Francia

Cuatro mujeres denuncian haber sido víctimas de acoso sexual y de agresión por parte de Denis Baupin

Fotografía de archivo del diputado ecologista francés Denis Baupin.

Octubre de 2011, Montreuil. Sandrine Rousseau se encuentra en la tribuna, frente a los responsables europeos de Europa Ecología-Los Verdes, que se habían desplazado hasta la localidad próxima a París para preparar el programa de las elecciones presidenciales y legislativas de 2012. “En un momento dado, quise hacer una pausa”, cuenta. Se levantó, abandonó la sala y se dirigió al baño. “Denis Baupin me abordó en el pasillo. Me acorraló contra la pared, mientras me agarraba por el pecho e intentaba besarme. Le aparté con violencia”. Todo sucedió muy deprisa. Casi en silencio. “En ese momento, estaba tan sorprendida que no dije nada”.

Acababa de incorporarse a la dirección del partido. En cuanto a Denis Baupin, ya era alguien importante en el seno del movimiento ecologista, vicepresidente de París de 2001 a 2012. “Llegaba como la cuota ajena a Los Verdes, venía de provincias y era una mujer. Nadie me conocía. Era la nueva”. Minutos después de aquellos hechos, Sandrine Rousseau, economista en la Universidad de Lille-I, volvió a la tribuna. “Me encontraba muy mal. Enseguida pensé que sufrir aquello era completamente anormal. Pero la calificación de agresión sexual, no se la di hasta mucho después”. A uno de sus vecinos de asiento le dejó caer lo sucedido. “Me respondió: 'Ah, lo ha vuelto a hacer'. Esa fue la frase”.

Como Sandrine Rousseau, actual portavoz de la formación EELV, tres mujeres denuncian ahora por primera vez a cara descubierta los supuestos ataques cometidos por Denis Baupin, histórico dirigente de Los Verdes, actual diputado de París y vicepresidente de la Asamblea Nacional francesa. En el curso de una investigación que se ha prolongado durante varios meses, y llevada a cabo conjuntamente con France Inter, otras mujeres, que desean permanecer en el anonimato, por miedo a las represalias, nos han ofrecido testimonios similares. En total, hemos tenido conocimiento de ocho casos presuntamente pueden ser constitutivos de los delitos de acoso o agresión sexual.

Desde el 2 de mayo, tanto la redacción de Mediapart, socio editorial de infoLibre, como France Inter, tratamos de contactar en numerosas ocasiones con Denis Baupin, que no ha accedido a ser entrevistado (véase la caja negra, al final de este artículo). Nos remitió a sus abogados, que rechazaron responder a nuestras preguntas y nos amenazaron con emprender medidas judicial. El pasado 8 de abril, los abogados de Denis Baupin, tras conocer que estábamos llevando a cabo una investigación, enviaron un correo electrónico a Mediapart, “instándonos” a no publicar nada. Una forma de actuar muy poco habitual. El 18 de abril, el diputado anunció que dejaba Europa Ecología-Los Verdes (EELV).

Isabelle Attard, diputada de Los Verdes desde junio de 2012, dejó el partido en diciembre de 2013 por desacuerdos políticos. Ahora se presenta como “diputada ciudadana”, aunque sigue adscrita al grupo ecologista en la Asamblea Nacional. Desde junio de 2012 hasta su marcha del partido, año y medio después, asegura haber recibido decenas de sms de Denis Baupin.

El acoso era casi diario con sms provocadores, salaces. Hubo momentos en que me llegaron más, funcionaba por impulsos... Era sobre todo cuando estábamos en la Asamblea, de martes a jueves”, cuenta Isabelle Attard. “Decía, por ejemplo: Me gusta cuando cruzas tus piernas así. Incluso, en reuniones o en comidas de trabajo, llegó a proponerme que nos convirtiéramos en amantes. Al principio lo decía en un tono medio de broma. Después se convirtió en algo agotador, muy duro...”. No es la único que pasó supuestamente por algo así: “Sabía que éramos varias las diputadas que recibíamos los mismos sms”.

