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El futuro del PSOE

Pedro Sánchez se estrena prometiendo un congreso “de cambio y unidad” y reta a Madina a debatir

  • El diputado madrileño presenta su candidatura a la Secretaría General proponiendo un vuelco en el partido "con corazón y con cabeza" para "construir un proyecto vertebrador" para una España "que lo está pasando mal"
  • Se postula como un líder "en la carretera", que estará "muy poco en Ferraz" y muy apegado al territorio, que quiere "emprender un camino en común de cohesión, de unidad, con una dirección fuerte"

Publicada 12/06/2014 a las 22:09 Actualizada 12/06/2014 a las 22:35    
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Pedro Sánchez

El precandidato Pedro Sánchez saluda a una simpatizante en Alcorcón, este jueves.

EFE
La carrera por el liderazgo del PSOE ya está en marcha. Retirada Susana Díaz de la pugna, los dos jinetes con más posibilidades tenían que dar el paso. Hoy lo dio Pedro Sánchez en un acto con militantes en Alcorcón. Mañana viernes, Eduardo Madina, en rueda de prensa en el Senado. 

Lo menos importante era, desde luego, la confirmación de lo obvio. Que Sánchez solemnizara ante un centenar de afiliados en la agrupación socialista de Alcorcón aquello de que aspiraba a la Secretaría General del PSOE era una pura formalidad. Los ojos y los oídos estaban puestos en lo que iba a decir, en su proyecto para sacar al partido de un hoyo muy profundo. El diputado madrileño, de 42 años, optó por un tono mesurado –como él mismo dijo, "con corazón y con cabeza"–, alternando mensajes hacia dentro y hacia fuera, metiendo indirectas a su rival más fuerte (y favorito), Madina, y dando pinceladas de su programa. A saber, reivindicación del legado y del orgullo socialista, promesa de un congreso "de unidad y de cambio", petición a la dirección federal de que promueva los debates entre los candidatos (o sea, que el parlamentario vasco debata) y la propuesta del "cambio de rumbo en España", rediseñando su modelo productivo y apostando por una reforma constitucional en sentido federal, como el partido ya de hecho acordó hace casi un año en Granada. 

Sánchez quiso que su primer acto público como precandidato –ahora tendrá que recoger 9.874 avales hasta el 27 de junio por toda España– fuera en una agrupación. Y eligió Alcorcón, en el tradicional cinturón rojo de Madrid pero que ahora gobierna el PP y que es, por tanto, objetivo de reconquista. Madrid es además su federación. El diputado llegó a la pequeña sala –150 militantes, muchos de pie, y preñada de medios de comunicación– aclamado, como tocaba, y escoltado por quien ha sido su equipo de campaña en el tiempo que ha trabajado dentro del armario: el parlamentario autonómico José Cepeda (cabeza del guerrismo en la Comunidad), investido como jefe de campaña nacional, y el coordinador de su campaña en Madrid, Daniel Viondi, secretario general en el distrito de Vicálvaro. Entre el público no se encontraba ningún cargo federal ni regional, sólo algunos diputados del Congreso, como la madrileña Ángeles Álvarez, el castellanoleonés Juan Luis Gordo o los baleares Pablo Martín Peré y Sofía Hernanz. 

Llegó en vaqueros azules, camisa blanca, sin chaqueta, sin leer papeles. Con su mujer y sus dos hijas pequeñas. El precandidato enseguida entró en el cuerpo a cuerpo. "Los que me conocéis sabéis que yo soy claro y directo, que nunca pondría condiciones para competir por la Secretaría General". Era la primera referencia hacia Madina, pues él si que condicionó concurrir en el congreso si participaban todos los militantes. Y así ha sido. El cónclave del 26 y 27 de julio estará precedido por una consulta a los casi 200.000 afiliados del PSOE. Ellos decidirán por primera vez a quién quieren de jefe. A ellos, a las bases, les pidió que participen "masivamente en el histórico cambio del PSOE". 

