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Falacias y realidades

José Enrique Centén Martín
Publicada el 10/11/2015 a las 13:51 Actualizada el 10/11/2015 a las 13:52
Se acercan las elecciones generales, antes del pistoletazo el partido gobernante se lanzó a la calle inaugurando todo tipo de supuestas obras, desde pantanos hasta transporte, promete subida de sueldos a funcionarios en el 2016, bajada del IRPF, pero silencia la corrupción en sus filas y la de los estafadores del erario público, ¿tendrán pringadas las manos del color morado por los billetes de 500 euros recibido en sobres o en cuentas opacas?, gracioso nombre cuando se saben de quienes son. La manipulación en TV y la puesta en marcha de las rotativas están a la espera en beneficio propio y mensajes subliminales para una gran coalición, o el mal menor de coaligarse con sus cachorros a los que temen porque acabarían fagocitados.

Las promesas y desmentidos funcionarán, los copagos permanecerán aunque digan lo contrario, la exclusión de la Seguridad Social a los parados de larga duración permanecerá, sólo un partido lo tiene en su programa la Seguridad Social gratuita y universal, verdadera Marca España, ejemplo alabado por todos los países, incluso por los que apoyan a este Gobierno que la está destruyendo, el IBI de la Iglesia católica, el Concordato, el incremento del IRPF a los mayores salarios, los impuestos a las grandes empresas, SICAV y SOCIMIS, sin comentarios, mientras defraudadores y corruptos en libertad.

Los partidos empiezan hablando de la crisis y su forma de combatirla, unos echando leña al fuego a los anteriores gobernantes hablando de sus medidas como eficaces y únicas para poder salvar a nuestro país. Pero los parados, los emigrantes, los jubilados, los de contratos precarios, los empleados y funcionarios con varios años sin subida, los excluidos de toda ayuda social, los enfermos crónicos, los desahuciados de sus viviendas… necesitan realidades, no promesas incumplidas incluso cuando dicen que esa es la línea roja que no traspasarían. Han vaciado las arcas de las jubilaciones para pagar a los bancos, únicos con beneficios trimestre tras trimestre.

Antes de votar beberíamos reflexionar y demandar la revisión necesaria, y la aplicación inmediata de nuestras necesidades inapelables, de forma demoledora, en el plano de lo ético, de lo social... de lo que somos, ciudadanos. Es una lucha muy dura. No solo hay que luchar contra los que nos han arrebatado nuestro bienestar, también contra la tiranía que ejercen de forma soslayada. Hemos de luchar, primero, contra nosotros mismos, nuestra división.

La crisis, cualquier crisis en cualquier país, es posible solo porque estamos corrompidos. Por flaqueza, y por comodidad, no protestamos que se mutilara la verdad en las declaraciones de los partidos o del Gobierno. Nuestros ingresos del IRPF no tienen el respaldo de un Gobierno justo y claro, porque con ese dinero están comprando propiedades..., son los amos del país. Todos somos culpables por hacer posible la crisis, por aceptar caer en las garras del tirano Mercado que tiene un ejército de expertos en cuadrar los números de sus finanzas.

Sé que querrán condenar con la Ley Mordaza a todos los que hablan de ello, no por infligirla..., sino porque dicen la verdad... y la verdad no puede existir durante una crisis... es muy peligrosa. La crisis solo se alimenta de grandes mentiras, igual que ese horrible Estado futuro que llaman Sociedad Liberal. Sostengo, creo, quiero y deseo que se haga realidad la finalidad de los partidos políticos, proteger los derechos naturales e inalienables del Hombre... a la libertad, a la legítima propiedad y la resistencia a la tiranía..., y recordarles que el principio de todo gobierno reside en la propia nación... Ningún grupo, ningún individuo puede ejercer una autoridad que no emane única y exclusivamente del pueblo...” (1). 

Votemos separando las realidades de las falacias que nos prometerán los partidos políticos, exijamos el retorno del bienestar social sustraído, y un salario mínimo que satisfaga las necesidades primordiales de forma desahogada, igual al de los llamados Estados ricos de Europa.

(1). Me apoyo en el alegato final del profesor de la película, “Esta tierra es mía”.



José Enrique Centén Martín es socio de infoLibre


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