Esta situación puede considerarse acoso sexual, si nos atenemos al artículo 222-33 del Código Penal francés. Y tuvo al menos una incidencia directa en el trabajo de Isabelle Attard: “Para mí, era lo suficientemente duro como para evitar tener una reunión de trabajo cara a cara con Denis Baupin”, un reconocido especialista en cuestiones energéticas y sobre todo en la cuestión nuclear. “Al final, mi trabajo se resintió”, explica la diputada. “Debía trabajar con él, pero lo dejé. Me autocensuré”.

Sólo una vez pidió reunirse con Denis Baupin. Acudió acompañada de Frédric Toutain, su asistente parlamentario. “Es horrible tener que hacer perder el tiempo a un colaborador que tiene más cosas a las que dedicarse que servir de protector, de guardaespaldas, impedir bromas salaces, en una reunión de trabajo. Pero lo necesitaba para sentirme tranquila”. El colaborador confirma estas palabras. Attard le enseñó los sms. “Me acuerdo de aquel mensaje sobre las piernas cruzadas, decía cosas como 'te resistes y eso me gusta”. He sido delegado de personal y he tenido que ocuparme de casos de acoso sexual. Para mí, éste es un caso de libro”, explica Frédric Toutain.

“Al cabo de cinco, seis meses, empecé a estar bastante harta”, dice la diputada. “Le propuse a una colega que le enviase un correo a Denis Baupin pidiéndole que lo dejara”. Siguió. Al final Isabelle Attard no tomó ninguna medida, ni denunció. Hasta ahora.

“Mensajes de incitación”

Elen Debost, desde hace dos años responsable de Juventud de la formación EELV en el Ayuntamiento de Le Mans, asegura haber sido víctima de comportamientos parecidos. Fue en 2011. Entonces no era más que “una joven militante en ascenso”. En el momento de la elección de los candidatos para las legislativas, previstas para el año siguiente, Denis Baupin la escoge a ella y a una decena de personas más, para trabajar con él. Elen Debost, próxima a este histórico de Los Verdes, acepta.

Comienzan entonces “varios meses de sms de contenido sexual por parte de Baupin, después de haberle dicho que no estaba interesada, que había una en mi vida, que no me interesaban ese tipo de relaciones”. “No atendió a mis nos escuchados”, explica. “En total, recibí cientos de mensajes. Podían ser del tipo 'Estoy en un tren y te imagino con unas botas altas, mientras te sodomizo'. 'Adoro las situaciones de dominación. Debes de ser una magnífica dominadora'. 'Me apetece ver tu culo'”. Un día, los mensajes dejaron de llegar. Desde entonces, los dos ecologistas se evitan.

Annie Lahmer es consejera regional de Los Verdes en Isla de Francia. Afiliada a los Verdes desde hace 20 años, trabajó para el partido un tiempo. En concreto, a final de los 90, coincidiendo con las elecciones europeas. En la sede de la formación, entonces situado en la calle Parmentier de París, “la militante lambda que necesitaba su trabajo” veía a menudo a Denis Baupin, entonces portavoz nacional de Los Verdes. “En aquella época, cada 14 de julio, se organizaba una fiesta. Y Denis Baupin me invitó a acudir. Insistió mucho, me enviaba sms incluso por las noches”. Annie Lahmer finalmente accedió a ir, acompañada de dos amigas, “para estar tranquila”, recuerda. “Me di cuenta de que no estaba contento”.

Poco después, se encontró a solas con él en la sede del partido. “Durante la campaña, a menudo acabamos tarde. Una noche, estaba en el despacho de Jean-Luc Bennahmias [entonces secretario general de Los Verdes], que no estaba presente... Me encontraba a solas con Denis. Y empezó a perseguirme alrededor de la mesa. Fue un momento de locos. Me detuve a un lado de la mesa y le dije: 'Escuche Denis, lo único que te falta es saltar por encima. Me dijo: 'Soy capaz'. En ese momento le dije: 'Qué broma es ésta. Y me fui. Al día siguiente por la mañana volví al trabajo. Denis estaba allí y no me dijo ni hola. Le dije: 'Denis, de modo que si no quieren acostarse contigo dejas de saludar”. Señalándome con el dedo, me dijo: 'No vas a conseguir un puesto en el partido en tu vida”. Años después, Annie Lahmer dejó el puesto y empezó a colaborar en el Ayuntamiento de París, donde trabaja en la actualidad.

