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Veranos con historia

Hiroshima y Nagasaki: el único bombardeo atómico de la historia

  • Los bombardeos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki han sido los únicos ataques nucleares de la historia
  • En agosto, infoLibre hace un repaso de los veranos que, lejos de la placidez estival, cambiaron el curso de la historia

Publicada 06/08/2015 a las 06:00 Actualizada 06/08/2015 a las 13:42    
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Nube con forma de hongo posterior al bombardeo sobre Hiroshima (Japón).

Nube con forma de hongo posterior al bombardeo sobre Hiroshima (Japón).

Ejército de Estados Unidos

¿Qué pasó?

“La primera bomba atómica cayó sobre Japón; el misil es equivalente a 20.000 toneladas de TNT; Truman advierte a Foe de 'una lluvia de ruina'”. El titular de apertura a ocho columnas del diario estadounidense The New York Times, así como el resto de la primera plana del rotativo, dedicada por completo al mismo acontecimiento, evidenciaba la importancia del suceso acaecido durante los dos días de aquel histórico verano de 1945: el ejército estadounidense había lanzado contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki dos ataques nucleares que devastaron por completo ambas localidades y que empujaron a Japón, en el marco del final de la Segunda Guerra Mundial —con Hitler ya muerto y Berlín en manos de las tropas aliadas—, a rendirse y aceptar la ocupación de su territorio por las tropas americanas.
 

¿Cuándo pasó?

El 6 de agosto de 1945, ante la negativa del país nipón de capitular según lo establecido por EE UU, Reino Unido y la URSS en la Declaración de Potsdam —que fue entendida como un ultimátum a Japón—, un avión B-29 estadounidense, que por aquel entonces era un moderno bombardero, dejó caer a las 8.15 hora local la bomba nuclear, que fue apodada como Little Boy.

La explosión se pudo sentir a decenas de kilómetros de distancia y, según un informe elaborado por el propio Gobierno de Estados Unidos casi un año después, mató al instante a “entre 70.000 y 80.000 personas”, dejando una cifra de heridos similar. El balance total de víctimas, teniendo en cuenta aquellas que fallecieron a lo largo del tiempo a causa de la radiación nuclear a la que estuvieron expuestos, oscilaría entre 90.000 y 166.000 personas, según datos de la Radiation Effects Research Foundation (RERF), una organización creada por EE.UU y Japón.

A pesar de que el entonces presidente estadounidense, el demócrata Harry S. Truman, anunciase tras el bombardeo en un discurso televisado que si el país nipón no aceptaba sus condiciones podrían “esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto sobre la Tierra”, Japón no movió ficha. Así, tres días después, el 9 de agosto de 1945 a las 11.01 hora local, Estados Unidos ejecuta un nuevo ataque atómico sobre la ciudad de Nagasaki. En esta ocasión, el balance total de muertos, según las cifras de la RERF, ascendió a entre 60.000 y 80.000 personas. Finalmente, Japón da un paso atrás y acepta las condiciones para la rendición.




 

¿Quiénes fueron los protagonistas?

Además del presidente Truman y los dirigentes japoneses –el emperador Hirohito y el entonces primer ministro nipón, Kantaro Suzuki– los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki tuvieron dos protagonistas fundamentales: los capitanes al cargo de la ofensiva William Sterling, en el ataque del 6 de agosto, y Kermit Beahan, en el bombardeo del 9 de ese mismo mes.

Por otra parte, también hay que destacar el papel de los pilotos de las fuerzas aéreas norteamericanas Paul Tibbets y Charles W. Sweeney, que dirigían los B-29 Enola Gay –Hiroshima– y Bockscar –Nagasaki–, respectivamente.
 

¿Qué fue de sus protagonistas?

En el caso de los capitanes, Sterling y Beahman continuaron haciendo carrera militar. El primero siguió en el ejército estadounidense sirviendo en diferentes cargos que le fueron asignando, además de su labor como miembro de la Comisión de Energía Atómica (AEC, por sus siglas en inglés). El segundo permaneció en la fuerza aérea de Estados Unidos hasta el año 1964, cuando se retiró y comenzó a trabajar para una firma de ingeniería y construcción. Ninguno de los dos milutares mostró nunca arrepentimiento por lo sucedido aquellos días de agosto: en el 40º aniversario del bombardeo de Nagasaki, Behaman llegó a decir que, aunque esperaba ser el último hombre en haber lanzado una bomba de esas características, nunca pediría disculpas por el ataque. Ambos capitanes fallecieron a causa de un infarto.

Los pilotos continuaron por un sendero similar al de los capitanes, recibiendo alguna que otra condecoración. Sweeney siguió ejerciendo para el ejército de su país hasta su retirada en 1976 y falleció en 2004. Tibbets, por su parte, se retiró diez años antes, en 1966. Ninguno de los dos mostró nunca su arrepentimiento por lo acontecido. “No siento ningún remordimiento ni problema de conciencia. La bomba hizo lo que tenía que hacer”, dijo el piloto del Enola Gay en más de una ocasión.

Sin embargo, algunos tripulantes de los aviones que participaron en los dos bombardeos sí que tuvieron problemas depresivos tras los ataques. Claude Eatherly, encargado de fijar el objetivo, comenzó a delinquir a su vuelta a EE UU. Paul Bregman, otro de los miembros de la tripulación, se ahorcó el día del 40º aniversario.
 

¿Por qué fue importante?

Los bombardeos sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki se convirtieron en los únicos ataques nucleares ejecutados en toda la historia. Además, el lanzamiento de las bombas nucleares —que fue considerado como una respuesta directa al ataque contra la base militar estadounidense de Pearl Harbor— y la posterior capitulación de Japón permitieron echar el cierre definitivo a la Segunda Guerra Mundial

Con motivo del 70º aniversario de los ataques, el Archivo de Seguridad Nacional, dependiente de la Universidad George Washington, ha subido a su página web un gran número de documentos gubernamentales que cualquier persona puede consultar a través de Internet.
EL AUTOR Correo Electrónico


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