El absurdo aumento del belicismo en pleno siglo XXI

Ximo Estal Lizondo

Cualquier excusa absurda sirve para provocar la crispación y dar alas para aumentar el cariz bélico que algunos países nunca dejan de lado y les sirve para mantener sus gobiernos cargados de autocracias y también de aquellos que son falaces democracias. Aunque se pavoneen de que los valores democráticos, que defienden son su línea político social. Lo estamos viendo estos días con el aumento bélico China-Taiwan y el que nunca acaba y se permite e incluso se disculpa de Israel-Palestina sin olvidarnos del de Yemen y Arabia Saudí, y donde los organismos oficiales esconden la cabeza como el avestruz. Además de las continuas guerras golpistas que se dan en países de África para encumbrar a dictadores que facilitan recursos naturales de forma gratuita a países de los llamados “democráticos”, a costa de tener más armas. Le des estabilización social, política y económica favorece por un lado a los falsos países democráticos y por otro a los genocidios dictadores. Y como siempre pierde el ser humano manejado como un títere e inocente ante los intereses ocultos de los verdaderos intereses de ese belicismo absurdo, irreal, cruel e innecesario. 

La verdad es que es bastante triste observar cómo en pleno siglo XXI, el ser humano acepta las guerras y ver como día tras día mueren seres humanos de manera cruel, innecesaria e incluso injustamente, sin decir "BASTA YA" a estas masacres y absurdos enfrentamientos, y sobre todo caer en la trampa de defender argumentos de los que se aprovechan de esas guerras y enriquecen su patrimonio. Y es más son los propulsores de esas guerras. La guerra de Ucrania es un ejemplo de ello. EEUU, Rusia, la propia Ucrania, la UE y sobre todo la OTAN, crean un escenario bélico, en el que están muriendo miles de inocentes con el único fin de crear una crisis económica que beneficie a los de siempre y a grandes empresas armamentísticas, de construcción y sobre todo eléctricas y petroleras. Y lo que es peor generar más desigualdad. Para estos estamentos, la finalidad de la guerra no es otra que acabar con el aumento adquisitivo de la clase media y que esta pueda pensar y ante todo que pueda decidir y cambiar gobiernos y ante todo crear verdaderas democracias. Son capaces de inventarse guerras con argumentaciones religiosas, políticas, independentistas, separatistas y anexionistas. Pero la realidad es que todo está preparado, calculado. Como la visita de la representante de EEUU la señora Pelosi a Tapei. Como la guerra de Yemen. Como los “golpes de estado” en países africanos con gran riqueza de materiales primarios. Como lo fueron en su día la guerra de Irán, Iraq y la de Afganistán, todo tenía un fin y unos intereses petroleros y de gas sobre todo para dos países EEUU y Rusia y todos sus “utilizados aliados”.

Lo importante en democracia es educar, hacer razonar, y eso no se hace con las armas, sino con los libros, con la palabra

Dejemos nos de hipocresías, la gente que sufre la guerra, en los países donde se provocan, no las quiere, las meten en ella con argumentaciones falsas y lo peor es que les hacen creer esos argumentos, y lo peor es que mueren por esos ideales que si son suyos, pero que, en realidad, los que vencen no los cumplirán. En resumen, todos son y somos perdedores. Puesto que, en las guerras, nadie gana, salvo los que las han provocado para aumentar sus intereses y para acallar a esa clase social que lo único que quiere es democracia real y mejorar su estatus social, cosa que a los que pretenden mandar no les interesa ni les importa. Y por desgracia para ellos los “muertos” son peones de un ajedrez de una partida amañada y con el resultado seguro. El problema es que nadie quiere acabar con las guerras. De ahí que aumenten los presupuestos de defensa en vez de aumentar los de educación para ayudar a la gente a pensar, a reflexionar para poder así decidir si quieren o no quieren participar en ese aumento belicista que tanto dolor les va a ocasionar.

Desde mi punto de vista, las democracias reales del siglo XXI , entre sus valores democráticos está la lucha por el dialogo, por la búsqueda de la paz, por la unión y no con provocar, con falacias y absurdidades el aumento belicoso y con ello crear la necesidad , innecesaria, de inseguridad y aumentar el gasto de defensa

Lo importante en democracia es educar, hacer razonar, y eso no se hace con las armas, sino con los libros, con la palabra. Y lo que los países como EEUU, Rusia, China, Israel y un largo etc… Pretenden es que sus “autocracias” se defiendan con sus falaces argumentos democráticos belicosos. Mal vamos si nos dejamos convencer de que esa es la solución en pleno siglo XXI y para defender los verdaderos valores democráticos y lo que es más importante el valor del ser humano y sus derechos sociales, políticos y económicos que se merecen. Recordando que los seres humanos somos todos y todas, no solo aquellos y aquellas que se sirven de las instituciones de falsas verdades, de absurdos argumentos para aumentar sus intereses y sus estatus sociales, a costa del resto.  

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Ximo Estal Lizondo es socio de infoLibre

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