No es la única colaborado que ha tenido problemas con Denis Baupin. Otras mujeres, vinculadas con el partido, mantienen que también fueron objetivo del vicepresidente de la Asamblea Nacional. En 2012, Denis Baupin acababa de ser elegido diputado. Durante varios meses, una colaboradora del partido recibió “sms pesados a horas imposibles, del tipo 'me gustaría ir a tomar algo contigo', 'eres un bellezón', 'qué haces esta noche'”.

“Esa situación se prolongó durante seis meses, cada vez que me veía”, rememora la mujer. “Me sentía incómoda, me daba vergüenza. No me atrevía a decirle nada a la cara. Terminé enviándole un sms amenazando con contárselo a su compañera y explicándole que nunca me acostaría con él”. Denis paró. “Se trata de un caso típico de colaboradora a la que un peso pesado intenta ligarse. Es el día a día de las jóvenes que trabajan en política... Es todas partes es igual”, lamenta. Pero, con la ley en la mano, se trata de un caso de acoso sexual.

En la Asamblea Nacional, al menos dos colaboradoras que trabajan con los ecologistas han puesto en conocimiento de sus colegas o de los diputados del grupo un incidente. Según variantes fuentes en el Grupo Parlamentario, un día, una trabajadora se encontró a solas en un ascensor de la Asamblea con Denis Baupin. “Le pellizcó el culo. Y la mujer le dio un bofetón”, aseguran estas fuentes, que piden permanecer en el anonimato. No volvió a intentar nada.

Cuando se debatía la Ley de Transición Energética, del que Baupin fue ponente desde otoño de 2014, otra colaboradora de la Asamblea recibió varios mensajes del diputado: “Tuvo un comportamiento que no fue muy adecuado”, asegura. “Algunos mensajes demasiado amistosos. No son graves, no son de carácter sexual. Un poco fuera de lugar. No es acoso sexual”.

“Decían cosas como 'nos vemos en mi despacho'”, cuenta otra fuente en la Asamblea. De no ser por que la posición de subordinación diputado/empleado del grupo puede cambiar la naturaleza de los hechos y convertirse en un caso de acoso sexual. La colaboradora reconoce simplemente que se sintió “molesta por este comportamiento”. “Cuando lo puse en conocimiento de los copresidentes, lo arreglaron personalmente con él y ahí quedó todo. Después de eso, seguí trabajando con él sin problema”.

“Situación de fragilidad”

Los copresidentes lo confirman. “Nos dijo que había recibido mensajes molestos. No bromeamos con esas cosas. Lo arreglamos”, explica Barbara Pompili, ahora secretaria de Estado de Biodiversidad.

Fuera del microcosmos de los ecologistas, militante o profesional, una exresponsable del colectivo Jeudi-Noir dice haber vivido un episodio que concluyó a principios de 2012. Dos años antes, había coincidido por primera vez con Denis Baupin en una rueda de prensa. “Me encontraba en una situación precaria”, dice la mujer que pide permanecer en el anonimato. “Acababa de llegar a París, no tenía amigos y tenía problemas de vivienda”. Cuando coincidió con Baupin, vicealcalde de París, éste le deja caer: “Pides mucha ayuda, hay que movilizarse a tu lado. Hay que ser amable...”. Se escabulle, incómoda. Tiempo después, en una sesión organizada en la sede del partido, se lo vuelve a encontrar. “Me dijo: 'Tenemos mucho que hacer juntos'. Me fui inmediatamente”.

