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Raúl Gómez Sánchez Publicada 10/06/2016 a las 06:00 Actualizada 16/06/2016 a las 09:32    
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"El espacio socialdemócrata lo ocupa el PSOE" oí, más que escuché, a un César Luena que se agitaba como loco de nervios ante un reducido grupo de incondicionales. Aunque no estaba atento a la televisión, Luena captó mi atención, a pesar de lo poco interesante que me parece el personaje, por lo rotundamente que negaba justo lo que yo siempre afirmé. En efecto, desde que apareció Podemos en el panorama político español, siempre pensé, y expuse a toda alma caritativa que tuvo a bien escuchar mis inquietudes políticas, que, por resumir, Podemos venía a ocupar el espacio socialdemócrata que el PSOE había abandonado. Como explicaré a continuación, la afirmación de Luena puede ser considerada falsa o verdadera, según se interprete el verbo ocupar, pero lo que no cabe duda es que la utilización del término "socialdemocracia" desde fuera de su partido le pone al PSOE especialmente nervioso, pues idénticas reacciones he escuchado o leído estos días a Rafael Hernando, a Margarita Robles, a Susana Díaz, a Pedro Sánchez y a El País, intentando todos ellos enfangar el terreno de juego electoral con reproches de impostura contra aquellos a quienes más temen, no por ser amenaza para la sociedad, sino por ser un peligro para los propios intereses del aparato del PSOE, y todo ello basado exclusivamente en cuestiones semánticas.

¿Qué es ocupar el espacio socialdemócrata? ¿Llevar a la práctica políticas socialdemócratas? ¿o haberlo hecho hace tiempo y por ello reivindicar actualmente el apellido? Porque hay que aceptar que el PSOE del 82 era un partido socialdemócrata en el primero de los sentidos, pues impulsó el socialismo por caminos democráticos, una de las dos vías posibles de construcción del futuro vaticinado por Marx y Engels, y la generalmente utilizada en las sociedades desarrolladas, como las europeas en la consecución del Estado del bienestar, principalmente impulsado por los partidos socialdemócratas, por cierto que generalmente con el apoyo de los partidos comunistas. Así, el PSOE del 82 impulsó la redistribución y aumentó el gasto social universalizando derechos como sanidad y educación; consiguió en fin disminuir la brecha social e introdujo mecanismos de garantías laborales.

Pero el PSOE no supo mantener la independencia, y su paulatina implicación con los poderes económicos y financieros fue desdibujando poco a poco ese perfil socialdemócrata, primero a base de moderación, pero finalizando en un auténtico vuelco en sus posiciones, trayectoria que queda ejemplarmente representada por el máximo referente de ese partido en su metamorfosis desde el Felipe González de Suresnes, al de las relaciones con Panamá y Zandi. Según aprendimos en el manual del activista de los 70, el Marta Harnecker, el materialismo dialéctico de Engels describe las evoluciones en la historia como acumulaciones de cambios cuantitativos que dan como resultado un cambio cualitativo. En el caso de la socialdemocracia del PSOE, esos cambios cuantitativos fueron las ya descritas moderaciones ligadas a sus complicidades con el establishment, y su acumulación dio como resultado un salto cualitativo que se observa perfectamente en las medidas de Zapatero contra la crisis, en las que se ve que ese partido ya va a cara descubierta con el neoliberalismo menos humanista: destrucción generalizada de derechos laborales, medidas de austeridad que necesariamente empobrecerían a las clases medias y bajas, reforma constitucional para garantizar la prioridad de los intereses de los grupos financieros sobre los de la sociedad; todo lo contrario de lo que constituye la política socialdemócrata. Si se me dijera que fue un error que no volverá a repetirse, no sé si me lo creería, pero es que el PSOE no lo dice; de hecho, tiene como referente económico a Jordi Sevilla, un perfecto liberal económico, el que inventó lo de "bajar impuestos es de izquierdas" aunque lo dijera ZP, en un nuevo alarde de lo mucho que le gusta al PSOE jugar con las palabras como si estuviera haciéndolo con los conceptos. Pero no es solo que nadie del PSOE diga que tienen propósito de enmienda, sino que, muy al contrario, nos demuestran que se reafirman en sus posiciones liberales al pactar en la pasada microlegislatura con Ciudadanos, un partido tan o más de derechas en lo económico que el PP, y negarse en redondo a hacerlo con Podemos e IU. Además, lo único que promete para la próxima es que no permitirá un gobierno de Rajoy, pero no dice nada de uno del PP sin el actual líder, cómo si el problema fuera el presidente.

