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Estados Unidos quiere desestabilizar Cuba

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Juan José Torres Núñez

Como una gran bandada de buitres, el fascismo internacional, capitaneado por Estados Unidos, quiere acabar con el sistema cubano aprovechando la desgracia de la pandemia del covid-19 y el difícil estado de la economía, para conseguir de una forma inmoral y cobarde lo que en sesenta años no ha conseguido con un embargo ilícito e injusto. La derecha y la ultraderecha se han unido a esta injerencia en los asuntos internos de Cuba, lanzando sus conocidas proclamas de “comunismo bolivariano”. Los medios de comunicación de España también se han unido a este festín que podría ser el manual “meticulosamente aplicado en varios países, para llevar a cabo un cambio de régimen”, conocido también como revolución de color, como ha señalado Rogelio Polanco. Formulan una pregunta: ¿Es Cuba una democracia? Más bien, hay que decir que Estados Unidos es una tiranía. Lo más triste de todas estas actuaciones es que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no ha dado respuestas claras. En el caso del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, como de costumbre se ha posicionado de forma ambigua, pero alineando siempre a Europa con EEUU.

A diferencia del PSOE, quien sí se ha manifestado de forma clara y contundente ha sido el partido de Unidas Podemos. Cuando un tertuliano preguntó a Alejandra Jacinto en televisión si Cuba era una democracia, ella hizo caso omiso a la pregunta y de lo que habló fue de las causas que han motivado esta difícil situación: el embargo criminal de EEUU a Cuba. Y esta es la cuestión, no la democracia. Nos dan noticias falsas y hablan de plataformas de las redes sociales que no están interesadas en contar la verdad. Florida acosa constantemente a Cuba con amenazas dirigidas por el senador cubanoamericano, Marco Rubio, un estandarte del fascismo estadounidense que representa el odio a Cuba. Nos cuentan que estas protestas marcan “un punto de no retorno” y que “continuarán”. En realidad, estas palabras expresan el deseo de que EEUU intervenga en la isla.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha dado una contestación inequívoca al denunciar los intentos de desestabilizar la nación: “De manera muy cobarde, muy sutil, muy perversa, a partir de las situaciones más complicadas que tuvimos en las provincias, estos del imperio yanqui empiezan a aparecer con doctrinas de intervención para fortalecer el criterio de que el Gobierno cubano no es capaz de salir de esta situación”. Explicó que Cuba está “en una coyuntura difícil, a partir de las medidas que adoptó el ex presidente Trump con el objetivo de asfixiar la economía del país para provocar un estallido masivo y llamar a una intervención humanitaria”. Ya conocemos el truco de la ayuda falsa y amoral en el caso de Venezuela. Por esta razón, como subrayó Díaz-Canel, la mejor ayuda es “levantar el bloqueo económico, financiero y comercial contra la isla, [si quiere EEUU] demostrar su preocupación por este país”. Fue honesto al mencionar los dos grandes problemas de los cubanos: la energía eléctrica y los medicamentos.

EEUU tiene mucha experiencia en derrocar gobiernos. Prepara una quinta columna de mercenarios bien pagados dentro del territorio que quiere invadir para que causen muchos destrozos con actos de vandalismo, rompiendo cristales, quemando coches y robando para provocar el estallido masivo del pueblo. Esta metodología la ha aplicado EEUU en muchos países. Sigue la fórmula de las famosas palabras del presidente Richard Nixon cuando hablando con Henry Kissinger dijo que había que “hacer scream [gritar] a las economías de los países latinoamericanos”. Esta metáfora se refiere a que los países latinoamericanos se tienen que arrodillar ante el imperio. Este método se podría llamar la moral del tigre americano. Observa a la pobre gacela con la pata quebrada y la ataca sin piedad, dejándola asfixiada con un bocado en el cuello. El método va acompañado de un despliegue informático de propaganda, manipulación, represión y muerte, después del golpe de Estado, como ya vimos en Chile.

Josep Borrell en rueda de prensa y en representación de la Unión Europea ha pedido al Gobierno cubano “autorizar las manifestaciones pacíficas y escuchar el descontento expresado por los manifestantes”. Ha hablado de desencanto, pero ni una palabra del embargo, es decir, de las causas del desencanto, para no ofender a EEUU. Pero la paradoja de la situación presenta contradicciones irrefutables. En principio, tenemos la impresión de que Cuba se encuentra sola en el mundo. Esto es un error. En realidad, EEUU en su declive imparable se quedó solo hace casi un mes en la ONU, junto con Israel. Estos dos países invasores votaron que “no” a la Resolución para acabar con el embargo a Cuba. Cuando 148 países votaron a favor de acabar con el embargo y con las sanciones ilegales, estos dos países quedaron como los apestados del planeta, los despreciados, los inmorales y los representantes del fascismo internacional.

Quien sí ha dado un ejemplo al mundo ha sido el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuando ha expresado su solidaridad con el pueblo cubano. “Cuba es un país libre, independiente y soberano”. Y con gran dignidad ha declarado: “Si el Gobierno de Cuba lo considera necesario y su pueblo así lo demanda, el Gobierno de México podría ayudar con medicamentos, con vacunas, con lo que se requiera y con comida porque la salud y la alimentación son derechos humanos”. Y prosiguió: “Poner fin al bloqueo económico sería un gesto verdaderamente humanitario, [pues] ningún país del mundo debe ser cercado [y] bloqueado”. Y recordó que “Cuba fue solidaría cuando envió 300 médicos a México, que ya regresaron a la isla a finales de abril”. “Me uno a los que defienden la soberanía de los cubanos, su revolución y su proyecto político”. El Executive Intelligence Review ha publicado que AMLO “atacó al grupo USAID-financed Article 19 por mostrar imágenes falsas de las protestas de Cuba cuando en realidad eran imágenes antiguas de las protestas de Egipto”. Este tipo de manipulación ya lo vimos con los Cascos Blancos en Siria y nuestros medios de comunicación hicieron correr el bulo.

Otros países como Rusia, en un comunicado del Ministerio de Exteriores, la portavoz María Zajárova ha indicado que es inadmisible la injerencia extranjera en los asuntos internos de Cuba. Por su parte los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) expresaron su solidaridad y condena de las agresiones de EEUU contra el país caribeño en una concentración frente a la Embajada de Cuba en Caracas. El diputado venezolano, Pedro Infante, resaltó el convencimiento “de la victoria definitiva del pueblo cubano en la lucha antiimperialista por la soberanía, la independencia y la libertad”. Infante recordó que “Cuba ha apoyado a diversos países con su brigada médica Henry Reeve”. En Twitter, el presidente de Bolivia Luis Arce, ha publicado: “Expresamos nuestro respaldo al pueblo cubano en su lucha contra las acciones desestabilizadoras”. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ha declarado que es necesario acabar con los bloqueos y las sanciones que están causando mucho daño a Cuba y a Venezuela.

Y España, aunque fue uno de los 148 países que votaron en contra de mantener el embargo estadounidense contra Cuba, por nuestro pasado histórico, nuestros sentimientos fraternales y nuestros lazos de amistad con todos los pueblos latinoamericanos, el presidente Pedro Sánchez debería haberse pronunciado contra este ataque a la soberanía de Cuba con más contundencia y claridad, como lo han hecho otros mandatarios de América Latina, sin entrar en el juego de los buitres.

Juan José Torres Núñez es escritor y socio de infoLibre

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