A principios de marzo de 2012, a raíz de la detención de varios miembros del colectivo Jeudi-Noir, telefoneó al vicealcalde para contactar con la compañera de éste –que desde siempre ha dado su apoyo a la organización– porque había perdido el número teléfono de la mujer. La conversación fue tensa, según la exactivista de Jeudi-noir. “Acabó con un: 'Yo también he pedido cosas y no has hecho nada'”.

De todas las mujeres que han aceptado denunciar lo ocurrido en estas páginas, en el periodo de 1998-2014, ninguna había hablado públicamente. Ninguna había denunciado: en la mayoría de los casos, todo sucedió hace más de tres años, por lo que el delito ha prescrito. Sólo habían hablado de lo ocurrido con personas de su círculo más íntimo. En algunos casos, dicen no que no sufrieron, hablan de “insistencia” y pasan página haciendo mención a la “banalidad” en la sociedad francesa, sobre todo en el mundo de la política. Pero, la mayoría conserva un recuerdo doloroso, a veces vergonzoso, y mantiene un doble sentimiento de culpabilidad, el de la víctima y el de haber guardado silencio.

“Pensé que me encontraba atrapada en lo que todas las mujeres dicen cuando son víctimas de la violencia, se culpabilizan y se sienten frágiles, aisladas”, explica Sandrien Rousseau, portavoz de Los Verdes. “Eso es exactamente lo que sentí en ese momento. Y yo, que soy feminista militante, que reivindico muy alto esos valores, no estoy orgullosa de no haber denunciado”.

“Cuando sucede todo, no te enorgulleces porque te da un poco de vergüenza”, explica Elen Debost. “Tienes la impresión de que es culpa tuya porque tienes amantes, una vida libre...”. Cuando se habló de los sms a sus colegas ecologistas, “las mujeres me decían que si alguna vez lo contaba, me iban a humillar, por mi personalidad, mi historia, decían que me iban a desacreditar. Eso desanima un poco”.

También existe el riesgo de perder el trabajo. Incluso de pasar a formar parte de una lista negra de colaboradoras que denuncian acoso sexual y de las que se dice que no vuelven a encontrar un trabajo en política. “Entonces era vulnerable, rememora Annie Lahmer. “Necesitaba el trabajo, era madre soltera de dos niñas pequeñas, mi vida era complicada...” “No dije nada porque necesitaba el trabajo, porque Denis estaba en la dirección del partido”.

Y después en la pequeña comunidad verde, se entablaron decenas de relaciones interpersonales, a veces íntimas, a menudo afectivas, donde todo el mundo se conoce y donde las relaciones amorosas y sexuales eran conocidas. Este contexto hace aún más difícil cualquier denuncia que rompiese el microcosmos de los camaradas, herederos de una tradición de amor libre, donde parece impensable entregarse a comportamientos potencialmente delictivos. Sin contar con el deseo de de preservar el partido, su imagen y su credibilidad.

“Presentarse como una víctima, es complicado”

“El problema es que enseguida pensamos que somos las únicas y por tanto no hablamos”, dice Isabelle Attard. “Cuando se profundiza rápidamente somos conscientes de que hay una y después otra y después aparece otra. Que somos muchas y que no viene de ayer. Y que todo el mundo se calla por respeto a su compañera [Emmanuelle Cosse, actual ministra de Vivienda y secretaria nacional de la formación ecologista de diciembre de 2013 a febrero de 2016]. Porque es un alto cargo del partido, porque no es agradable. Pero, un partido que es capaz de hacer limpieza dentro, es un partido valiente. Y el EELV puede ser un partido valiente”.

“Si hubiera sabido que había más mujeres, sin duda habría denunciado, pero pensaba que era la única que estaba sufriendo esto y no quería causar problemas en el partido”, dice Rousseau.