En definitiva, el PSOE fue socialdemócrata, pero ya no lo es. ¿Cuál de los dos partidos, éste o Podemos, ocupa entonces el espacio socialdemócrata? A mi entender, Podemos ocupa el espacio de los contenidos socialdemócratas, pues se propone impulsar la recuperación de derechos sociales, acabar con la austeridad que estrangula a la sociedad, incrementar la progresividad del esfuerzo fiscal y, en términos generales, disminuir las brechas sociales. Como ejerce la política socialdemócrata, es legítimo propietario de ese espacio político. Sin embargo, el PSOE ha abandonado el contenido de ese concepto político, pero sigue utilizando y reivindicando el término "socialdemócrata" de manera especulativa, pues le trae réditos en forma de votos de sus bases que, a diferencia del aparato del partido, aún son en una gran parte de esa ideología. Si el PSOE ha dejado de ejercer de socialdemócrata pero reivindica ese espacio, negándose a desalojarlo e intentando impedir el acceso a los auténticos titulares, debemos afirmar que el PSOE "okupa" el espacio socialdemócrata


* Texto corregido por su autor el 10 de junio de 2016.


Raúl Gómez Sánchez es socio de infoLibre




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9 Comentarios
  • gorkinha gorkinha 12/06/16 03:03

    Bravo! Un análisis real y facil de ver. No entiendo que el PSOE no sea capaz de ver esa viga que le está arrancando la cabeza y no pare de hacer todo lo contrario a lo que se le supone con esas siglas. La hostia va a ser buena y verlo va a ser precioso, porque está todo el mundo diciendo..."que te vas a caer" y su respuesta no es "si? como hago para no caerme?", no, su respuesta es..."yo tengo más de 100 años y no puedo caerme porque no" y claro...cuando se caiga nos reiremos todos. Y gracias si queda como partido bisagra, porque despues de eso va a tener que hacer una autocrítica que lleva sin saber hacer elección tras elección, se desangra y aun no sabe donde tiene la herida aunque todos se la señalen. Bravo.

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  • Rosenstock Rosenstock 10/06/16 17:53

    Creo que te refieres a Antonio Hernando, no a Rafael. Pero sí, estoy totalmente de acuerdo con todo lo que expresas.

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    • RaulGomez RaulGomez 11/06/16 05:59

      Llevas razón, Rosenstock, en el error que señalas. No terminaré de aprender la alineación de los Hernandos. Tengo que poner más atención, pero ¡son tan poco interesantes! A ver si me lo aprendo, escribiré cien veces "Rafael es el que pone cara de asco y desprecio", "Rafael es el ......"..... Por lo demás, me alegro que coincidamos en términos generales.

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  • Javier Paniagua Javier Paniagua 10/06/16 11:46

    ¿Ha habido en la historia de la socialdemocracia europea una independencia absoluta del contexto de las sociedades liberales y de la aceptación de la economía de mercado después de la II Guerra Mundial? Incluso los Partidos Comunistas cuando gobernaron en municipios como Italia mantuvieron la flexibilidad que les permitía eso que se llama en el marxismo las "condiciones objetivas", incluso en ese marxismo francófono de Althusser y su distribuidora Marta que E.P. Thompson descalificara con claridad en The Poverty of Theory (Miseria de la Teoría, critica) se reconocía la necesidad de atenerse al marco social concreto. Hasta Berlinguer, Carrillo y Marchais lo reconocieron en el eurocomunismo y el PCE abrazó la monarquía y la rojiigualda. Se atuvieron a lo que la realidad permitía. Es verdad que el PSOE no tiene el patrimonio de la socialdemocracia, pero desde 1879  la ha representado y puede tener derecho a seguir representándola porque la socialdemocracia no es una teoria cerrada y definida con exclusividad. Socialdemócratas fueron Bernstein, Lenin, Kausky, Willy Brand, Harold Wilson, Felipe Gonzalez, Indalecio Prieto, Largo caballero, Clement Atlee o Corbyn. Si el PSOE no debe excluir otras posiciones que se califican de socialdemócratas, tampoco esta deben hacerla con él. El debate es cómo se define un programa socialdemócrata hoy sin las letanías de las descalificaciones: yo soy más socialdemócrata que tu

