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La ultraderecha en Austria pierde la batalla de la retirada de la nacionalidad

Refugiados en Austria, en una imagen de archivo.

“¡Lloré de alegría! ¡Por fin!¡ ¡Por fin, se ha demostrado que tenía razón!”. Tras ocho meses de larga espera, Alper Yilmaz suspira aliviado. Este ciudadano austriaco de origen turco recibió el pasado 22 de enero un correo electrónico informándole del resultado del proceso que ponía fin a la amenaza a la que se enfrentaba: la pérdida de la nacionalidad austriaca. Y ello gracias al fallo del Tribunal Constitucional, que el pasado mes de diciembre anuló un ambicioso plan de retirada de la nacionalidad promovido por el FPÖ, el partido de extrema derecha en el poder en Austria en coalición con los conservadores.

Al igual que miles de austriacos de origen turco, Alper Yilmaz, propietario de una cafetería en el distrito XVIII de Viena, a pocos pasos del metro aéreo, recibió una carta el pasado mes de junio en la que se le recriminaba que tuviese doble nacionalidad, austriaca y turca, algo prohibido en Austria, salvo en casos excepcionales. Para convertirse en austríaco, se debe renunciar a su nacionalidad anterior y comprometerse a no volver a solicitarla nunca más.

Y así lo hizo Alper Yilmaz. Como integrante de la minoría kurda alevita, huyó de Turquía a principios de los 80 para comenzar una nueva vida en Austria, país que le otorgó la nacionalidad en 1988. El anuncio del proceso judicial lo sumió en una profunda angustia: “Recibir esta carta fue una verdadera conmoción. Me hundí, no podía dormir. Tengo dos hijos y hablan alemán, no kurdo. Mi país es Austria y querían quitármelo”, afirma emocionado.

Todo comenzó con una lista enviada por el FPÖ a las autoridades austriacas en 2017. Se supone que correspondía al extracto del registro electoral turco y contenía el nombre de Alper Yilmaz, entre otros 100.000 ciudadanos austriacos sospechosos de poseer también la nacionalidad turca. A partir de esta lista, las Administraciones regionales comprobaron, durante meses, el estado civil de las personas citadas, lo que requirió la contratación de decenas de funcionarios.

Sin embargo, este documento plantea una serie de problemas. “La autenticidad y exactitud de estos datos no se puede comprobar”, explica Eva Velibeyoglu, abogada vienesa que defiende a varias personas naturalizadas y de origen turco. “No hay ninguna fuente, nadie sabe de dónde viene esta información”. El FPÖ nunca ha indicado cómo obtuvo este documento. Además, varios procedimientos judiciales han demostrado que la lista contiene muchos errores: incluye los nombres de ciudadanos que sólo tienen la nacionalidad austriaca.

Inversión de la carga de la prueba

Muchos se vieron obligados a demostrar que no tenían doble nacionalidad, una tarea que a menudo resultaba difícil porque las autoridades turcas no cooperaban mucho. Peor aún, este procedimiento es contrario a derecho, según varios especialistas: “Corresponde a las autoridades demostrar que alguien no es austríaco”, dice Bernhard Hofer, abogado encargado del caso de Alper Yilmaz. “Sin embargo, en el primer procedimiento se invirtió la carga de la prueba. Son las personas procesadas las que tuvieron que demostrar que sólo tienen una nacionalidad, la austríaca”.

Todas estas razones llevaron finalmente al Tribunal Constitucional, en diciembre de 2018, a rechazar el documento y a dictaminar que no podía convertirse en una prueba. En su sentencia, el Tribunal declaró que “su origen y fecha de creación no podían determinarse” y que, por lo tanto, la lista “no es auténtica”.

Un alivio para los 150.000 ciudadanos austriacos de origen turco. Decenas de ellos ya habían sido condenados a perder la nacionalidad, según esta lista. Ahora deberían recuperarla, según datos del diario austriaco Der Standard. Los procedimientos aún en curso y basados únicamente en esta lista tienen que ser cancelados.

Esta decisión del Tribunal supone un gran revés para el FPÖ, orgulloso como estaba de promover los controles masivos. La oposición política no dejó de hacer hincapié en ello, denunciando la obsesión de la extrema derecha hacia la comunidad turca: “¿Por qué el FPÖ transmitió esta lista a las autoridades? La respuesta es simple: desestabilizar a nuestros conciudadanos de origen turco. Así es la política divisoria del FPÖ”, acusó Stephanie Krisper del partido liberal NEOS.

Blanco de la ultraderecha

Los 270.000 habitantes de origen turco que viven en Austria –150.000 de los cuales tienen la nacionalidad austríaca– son blanco frecuente del Gobierno y en particular del FPÖ. Así era también hace unas semanas, cuando el partido difundió un vídeo de animación para promover la introducción de la foto en las tarjetas de la seguridad social, con el fin de luchar contra el fraude.

En él se podía ver a un personaje llamado Ali, tocado con un fez, yendo al dentista con la tarjeta de la seguridad social de su “primo Mustafa” para obtener el reembolso por los servicios prestados, sin haber pagado las cotizaciones correspondientes. Muchos austríacos denunciaron el carácter racista del vídeo, que fue retirado tras las protestas a raíz de su difusión. Un hecho que no es aislado. El 22 de enero, la ONG austriaca SOS Mitmensch publicó un informe detallado en el que acusaba al FPÖ de incitar al odio contra los musulmanes o las personas tratadas como tales. En un año, la ONG grabó veinte discursos y publicaciones consideradas racistas por ministros o miembros de partidos.

Esta actitud es considerada “poco positiva” por la comunidad cultural turca de Austria (TKG). “Esperamos que en el futuro, el FPÖ [...] reconozca que las personas de origen turco hacen una valiosa contribución a la economía austriaca, a su vida cultural, a las artes, a la política y a las ciencias”, dice Melissa Günes, secretaria general de esta organización, uno de los órganos representativos de la comunidad turca austriaca. “Todos debemos debatir juntos los problemas de Austria, sobre la base de una crítica constructiva y eficaz de todas las partes y buscar soluciones para el futuro de nuestro país”.

Pero el FPÖ hace oídos sordos. A pesar de la decisión del Tribunal Constitucional y de las numerosas críticas, el partido sigue defendiendo hoy este programa de retirada de la nacionalidad: “Desde nuestro punto de vista, la lista sigue siendo auténtica y estamos convencidos de que procede de las listas electorales turcas”, dice Johann Gudenus, líder del FPÖ vienés.

El partido quiere ir más allá: tras el rechazo de la lista, Heinz-Christian Strache, vicecanciller y líder del partido de extrema derecha, anunció que suspendería la naturalización de los ciudadanos turcos hasta que hubiera una verdadera cooperación entre las autoridades de los dos países. En su opinión, ahora es imposible garantizar que la persona que solicita ser austriaco haya renunciado a su nacionalidad turca, como exige la ley. El proyecto legislativo está siendo estudiado en estos momentos por el Gobierno, para confirmar si es conforme a derecho.

  Traducción: Mariola Moreno

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