Librepensadores

El catalanismo manda en Andalucía

Fernando Pérez Martínez

El resultado de las últimas elecciones en Andalucía es claro y no deja lugar a dudas. El conflicto nacionalista, que tanto da de comer a la derecha e izquierda católicas en Cataluña, también alimenta las filas de las derechas más reaccionarias y ultrarreaccionarias del catolicismo españolista. En el año 2015 las autonómicas andaluzas arrojaron un resultado en la derecha nacional católica de 26'74% para el PP, C's 9'28% y Vox 0'48%. Después de las últimas algaradas catalanistas con altisonante y retadora declaración unilateral de independencia, bravuconada que duró unos pocos segundos, pisoteando las leyes que nos protegen, mal que bien a todos, las cosas han cambiado en Andalucía. Es evidente que los seguidores del pastelero de Waterloo, han tocado la fibra irracional del censo andaluz hasta el punto de que con un porcentaje de participación del 58'65 en las urnas el PP contiene su caída de votos reteniendo el 20% de su electorado en plena tormenta de rayos truenos y hachas estridentes por chanchullos y corruptelas financieras, judiciales y políticas de su cúpula dirigente. C's sube sus apoyos hasta el 18'3, y Vox profana el parlamento demócrata con el 10'97%.

¿Qué pasa ahora en Andalucía que no pasaba en 2015 con la que entonces estaba cayendo, que pueda explicar el torbellino porcentual que defenestra al Partido Socialista, mantiene al PP en pie pese a haber doblado la rodilla condenado por robar pero sostenido por un electorado sonado y balbuceante ante inapelables sentencias firmes y categóricas que definen al partido como una organización de maleantes? Que el electorado andaluz premia el discurso anticatalanista de C's en la campaña de Andalucía y da cabida al discurso de egoísmo barato tomado del reaccionario presidente americano: “América first”, tras el que apenas pueden ocultarse los harapos momificados del fracaso de la dictadura franquista impuesta y sostenida, otra vez por las potencias extranjeras habituales, y la morralla intelectual indignada que necesita que le señalen un culpable vulnerable sobre el que descargar su frustración.

En resumen y para que lo entienda el más elemental de los concurrentes a quienes va dirigido el mensaje: basta de moros y demás canalla extranjera, basta de autonomías y cierra España. Confundiendo premeditadamente Cataluña con el nacionalismo de “Moreneta y estellada”, al trabajador inmigrante con los delincuentes autóctonos presentados respetuosamente en todos los telediarios. Expresando la exasperación en el indiscriminado: ¡A por ellos! de graderío del Sánchez Pizjuán en noche de Champions, que exonera a las ratas y los ratos que roen la hacienda pública ante nuestras narices envueltos en sacrosantas banderas y escapularios que les mantienen a salvo mientras, según retrató Don Francisco de Goya los indestructibles españoles nos matamos a garrotazos para deleite de nuestros verdugos y enemigos.

Lo que trae el nacionalcatolicismo catalanista a Andalucía es un refrito apolillado del franquismo tuneado como Voxterrier, hasta que la coyuntura les permita cambiar el señuelo por la intimidante ferocidad añorada del Voxer que realmente aspiran a ser con la inestimable ayuda protectora del palio de su santa madre iglesia católica, apostólica y romana. El catalanismo manda en Andalucía y la izquierda se abstiene a favor de los muertos mal enterrados. Otra vez suena la misma salmodia preludio de tardíos arrepentimientos. De nuevo curas y banderas resucitando la horda criminal que quiere poner horden a sangre y fuego. Les da lo mismo convencer, les basta con aterrorizar y vencer al precio que sea, España es su botín. ______________

Fernando Pérez Martínez es socio de infoLibre

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