Citas a Susana Díaz

"Me presento con humildad, muy consciente de la alta responsabilidad que pretendo asumir. Quiero que sepáis que mi decisión no es un fruto de una meta personal, al contrario, es la ambición de emprender un camino en común de cohesión, de unidad, con una dirección fuerte", aseguró. Detrás, tenía un cartel con su foto y el lema Unidos por el cambio, precisamente un lema prácticamente calcado al que él propuso el lunes para el cónclave extraordinario (Unidos en el cambio). Su propósito es construir un "proyecto vertebrador, social y político para una España que lo está pasando mal", un proyecto "con corazón y con cabeza". 

Echó mano de los dos, aunque más de lo segundo, de la cabeza, la racionalidad, de forma que su discurso sonó en ocasiones algo frío, menos apasionado.

Corazón. Subrayó que el "socialismo es más necesario que nunca" por lo que supone de "rebelión contra las injusticias", como las que vivió desde pequeño, cuando vio que sus abuelos apenas podían leer y escribir por el oprobio de la dictadura franquista. Aplauso de los congregados. Recuerdo de esa España que construyeron los socialistas, que puso en pie el Estado del bienestar. Una injusticia que tiene hoy la piel de la "desigualdad, la pobreza infantil", el empobrecimiento de los pensionistas y los trabajadores, el "exilio" al que se ven obligados los jóvenes o las mujeres víctimas de la violencia de género. Aplauso. 

"Hay muchas razones para rebelearse y para seguir siendo socialistas. Y, como dice la presidenta de la Junta de Andalucía, no tenemos que tener ningún complejo. Defendamos lo conseguido, que es mucho, y hagamos nuestro el futuro, porque hay mucha gente deseando volver a confiar en el PSOE ante una derecha que está causando tanto dolor". Era esta la primera mención a un referente que Sánchez ha citado mucho en los últimos días, Susana Díaz

Luego, la cabeza. Recordó que es simplemente un militante de base (su agrupación local es la del distrito madrileño de Tetuán), sin cargo orgánico. "Pero yo sé que un partido fuerte es un partido con organización, con dirección, con proyecto político y con ideas. Todos somos importantes, los militantes y los representantes en nuestras instituciones y nuestra organización". Otra alusión implícita a Madina, cuyo entorno cargó contra los barones que habían animado a Díaz a dar el paso. "Por eso os digo que democracia, toda la del mundo, pero también partido. Debate sí, pero unidad. Competición, sí, pero entre compañeros. Yo trabajaré por que este congreso sea el congreso del cambio y de la unidad", proclamó. 

También se acordó de Madina en el siguiente reproche: "Trabajaré por un partido organizado, gobernado por cuadros ejemplares que rindan cuentas ante la militancia. A mí no me vais a escuchar tachar a nadie de aparato, porque los cuadros de este partido son los que abren y cierran las agrupaciones", los que pegan carteles, los que son interventores y apoderados en las elecciones o los "miles de concejales que no cobran un euro". 

La hora de una "Transición económica"

Sánchez también se pintó como un líder próximo a sus bases. Recordó que en estos siete meses en los que ha estado preparando su campaña (en principio, para las primarias abiertas), ha recorrido 30.000 kilómetros. Prometió hacer en este mes que resta hasta la consulta a la militancia muchos más, para estar "en todos los rincones de España". "Hasta el 13 de julio seré un candidato en la carretera y después del 13 de julio, si los compañeros tienen el honor de confiar en mí, tendrán un secretario general en la carretera", que estará "poco en Ferraz y mucho en el territorio". Tiene la "certeza" de que ganará.

Pero aparte de "conocer y escuchar" a las bases, quiere "convencer". Y por eso pidió a la dirección federal de Alfredo Pérez Rubalcaba "que promueva los debates entre los candidatos". "Porque aspiro a convencer, aspiro a debatir, y si podemos hacer un debate en todas las provincias de España, lo haremos". 