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    • Alain W. Alain W. 10/06/16 12:21

      En resumen creo que la social-democracia se puede definir como la defensa del estado social y de una democracia real que promueva la igualdad de las personas (en rentas, educación, sanidad y calidad de vida). Honestamente creo que en los últimos años el PSOE tiene mucha autocrítica que hacer en ambos capítulos, ya que terminó de liquidar el principio democrático anteponiendo el pago de la deuda nacional en detrimento de nuestra soberanía popular, defendiendo sus intereses partidistas (incluidas sus muchas corruptelas) por encima del interés general, vendiéndose a los intereses de las grandes compañías privadas a cambio de sus puertas giratorias, renunciando a principios fundemantales de la socialdemocracia como un sistema fiscal efectivamente progresivo, etc, etc, etc...

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      • Javier Paniagua Javier Paniagua 10/06/16 13:47

        Es cómo si se juzgara la obra de marxistas como  Althusser o Poulanzas por sus actos particulares. El primero asesinó a su mujer y eso no se infería de "Para leer El Capital" y tampoco  se deduce de los escritos de Poulanzas que tuviera que arrojarse por una ventana cogido a sus libros. Ya los curas de mi época para descalificar a Voltaire aludían a su vida disoluta, y ahora para rechazar la socialdemocracia del PSOE se  señala a Felipe haciendo una voltereta de sofista quien dejó de gobernar en 1996 y dejó la secretaria del PSOE en 1987 y que es un señor que paga la contribución y podrá reprocharse lo que se quiera a nivel particular pero no por eso se descalifica su acción de gobierno.

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        • Alain W. Alain W. 15/06/16 09:41

          Nadie aquí ha juzgado al PSOE por las andanzas personales de Felipe González, sino por sus bandazos ideológicos desde la socialdemocracia al social-liberalismo. Pero González tiene mucha culpa de esos bandazos, pues aunque hace años que dejó su cargo, sigue siendo el gran "gurú espiritual" del PSOE y es el primero que ha promovido la gran coalición con el PP, arrastrando a sus postulados a los grandes barones socialistas que le son leales, a sabiendas de su poder en la sombra.

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        • RaulGomez RaulGomez 11/06/16 05:51

          No se juzga, al menos yo no lo hago, la obra del PSOE por las andanzas de su líder Felipe González. Primero se constata que la actual política del PSOE ha abandonado radicalmente la socialdemocracia. Segundo, se acepta que en el 82 ocupaba ese espacio por su hacer, y tercero, se visualiza la evolución del partido en paralelo a la personal de sus líder, pero no se deduce lo primero de lo tercero. Siendo así, al no tratarse de falacia, y mucho menos intencionada, he de rechazar el calificativo de sofista para la supuesta pirueta.

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  • Alain W. Alain W. 10/06/16 10:02

    Interesante y certero análisis. Es cierto que al PSOE le pone nervioso tener un competidor tan astuto y hábil como Podemos, ya que tiene una ductilidad camaleónica para ocupar espacios crecientes en el área de influencia tradicionalmente socialista. Iglesias, que es lo bastante listo para pillarles siempre con el pie cambiado y llevarse el debate a su terreno, ha descolocado al PSOE tirando de moderado. Y éste se ha echado a temblar, consciente de que habiendo perdido el voto de izquierdas, sólo le queda retener al votante social-demócrata de centro-izquierda para seguir a flote. Sin embargo, también ése votante peligra, porque efectivamente hace veinte años que el PSOE dejó de hacer social-democracia, para dedicarse a hacer liberal-democracia. O en el mejor de los casos, socio-liberal-democracia para la galería (con chequés-bebé y bodas gays en la mano izquierda, pero el artículo 135 en la diestra).

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