Níger, ejemplo de fiasco en las misiones internacionales de la UE

Angela Merkel durante una visita en Níger en 2019.

Ramdane Gidigoro | Tomas Statius | Giacomo Zandonini (Mediapart)

La importancia de una institución también puede reconocerse por el tamaño de su edificio. En Niamey, la sede de Eucap Sahel Níger, como si fuese un símbolo, se encuentra junto al Ministerio de Justicia, en un enorme edificio, a pocos kilómetros del palacio presidencial.

La misión de cooperación civil, compuesta en su mayor parte por policías, deja sentir su presencia y no es para menos. Desde hace 10 años, dependiente del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), brazo diplomático de la UE, está en el país con un único objetivo: reformar a fondo las fuerzas de seguridad nigerianas. Esta acción se concibió en paralelo a la estrategia militar desarrollada principalmente por los franceses con Serval y Barkhane. “Es la estrategia de las tres D: defensa, diplomacia y desarrollo”, dice un consultor que trabaja en la región.

Desde 2012, Eucap ha gastado 241 millones de euros en Níger. Una partida a la que las sucesivas direcciones han multiplicado las donaciones de material: drones, 4x4, equipos técnicos e incluso la compra de gasolina. Pero también organizaron cursos de formación para las fuerzas locales del orden. Los cursos que imparten los policías europeos, núcleo del mandato de la Eucap, son diversos: técnicas de intervención, policía científica, inteligencia criminal, detección del fraude documental o respeto de los derechos humanos.

Actualmente hay un centenar de funcionarios destinados en el país, principalmente en dos lugares: Niamey, la capital, y Agadez, en el norte del país. La misión se renovó recientemente por un periodo de dos años, hasta el verano de 2022, con unas líneas de trabajo que no han cambiado: la lucha contra el crimen organizado, contra los grupos terroristas y contra la inmigración ilegal.

Recientemente, inauguró la segunda compañía de guardias fronterizos del país, la CMCF, de cuya formación se ha encargado. Su misión, al sureste de Níger, en Birni'N'Konni, será evitar el paso frecuente por una de las rutas migratorias más transitadas del continente africano. A principios de julio se anunció la creación de una tercera compañía, esta vez para intervenir en la frontera con Mali.

Sin embargo, a pesar de los buenos resultados de la misión, en apariencia –19.000 policías nigerinos han sido formados desde su creación– varios observadores europeos entrevistados por Mediapart (socio editorial de infoLibre) denuncian la vaguedad general que rodea la acción de Eucap en Níger, en un momento en que la situación de seguridad se deteriora constantemente.

“La Comisión está en una lógica puramente contable. Lo que le interesa es formar a muchos agentes nigerianos sin ninguna estrategia”, recuerda un antiguo directivo de Eucap que estuvo destinado en Niamey durante años. “Algunos agentes nigerianos fueron formados seis veces por la Eucap, en diferentes temas, sin ninguna lógica”, afirma Léonard Colomba-Petteng, investigador en ciencias políticas especializado en la región y autor de una nota bastante crítica sobre la misión, “un policía francés se reía al decir que sus homólogos nigerianos estaban incluso mejor formados que los que impartieron la formación”.

Los objetivos de la misión están a veces alejados de la realidad del terreno, asegura un policía de alto rango destinado en el Sahel: “Por ejemplo, los policías de Níger o Malí reciben formación en acciones de policía judicial. Esto es bueno, pero para que puedan poner en práctica lo que han aprendido, deben existir los medios para hacerlo, lo que no siempre ocurre”.

“A veces ni siquiera sabemos lo que hace Eucap cuando deberíamos coordinarnos”, apunta un funcionario de la delegación de la Unión Europea en Níger, con sede en Niamey. “Nadie entiende muy bien lo que hace Eucap. Algunos de sus cursos de formación son exactamente iguales a los que ofrece Civipol, un organismo dependiente del Ministerio del Interior francés que también opera en Níger. De hecho, tienen los mismos manuales”, se ríe un investigador que trabaja en el Sahel.

Para un comisario que trabajó en Malí, la misión carece de una estrategia: “Gastamos mucho dinero, pero lo único que hacemos es mantener a las fuerzas del orden solos”.

Estas críticas recuerdan a las realizadas por el Tribunal de Cuentas Europeo en un informe publicado en 2018. En este documento de 41 páginas, los auditores critican la falta de procedimientos de seguimiento en la mayoría de las acciones de la misión europea. “Por ejemplo, ninguna de las misiones [en Níger o en Mali] recogió información sobre si los miembros de las fuerzas de seguridad que habían sido formados continuaban trabajando en la división para la que habían sido formados”, escriben los magistrados.