Debatir, lógicamente, sobre el proyecto. Y aquí entró a desgranar los puntos claves, poniendo todo el foco en la economía, lo más "ideológico", porque es donde se dirime la distribución de la riqueza y la lucha contra la desigualdad. Presumió de formación, como doctor en Economía que es y profesor en la Universidad Camilo José Cela. Incidió en que la economía se gobierna desde la política, porque sólo desde ella se pueden "emprender caminos distintos". La que permite mantener el Estado del bienestar, los derechos en sanidad, educación, pensiones, dependencia... y un quinto pilar más que propuso: la garantía de la alimentación infantil, para que no haya pobreza entre los niños. 

Sánchez propuso un "cambio de rumbo en España", construir la "Transición económica", porque es "inaplazable", y ello incluye caminar hacia un modelo productivo más "innovador", preocupado por el cambio climático, la reestructuración del modelo energético, la protección de los trabajadores, una nueva fiscalidad y la lucha contra el fraude...

Reforma constitucional... sin mentar la república

El precandidato planteó reformas también en la política. La renovación del pacto constitucional, la busqueda de instituciones más transparentes, la lucha contra la corrupción, la limitación de mandatos a nivel institucional y orgánico, la reforma del sistema electoral, el impulso de la participación ciudadana. Puso sobre la mesa la idea que ya avanzó el lunes, de puertas para dentro del partido: las consultas regulares a la militancia sobre temas específicos. 

Reforma constitucional, sí. Pero se atuvo a lo pactado en el partido, sin mentar ninguna apuesta por la república o por el debate sobre la Jefatura del Estado. Se limitó a defender la edificación de un país federal. Dijo reconocerse en la Declaración de Granada que firmaron los socialistas hace casi un año, y en la que tuvo un papel protagonista Rubalcaba, para el que pidió un aplauso. También lo pidió para el líder dimisionario del PSC, Pere Navarro. Y para Tomás Gómez, el secretario general del PSM, con quien mantuvo diferencias en el pasado y a quien no apoyó en las primarias de 2010, porque se decantó por Trinidad Jiménez. 

Para animar a la alicaída militancia, que ve cómo el partido está en su peor momento, subrayó que el PSOE es un partido centenario que ha superado las "situaciones más difíciles", superando el "exterminio" de la dictadura y "renaciendo" en el congreso de Suresnes de 1974, que encumbró a Felipe González y devolvió "la hegemonía" a los socialistas. Todo eso lo trajo a la memoria para recalcar que el PSOE no es Podemos, que no es "fruto de una torrentera", que es un cauce muy sólido, que ahora hay que "limpiar", pero no virar hacia el "populismo". "Creo saber el camino para un nuevo renacimiento del PSOE", proclamó, reportando las recetas del fundador, Pablo Iglesias: "Ejemplaridad" de militantes y dirigentes, corazón "socialista, no nacionalista" y tronco "municipalista"

Más guiños a Susana Díaz

Sánchez remachó que la recuperación "no va a partir de cero". Se hará, dijo, apoyándose en los bastones de Asturias, Canarias y, sobre todo, Andalucía, que es "baluarte, amparo y defensa de lo público frente a la recentralización derechista". El diputado enfatizó que él no quiere ser "adalid del cambio generacional", sino "promotor de la alianza entre generaciones", porque sólo así el PSOE podrá salir del pozo. Una idea muy de Díaz, por cierto. 

El resultado fue un Sánchez más revestido del traje de candidato presidencial, en algunos momentos nervioso. Más volcado en el discurso hacia fuera que hacia dentro, los suyos. Más centrado en la razón que en la pasión. Ensaya su estilo y su tono. Queda toda una campaña de rodaje.

Mañana, turno de Madina. En el Senado, junto al busto de Ramón Rubial, presidente del partido durante 20 años (1979-1999). El simbolismo le une a Sánchez. Porque la agrupación de Alcorcón era la Casa del Pueblo Ramón Rubial.
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