Librepensadores

Por tu propia seguridad

Francisco Lozano Sanz

El mes de julio del pasado año se aprobó la Ley 26/2015, de modificación del sistema de protección de la infancia y la adolescencia.

En virtud de esta Ley, desde el 1 de septiembre las personas que de forma habitual trabajan o prestan servicio en contacto con niños deben acreditar que no tienen ningún tipo de antecedentes penales por delitos de carácter sexual.

Esta obligación afecta a cualquier profesión que implique contacto con menores: maestros, monitores de actividades de tiempo libre, entrenadores deportivos, etc.

Hace unos días, leí que los funcionarios afectados por esta ley –del Principado de Asturias- habrán de presentar sus acreditaciones. En un Estado de Derecho como España, se supone que existe la presunción de inocencia y que, ante una denuncia, la carga de la prueba la tiene que aportar el denunciante. Parece que la nueva ley considera que los profesionales que traten con niños son pedófilos o pederastas salvo que demuestren lo contrario.

A mi mente vienen recuerdos lejanos… de un tiempo en que tenías que presentar el “Certificado de Buena Conducta” para casi todo; incluso alguna de estas certificaciones la redactaba el cura de tu pueblo… de un Estado y una Sociedad que ¡parecía tan lejana!

España es uno de los países de la UE con menor índice de criminalidad: alrededor de 45 delitos por cada 1.000 habitantes. Sin embargo es el país con la tasa más alta de presos por 100.000 habitantes de la Unión Europea.

¿Cómo se explica esto? Además de la lentitud de la Justicia (un 22,4% de presos son preventivos, o sea: no han sido enjuiciados aún) hay otros motivos.

La legislación española –históricamente y más durante la dictadura- es muy represiva. Hemos aplicado a nuestra legislación la tradición españolísima de: “La letra con sangre entra”, “el que bien te quiere, te hará sufrir”, “algo habrá hecho”, “palo largo y mano dura” y otras muchas actitudes, comportamientos y hábitos del pasado que, lamentablemente, han tenido acomodo legal en las últimas dos décadas, por las reformas sucesivas de los Gobiernos del PP y el PSOE, que siempre han ido en la misma dirección: penas más altas, de hasta 40 años para los delitos más graves. Salvedad hecha de los delitos de cuello blanco. No parece que la Administración de Justicia trate igual a expresidentes de Cajas de Ahorro, presidentes autonómicos, de Diputaciones, banqueros, empresarios de prestigio… etc. Según la citada ley se creará un registro central de delincuentes sexuales. No hay, sin embargo, un Registro de Delincuentes Económicos.

Esto contradice el supuesto europeísmo y modernidad española.

Los informativos de las televisiones –sobre todo las privadas- han caído en la exhibición constante de delitos, hechos luctuosos, sucesos sórdidos… que saturan los supuestos “informativos”. A partir del minuto doce o quince del inicio del informativo, aparecen encadenados sucesivamente asesinatos, accidentes, vídeos de la Policía Nacional, vídeos de la Guardia Civil... Morbo y violencia disfrazados de “información”. Se condiciona la perspectiva del oyente, se le induce a pensar que se necesita aplicar más represión y castigo ante tanto mal que nos rodea.

Toda esta deformación del criterio y la crítica del ciudadano se produce mientras se reducen alarmantemente las partidas presupuestarias dedicadas a la Educación y la ayuda a los colectivos más desfavorecidos.

La sociedad ha cambiado. En realidad la hemos cambiado los ciudadanos con el desinterés ante la pérdida de libertades que estamos sufriendo: Ley de Seguridad Ciudadana, instalación de control de asistencia al trabajo mediante huella digital, utilización de móviles con GPS a los trabajadores que están en el campo/monte para saber en todo momento dónde se hallan (en Cataluña, los Agentes Rurales lo han denunciado a la Agencia de Protección de Datos). Ahora hay vigilantes jurados en locales de ocio, tiendas, catedrales, espacios públicos de todo tipo… y hasta en tu lugar de trabajo, donde a veces te tratan como si fueses un supuesto delincuente (en las Administraciones públicas más aún).

La expresión “es por tu seguridad” se utiliza siempre como justificación de cacheos y revisiones de bolsos, mochilas y equipajes. Muchas veces sin medio ni medida, por asistir a un concierto, porque al agente de la autoridad o vigilante jurado (algunos de estos con escasa o nula formación para su trabajo) le disguste tu forma de vestir o las rastas de tu pelo.

Por mi seguridad y la del resto de los ciudadanos exhorto a los políticos que dediquen más fondos, más y mejores profesionales a: la Educación, a erradicar la pobreza, la injusticia social y el fanatismo.

Si “la ignorancia es la madre de todos los males”, la pérdida de las libertades es el caldo de cultivo del resentimiento y los males futuros.

Francisco Lozano Sanz es socio de infoLibre

El Tribunal Supremo reconoce el derecho de una abuela a visitar a sus nietos pese a la oposición de los padres

El Tribunal Supremo reconoce el derecho de una abuela a visitar a sus nietos pese a la oposición de los padres

Más sobre este tema
stats