Varias mujeres también están convencidas de que, en política, no se puede ostentar un cargo y ser víctima. Sobre todo cuando se es mujer. “Soy una mujer dedicada a la política que tenía verdaderas ambiciones para hacer que el partido avanzara y con él sus ideas. Y, en política, se supone que debemos encarnar algo que no es muy femenino, que implica fuerza. De modo que, presentarse como una víctima, es difícil. Tenemos la impresión de que eso va a destruir todo lo que hemos tratado de construir”, añade Elen Debost. Y concluye, “como se nos dice que eso va a destruirnos, que perjudicará al partido y que es un tipo formidable que lucha contra la energía nuclear, que debemos anteponer los intereses del partido, nos callamos. En todo caso, yo me callé”.

Se han callado porque el partido las desalentó a la hora de dar la cara públicamente o a la hora de denunciar. A menudo de forma implícita, con un “ah, es algo conocido”, sin tener en cuenta la gravedad de los hechos, con el fin de proteger al partido, para proteger a los hombres, por desconocimiento de la noción de acoso sexual o incluso de agresión sexual.

Pero, en esta ocasión el detonante fue una foto. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Denis Baupin posó, junto con otros diputados, con los labios pintados de carmín. “Cuando vi la imagen, me dieron auténticas náuseas”, dice Elen Debost. “Me dije que no podíamos seguir callando, porque al callarnos, estamos siendo cómplices y permitiendo que todo continuase. No es ésa la política que quiero”. Sandrine Rousseau coincide: “Hubo un detonante, esa foto del 8 de marzo, donde no vi a alguien que defendía los derechos de las mujeres, sino a alguien que había querido besar a una mujer a la fuerza”.

Numerosos responsables del EELV, incluidas personas del entorno de Baupin, nos han confiado que sabían que éste había cometido, en los últimos años, hechos supuestamente delictivos. Algunos nos han hablado de “las colaboradoras que se encierran en su despacho, sobre todo por la noche”, “las estrategias de evitación” y los consejos que las mujeres se dan entre ellas (“no quedarse a solas en un ascensor con él”), determinados gestos (algunas lo llevan “el pulpo”). La diputada EELV Danielle Auroi, presidenta de la comisión de Asuntos Europeos de la Asamblea Nacional suspira: “En este asunto, por omisión, todos somos cómplices...”.

El "DSK de Los Verdes"

En 2013, un artículo universitario, firmado por la politóloga Vanessa Jérome, titulado «(Des)igualdades de derechos y cuestiones sexuales en Europa Ecología – Los Verdes (EELV)”, hablaba ya de la existencia de una especie de “DSK de Los Verdes”. “Este representante [del que no se cita el nombre] parece gozar de cierta benevolencia que recuerda a la que tiene Dominique Strauss-Kahn”.

Pero fue hace un año, en el transcurso de intervención en el Consejo Federal de EELV, el máximo órgano del partido, lo que provocó un electroshock. Era el 9 de mayo de 2015. Días antes, un colectivo de periodistas políticas, incluida la que suscribe estas líneas, publicaba en Libération, una tribuna para denunciar el sexismo en política y servir de testimonio del comportamiento de algunos diputados. La presidenta de la comisión feminista del EELV Dominique Trichet-Allaire decidió aprovechar la ocasión para preguntar a sus camaradas sobre determinados testimonios recogidos en el partido. Habló de acoso sexual, de agresión sexual, incluso de violación. Según numerosos testigos, la estupefacción fue total. Se escucharon incluso abucheos.

“Hubo un detonante, la tribuna de Libération, en la que se decía que en todos los partidos responsables políticos mantenían este tipo de comportamientos. Lo que hasta ese momento no eran más que rumores, se había materializado”, dice el secretario nacional del EELV, David Cormand. También él reconoce que le hablaron de comportamientos precisos y directos concernientes a Denis Baupin.

