Lugares (imaginarios) para perderse

Elvira Lindo regresa al pueblo de su infancia

Elvira Lindo regresa a Ademuz, el pueblo de su infancia

Elvira Lindo se decanta por una realidad de esas que, de permanecer enterradas en la memoria, casi se han convertido en ficción. Sin embargo, la escritora la rescata para imaginarse a sí misma disfrutando de aquel lugar que un día fue su preferido, y que el paso de los años ha ido mudando a su antojo.

“Volvería a pasar las vacaciones en los veranos de mi infancia, en el pueblo de mi madre, Ademuz”, cuenta. Se trata de un municipio del interior de Valencia, de unos 1.700 habitantes, y que debe su peculiaridad a una disposición escalonada sobre la ladera del monte de los Zafranares, rodeado de parajes naturales y pequeñas casas de piedra envueltas por el verdor de los bosques.

Elvira Lindo confiesa que, si pudiera, volvería de nuevo a Adamuz, pero no al actual, sino al que guarda en su memoria: “Gran parte está distinto por la especulación y por construcciones que nada tienen que ver con la particular fisionomía del pueblo”, explica. Por ello, la escritora fantasea con retroceder al pasado y refugiarse “con las mismas personas que había entonces y que algunas ya no están, disfrutando del pueblo tal y como era, con su misma esencia”.

La escritora recuerda su itinerario durante las vacaciones escolares: “Íbamos al río por la mañana, luego por las tarde íbamos a alguna fuente y terminábamos el día cenando un bocata”. Lindo evoca la vida en las calles del pueblo, el jolgorio de las fiestas populares, y aquellas vivencias de niña que no se han perdido del todo, y que perduran ahora en forma de fugaces escapadas imaginarias a través de su memoria. A veces no hay mejor destino que los recuerdos propios.

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Y en la vida real…

La escritora Elvira Lindo está actualmente "corrigiendo un diario" que escribió este invierno en Nueva York. “Sabía que sería el último allí y he ido anotando día a día mis impresiones, ilustradas con fotos que he ido tomando yo”. El volumen, asegura, saldrá este otoño.

La creadora del popular Manolito Gafotas, ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Los trapos sucios, ha trabajado también como actriz, locutora, articulista y guionista. Ha escrito literatura juvenil, infantil y para adultos, con obras como Algo más inesperado que la muerte, o Una palabra tuya (premio Biblioteca Breve 2005). Desde el año 2000 colabora con El País, a través de la publicación periódica de artículos. Entre 2010 y 2012 prestó su voz al programa Asuntos Propios, en RNE, y en la actualidad forma parte del equipo de La Ventana, en la Cadena SER.

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