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Librepensadores

Río 2016: ¡Medalla de oro para los beneficios!

Mario Diego Rodríguez
Publicada el 07/08/2016 a las 06:00 Actualizada el 06/08/2016 a las 18:42
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Los Juegos Olímpicos de Río 2016 se han abierto. Pero, ¿en qué condiciones? Si nos fiamos de las quejas emitidas por algunos atletas a propósito del alojamiento, insano en muchos casos, los problemas están lejos de haber sido resueltos como algunos intentan hacernos creer. La polución de la bahía de Guanábara, en donde se celebrarán las competiciones náuticas no está aún solventada completamente, según algunos medios.

En lo que se trata de la seguridad parece ser, según declaraciones de las autoridades competentes, que el riesgo de atentados terroristas será casi inexistente, ¿para quién? ¿Para los atletas y espectadores? ¿Y para el conjunto de los habitantes?

Por falta de recursos, que denunciaban a principios de julio los huelguistas y manifestantes miembros de la Policía Civil y de los bomberos –aunque también protestaban por el retraso en el pago de sus nóminas– es muy probable que para el común de los habitantes la protección será ineficiente. En el curso de estas protestas, los manifestantes deseaban irónicamente a los recientes desembarcados, ya sean turistas o seguidores de los juegos, la “Bienvenida al infierno”.

De la misma manera y con la misma ironía, se podía leer en las paredes del aeropuerto Bienvenida, no tenemos hospitales, lo que quiere decir que la policía y bomberos no son los únicos que carecen de recursos. Para pagar a sus funcionarios, como los maestros, en huelga desde el 2 de marzo y apoyados por los parados de la construcción, de los astilleros, del petróleo y de la siderurgia, el Estado de Río se declara en quiebra. No obstante, para los Juegos Olímpicos, prioritarios para él, encuentra el dinero necesario.

Más allá de la imagen de la ciudad y del país, lo que está en juego son los miles de millones que ya recolectaron y los que quedan por recolectar: el Comité Olímpico, federaciones deportivas, publicitarios, hosteleros, agencias de viaje, compañías aéreas y, más que nadie, las empresas de construcción. Todos los fondos procedentes de los impuestos, del presupuesto federal y de los préstamos solicitados por la ciudad y el Estado se han invertido en los Juegos. ¿Los millones de obreros que la recesión económica condujo al paro? ¡Una anécdota para los dirigentes del Estado de Río y del país!

Estos fondos no solamente han sido destinados a los Juegos, también ha alimentado corruptamente las arcas de algunos privilegiados. Como muchos sabemos, el Maracaná, estadio donde se celebró la ceremonia de apertura, fue renovado para el Mundial de fútbol de 2014. Pero lo que menos se supo o se sabe es que la empresa Delta, ejecutora de las obras, cobró 4.000 millones de dólares procedentes de fondos públicos, cubriendo así 96% de los gastos, de los cuales 100 millones han servido para untar algunas poderosas manos entre las cuales se encontraban las del gobernador ejerciendo en esa época.

Cuando la antorcha olímpica se apague, los capitalistas de todos los países harán el balance de sus beneficios. Los ricos de Río podrán alardear con opulencia las nuevas adquisiciones que esos beneficios les han proporcionado, mientras que la inmensa mayoría podrá disfrutar admirando esos estadios o infraestructuras, que nunca utilizarán, sobrefacturadas y obtenidas mediante malversación de fondos. Esa mayoría también adquirirá el “derecho” de pagar los miles de millones prestados a la ciudad y al Estado de Río.


Mario Diego Rodríguez es socio de infoLibre



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