lanzaron al agua 70 bloques de hormigón, lo que supone un "atentado al medio ambiente" e impide faenar a los pescadores españoles. Claro que Gibraltar defiende que la razón es otra: crear una escollera artificial que regenere la vida marina en la zona y evitar la pesca de arrastre. Este hecho, señaló, viene a sumarse a algunas "decisiones unilaterales" de la colonia británica como la ruptura, en marzo de 2012, del acuerdo de pesca firmado en 1999, que venía "funcionando muy razonablemente y a satisfacción de todos". 

Rajoy llamó al "diálogo" en un foro, eso sí, a cuatro bandas, en el que se sienten Reino Unido, España, Gibraltar y la Junta de Andalucía. "Pero mientras eso no se produzca, el Gobierno se reserva todas las medidas legales que estimemos oportunas y convenientes" para defender "los intereses de los españoles" y responder a la acción "unilateral" de la Roca y de su ministro principal, Fabian Picardo.

Relaciones bilaterales "buenas" con Reino Unido

¿Qué medidas concretas?, se le demandó. En el aire está el cobro de una tasa de 50 euros para salir o entrar del Peñón. Pero el jefe del Ejecutivo no quiso mentar explícitamente esa posibilidad dentro del conjunto de iniciativas "proporcionales, aleatorias y que no discriminen a nadie" que se plantea, "todas dentro de la ley". "Debemos y podemos hacer controles como se han hecho a lo largo de los últimos días" –que han irritado a Londres–, "tenemos que vigilar que todos los ciudadanos cumplan con sus obligaciones fiscales, vigilar que se cumpla la normativa de medio ambiente de la Unión Europea... Por tanto, el Gobierno no renuncia a ninguna medida legal, y nadie puede ponerlo en tela de juicio. En cualquier caso, nuestra prioridad es que las cosas se hablen, se discutan, se negocien y se acuerden. Eso es lo sensato y lo civilizado, y no tomar decisiones que en un determinado momento son irreversibles". Una recriminación más a la política de hechos consumados de las autoridades de la colonia. "Yo espero que esto no vaya a más, pero España debe defender los intereses de sus nacionales y eso vamos a hacer", redobló. 

Rajoy puso cuidado en diferenciar entre los pasos dados por Picardo, que pueden no tener "marcha atrás" y eso "no gusta" a Madrid, y las relaciones bilaterales con Reino Unido, que son "buenas" y se quiere que "lo sigan siendo", sin que las emponzoñe un asunto "puntual y concreto" como este de Gibraltar. Como ejemplo, recordó las "maniobras" de la Armada británica, los buques de guerra que fondearán en el Estrecho, que eran "conocidas" por el Gobierno y "anunciadas" por Londres desde el 4 de junio, y además se harán "ejercicios de oportunidad" con una patrullera española. Habrá una escala en Rota (Cádiz), pero ya la hubo en 2009, 2010, 2011 y 2012. "Esto ya estaba acordado y pactado, y estas maniobras en el Mediterráneo se mantendrán". 

Pese a esas "buenas" relaciones con Londres, lo cierto es que el diálogo sobre el Peñón ha sido prácticamente inexistente. Rajoy reconoció que, en una charla en 2012 con el primer ministro, David Cameron, acordó que se entablarían convrsaciones sobre "temas concretos" como el medio ambiente y la pesca, conversaciones que "no se han producido". El miércoles pasado, 7 de agosto, los dos hablaron telefónicamente unos diez minutos a requerimiento de Londres. Tras ella, el Gobierno se mostró "partidario de hablar y dialogar a cuatro partes". "Se puede hacer", reforzó. El Ejecutivo del PP reniega por completo del foro tripartito auspiciado por José Luis Rodríguez Zapatero, ya que consideraba que situaba a la Roca en pie de igualdad con Gran Bretaña y España

Cuando se le preguntó si se sentía "respaldado" en este asunto por la oposición, eel presidente aprovechó para cargar contra el PSOE, por haber hecho "algo sorprendente", como romper relaciones con el Ejecutivo. No dijo que Alfredo Pérez Rubalcaba anunció esa fractura, precisamente, por la "connivencia" del jefe del Ejecutivo con su extesorero. "Si no quiere respaldar al Gobierno en el tema de Gibraltar, será él y el PSOE quienes tengan que explicárselo a los españoles. Quien no va a abdicar de sus responsabilidades para con los españoles es el Gobierno", aseguró. 

Comparecencia de Margallo

El PSOE, por su parte, no entiende que sobre esta materia estén rotos todos los puentes. El partido, como ha venido haciendo en los últimos días, tendió la mano al Ejecutivo para relajar la tensión. Así, la Comisión Ejecutiva Federal ha remitido una "carta formal" al secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo, ofreciéndole su colaboración para "contribuir al diálogo y al establecimiento de cauces normales entre España y el Reino Unido" para resolver las cuestiones relativas al Peñón. Carta firmada por el secretario socialista para la Unión, el diputado Juan Moscoso. Es más, avanzada la tarde, el partido envió una nota en la que compendiaba las declaraciones de diversos dirigentes desde el lunes (Antonio Hernando, Elena Valenciano, Trinidad Jiménez y el propio Rubalcaba) y acusaba a Rajoy de "engañar a la opinión pública", porque el PSOE sí ha "expresado su apoyo al Gobierno en un asunto que es una cuestión de Estado", pero ha discrepado de la forma en la que ha contestado a la "inaceptable actuación" de la Roca.

"El Gobierno confunde apoyo con seguidismo incondicional, y ahí no nos va a encontrar. Seguimos abogando por el diálogo y la diplomacia para resolver esta tensión, pese a los desesperados intentos de Rajoy por confundir a la sociedad española. Al final van a tener razón quienes acusan al Gobierno de utilizar este tema para distraer la atención sobre cuestiones como el caso Bárcenas", apostilló el diputado.  

El PSOE, pues, pide que el Gabinete del PP frene la "escalada verbal y de posibles actuaciones" y se abra en cambio el "diálogo". "La lucha contra la evasión, el fraude y los paraísos fiscales exige una labor constante, metódica, estratégica y no debe ser objeto de impulsos arbitrarios", señaló Moscoso en rueda de prensa en Ferraz.  Los socialistas registrarán, previsiblemente el próximo lunes, la petición de comparecencia de Margallo, para preguntarle, "desde un espíritu constructivo", por el "día a día" de las últimas semanas, los movimientos y conversaciones producidas y las medidas siguientes que Exteriores piensa dar. 

Algo más duro se mostró esta mañana en el Congreso el diputado de Izquierda Plural Gaspar Llamazares. Reclamó a Londres y Madrid que vuelvan al diálogo y recalcó, reprendiendo al Ejecutivo, que la reclamación de soberanía sobre el Peñón no puede llevarse a cabo "como los orangutanes, dándose golpes de pecho a ver si el otro se arredra". El portavoz de Justicia del IU-ICV-CHA avisó de que la "escalada" de tensión puede acabar en una "confrontación innecesaria" que hace daño, "fundamentalmente", a los trabajadores españoles que operan en la zona. La deriva actual, dijo, es "muy preocupante" entre dos miembros de la UE. Así que la solución pasa por "recuperar la negociación", sin que suponga "renunciar" a la "reclamación de soberanía" que España ejerce sobre la Roca. 
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