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El futuro del PSOE

El PSOE exige a Podemos que renuncie al referéndum para iniciar el diálogo

  • Los socialistas aprueban una resolución que establece que la "renuncia" a la consulta es "condición indispensable" para dialogar con otras fuerzas
  • Sánchez "asume la responsabilidad" por los resultados del 20-D, pero destaca que en su periodo al frente del partido se ha recuperado poder
  • El líder del PSOE dice que "los poderes económicos" trataron de "condicionar" y "someter" al partido

Publicada 28/12/2015 a las 12:22 Actualizada 28/12/2015 a las 19:58    
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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, minutos antes de su intervención.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, minutos antes de su intervención.

EFE
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aseguró este lunes que la "condición previa" para cualquier pacto postelectoral que permita confomar una mayoría alternativa a la del PP es la "renuncia a cualquier planteamiento que implique fracturar la convivencia entre españoles", en alusión a la exigencia de Podemos de un referéndum de autodeterminación en Cataluña. En esa línea, el Comité Federal que celebró el partido aprobó casi por unanimidad una resolución política que ahonda en esa línea.

En concreto, el texto establece que "la autodeterminación, el separatismo y las consultas que buscan el enfrentamiento" traerán "mayor fractura", y que "la renuncia a esos planteamiento es una condición indispensable para que el PSOE inicie un diálogo con el resto de formaciones políticas". Esa línea roja, añade el documento, es de carácter "innegociable". La resolución aprobada pone negro sobre blanco el acuerdo que se alcanzó este domingo en un encuentro informal de los barones territoriales y la dirección federal.

Ya por la mañana, Sánchez intervino en primer lugar en el Comité Federal y reiteró que el partido "votará en contra de la continuidad de Rajoy y de cualquier otro candidato del PP a la presidencia del Gobierno", un extremo que deja igualmente claro el escrito sometido a votación. El líder del PSOE apuntó además que "la celebración de nuevas elecciones es la última de las opciones", porque no es una verdadera "solución" sino que únicamente implicaría "aplazar el problema".

Sobre las tensiones internas, los máximos dirigentes territoriales también consensuaron este domingo aplazar el debate sobre la fecha del próximo Congreso Federal del partido, una cuestión que provoca cierta controversia y a la que Sánchez no se refirió en ningún momento. La celebración del congreso sí fue, sin embargo, objeto de declaraciones cruzadas durante la jornada, pues varias federaciones consideran que debería seguirse el calendario que establecen los estatuos del partido y recelan del aplazamiento que propone el equipo de Sánchez. 

Bases para el entendimiento

Durante su discurso, Sánchez apuntó ocho cuestiones como los "ocho grandes acuerdos" que deben estar sobre la mesa a la hora de tejer posibles pactos: un pacto para la recuperación económica justa; otro por la educación, la ciencia y la cultura; un tercer acuerdo para reconstruir el Estado del bienestar y luchar contra las desigualaddes; la reconstrucción del pacto de Toledo para garantizar las pensiones y el poder adquisitivo de estas prestaciones, especialmente de las pensiones mínimas; un acuerdo contra la violencia de género; un sexto pacto "para regenerar la vida institucional" y contra la corrupción; la apertura de una ponencia en el Congreso de los Diputados para la reforma de la Constitución, de modo que se transite desde el Estado autonómico al federal, y un último "gran pacto por Europa".

El candidato dejó claros además "cinco principios básicos" por los que se regirá a la hora de conformar esas alianzas: primero, que estará por delante el "interés general de la sociedad española"; segundo, que el PSOE votará contra cualquier candidato que proponga el PP porque toca una "etapa de cambio" y "liderar un nuevo tiempo" donde se tienda la mano "a izquierda y derecho, a partidos nuevos y a clásicos"; en tercer lugar, que si los conservadores son "incapaces" de ponerse al frente de ese tiempo, el PSOE intentará liderar un "Gobierno progresista, reformista y con capacidad de diálogo", al tiempo que "acorde con su ideario". Como cuarto elemento, que si llega el momento del PSOE, negociará "con luz y con taquígrafos" y que no formará Gobierno "a cualquier precio". Y por último, en esa misma línea, que no se dialogará "sobre la integridad" de España, porque "la crisis de Cataluña no se resuelve con un referéndum".

Todos contra el PSOE

Sobre los resultados del 20-D, Sánchez dijo que no se "conforma" con los 90 escaños que obtuvo el partido, porque el PSOE "es una fuerza ganadora". "Pero hay que hacer un análisis riguroso y bien contextualizado", dijo el cabeza de cartel socialista. Así, Sánchez matizó la autocrítica y dijo que "los ciclos políticos nunca fueron de cuatro años", subrayó que en estas generales "las formaciones progresistas obtuvieron la mayoría de votos" y recordó que "el PSOE fue la fuerza mayoritaria para los votantes de izquierdas". Sólo la "fragmentación", sostuvo, impidió en la noche electoral "una mayoría clara". Y finalmente defendió que desde que alcanzó la Secretaría Geneneral el partido ha "recuperado gobiernos", lo que son "buenos cimientos" para el futuro.

En su intervención, Sánchez también ahondó en la idea, repetida en campaña por el partido, de que una "coalición de intereses" intentó perjudicar al PSOE. "Bajo el argumento del fin del bipartidismo –esgrimió Sánchez–, lo que se trataba de alumbrar era un sistema monopartidista, esto es, una derecha con capacidad de gobernar mientras la izquierda se fragmenta, tratando de debilitar a la única izquierda con capacidad de transformación y gobierno: el Partido Socialista Obrero Español". El líder del partido denunció que "desde la derecha política y sus aliados tradicionales se procuraba el desgaste del PSOE para compensar la previsible reducción de apoyos al PP" mientras que "desde el resto de la izquierda política se procuraba también el desgaste del PSOE para dividir al electorado progresista, favoreciendo indirectamente el triunfo del PP".

Sánchez fue más allá al denunciar que "los poderes económicos intentaron condicionar y hasta someter al PSOE". "Y no lo lograron –proclamó–. Yo, personalmente, pasé el Rubicón frente a sus pretensiones cuando declaré la incompatibilidad del PSOE con el PP y su máximo dirigente, Mariano Rajoy. De ahí los duros ataques de la derecha". En la parte final de su intervención sostuvo que el partido es hoy "más fuerte" y que puede "reivindicar la autonomía que exigen los ciudadanos" y actuar "siempre al servicio de la mayoría de españoles y, sobre todo, de quienes más necesitan de un proyecto socialista al frente de las instituciones".
EL AUTOR Correo Electrónico
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