Pero ninguna mujer denunciaba y varias de ellas se negaban a testificar, ni siquiera dentro del partido. “Una mujer me habló de los sms acosadores que le remitió Denis Baupin. Pero no quiso que se hablase de ello y no quiso denunciar”, dice Julien Bayou, consejero regional y portavoz del partido EELV. “Internamente, para una mujer, es muy difícil quejarse. Y nosotros no podíamos hacer nada... Así se fue construyendo la omertà...”.omertà

También Cécile Duflot, secretaria nacional del EELVE, entre 2006 a 2012, asegura que había sido puesta en aviso. “A menudo indirectamente”. Cuando era de forma directa era “mucho después” de ocurridos los hechos, explica. Pero ¿cómo justificar que su partido no reaccionase y aceptase confiar una investidura a las legislativas de 2012 a Denis Baupin? Es difícil actuar sin saber concretamente, explica Duflot. Nada se confesó. Nadie decía nada. ¿Cómo imaginar la verdad?”.

“El shock es real porque no dudo de las denuncias, dice la exministra. Lo que es evidente es que hay que acabar con el secreto en estso casos, en concreto en el mundo de la política. Un año después de la tribuna escrita por las periodistas políticas, el mundo de la política debe encontrar el modo de acabar con la negación”. Que las mujeres se atrevan a hablar es bueno. La principal dificultad es caer en la tentación del silencio. En concreto en un mundo político, donde presentarse como víctima es mostrarse débil, dice Cécile Duflot, quien dudó antes de aceptar responder a nuestras preguntas.

“Lo que permite este tipo de hechos es el silencio”, mantiene David Cormand, secretario nacional de EELV. Ese silencio ha durado demasiado. Ahora se ha roto. Y es algo bueno”. Añade: “Nunca es mal momento para decir estas cosas”.

Desde el 2 de mayo, Mediapart y France Inter han contactado en múltiples ocasiones a Denis Baupin que en ningún momento respondió a nuestras solicitudes de entrevista, pero que nos remitió a sus abogados. Los abogados de Denis Baupin nos pidieron, el 2 de mayo a última hora, que les enviásemos las preguntas por escrito. Lo hicimos el 3 de mayo. El 4 de mayo, declinaron que su cliente respondiese a nuestras preguntas (tampoco ellos lo hicieron) y nos amenazaron con emprender medidas legales.

El 4 de mayo volví a insistir a los abogados de Denis Baupin, por mail. Este es un extracto de ese correo: “Vuelvo a insistir sobre la necesidad de hablar de viva voz con su cliente, Denis Baupin, para Mediapart, y con mi colega de France Inter. Sabe que este tipo de investigaciones, muy sensible, requiere que protejamos a las fuentes y a los testigos. Si hablamos con su cliente, Denis Baupin, estaremos en condiciones de preguntarle sobre el relato que sigue: 'Recibí varios meses vía sms de incitación sexual por parte de Baupin”. Comprenderá que en este punto, debemos guardar el anonimato porque tememos presiones a los testigos [...].

También le recuerdo que mi primera petición de entrevista con su cliente, Denis Baupin, fue el lunes 2 de mayo, por sms y mail, a las 12:55. De nuevo me dirigí a

él el lunes 2 de mayo a las 16:25, para recordarle que tenía interés en ofrecer su versión de los hechos. El martes, volví a ponerme en contacto con él vía sms y por e-mail, a las 11:52. El miércoles 4 de mayo, de nuevo escribí a Denis Baupin, por sms e e-mail, a las 12:07. Paralelamente les remitió a ustedes un mail el lunes 2 de mayo, para solicitar una entrevista con él. Me respondieron por e-mail por la noche, ese lunes, solicitándome las preguntas por escrito. Se las hice llegar el martes 3 de mayo, a las 15:32.

Me tiene, como siempre, a su disposición, para hablar de viva voz con su cliente, Denis Baupin”.

El 8 de abril, los abogados de Denis Baupin, que habían tenido conocimiento de que realizábamos una investigación, remitieron un correo al director de Mediapart, instándonos a no publicar nada. Algo infrecuente.

Las personas citadas han sido entrevistas en el marco de esta investigación, que ha durado varios meses y llevada a cabo por Mediapart y por el periodista de France Inter Cyril Graziani. Algunas de las personas entrevistadas han pedido permanecer en el anonimato.

Traducción: Mariola Moreno

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