También les preocupa el despilfarro de dinero público. En Agadez, una gendarmería, a pesar de haber sido equipada por Eucap años atrás, estaba vacía cuando la visitaron: “No había sillas, faltaban la mitad de las mesas y los beneficiarios no pudieron enseñarnos los ordenadores que les habían proporcionado”.

Recomendaciones que hace suyas el Tribunal de Cuentas francés. En un informe de febrero de 2021, su primer presidente, Pierre Moscovici, lamentó “los fallos en el seguimiento de los soldados formados por las misiones de la EUCAP en Malí y Níger”, a pesar de que el gasto en defensa se está disparando. Entre 2012 y 2018, representaron el 60% de los 1.350 millones de euros invertidos por Francia en la zona.

Sobre el terreno, la presencia de la misión Eucap también tiene dificultades para convencer a los funcionarios nigerianos. “La misión es muy criticada”, se lamenta un antiguo policía francés que aún trabaja en Níger. “Su agenda nunca ha sido transparente”, refunfuña un policía nigeriano destinado en Agadez. “¿Cuáles son los indicadores del éxito de estos proyectos europeos? No está claro”, alerta Ibrahim Yacouba, exministro de Asuntos Exteriores y líder del opositor Movimiento Patriótico por Níger (MPN).

En Agadez, después de Niamey, la otra ciudad en la que se encuentra implantada la misión, las críticas se centran en su sede, un lugar hiperseguro de 13.000 metros cuadrados, inaugurado en 2017 y visitado desde entonces por ministros y jefes de Estado europeos.

Antiguo lugar de paso de los viajeros de África Occidental en su camino hacia el Magreb, esta ciudad sahariana se ha convertido en la obsesión de los responsables europeos, en plena crisis migratoria, deseosos de reducir drásticamente la llegada de inmigrantes procedentes de Libia a las costas italianas. 

Un palacio bunkerizado

Construido en un tiempo récord, el nuevo cuartel general cuenta con varias villas para alojar a los 50 funcionarios destinados en la región, campos de entrenamiento, pero también una piscina y un jardín. Todo ello en medio del desierto, en una ciudad a menudo afectada por la escasez de agua potable. Mediapart ha podido ver obtener un vídeo de estas instalaciones, que también pueden verse desde Google Earth.

“Es un palacio por dentro, casi como el Ritz, en medio de la miseria”, dice el exalcalde de la ciudad, Rhissa Feltou. El hombre también se siente ofendido por los muros circundantes que rodean el terreno. Es como si los funcionarios quisieran “bunkerizarse” y “protegerse de los pobres” que pueblan su ciudad.

Para la instalación, Eucap Sahel Níger contó con una pareja de empresarios franco-nigerianos que llevan diez años viviendo en la región. Son dueños del terreno y de las villas. La misión lo alquila todo a un precio de oro: más de 40.000 euros al mes, según ha podido saber Mediapart. “Obviamente, está muy por encima del precio de mercado”, se ríe un buen conocedor de la zona. También pagó las obras de renovación. 

La situación no es aislada. Entre julio de 2016 y julio de 2017, los costes de funcionamiento e inversión de la misión Eucap, que cubren principalmente los gastos de construcción, rondaron los 11 millones de euros, según un alto funcionario europeo, es decir, algo menos de la mitad del presupuesto que se le asignó en su momento. Entre ellos se encuentran numerosos gastos de seguridad, pero también gastos accesorios más sorprendentes, como el mantenimiento de las piscinas de las villas ocupadas por el personal y el pago de las suscripciones a Canal Sat.

Para alojar a sus agentes en Niamey, Eucap utiliza los servicios de Rissa Ali Mohamed Rissa. El hombre, un empresario local, posee varias propiedades en la ciudad. La misión alquila tres de estas villas al hombre apodado el “rey nigeriano de los autobuses”, todas ellas por 250.000 euros.

Citado en la investigación de los Papeles de Panamá, sería uno de los principales apoyos financieros del Partido Nigerino para la Democracia y el Socialismo (PNDS), en el poder desde 2011, el partido del presidente de Níger, Mohammed Bazoum.

La dirección de Eucap Sahel Níger justifica esta situación por el “carácter temporal del mandato” de la misión, renovado “cíclicamente cada dos años por la Unión Europea y el país anfitrión”. En estas condiciones, es imposible prever una su permanencia.

Traducción: Mariola Moreno

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