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La América 'wasp' de Donald Trump

Jesús Pichel Martín
Publicada el 27/01/2017 a las 06:00
“Nosotros el pueblo” (We the people) son las tres primeras palabras de la Constitución de los Estados Unidos de 1787, uno de los textos fundamentales del pensamiento político ilustrado: el poder soberano, que es la máxima autoridad, no lo encarna el rey, sino la gente, el pueblo. Ese es el fundamento de cualquier sistema democrático. El problema, sin embargo, es determinar quién es pueblo, quiénes son ciudadanos y quiénes no.

Porque aquel texto escondía algo que estaba implícito para sus redactores: de ese pueblo soberano no formaban parte mujeres, nativos americanos, negros, asiáticos, católicos ni ateos, sino los wasp, los varones blancos anglosajones protestantes (white anglo-saxon protestant). Así se explican las políticas segregacionistas, vigentes hasta bien entrados los años sesenta del siglo pasado, y los movimientos racistas y supremacistas blancos, formalmente prohibidos, pero tolerados de hecho.

El discurso populista de Donald Trump, groseramente xenófobo, machista y antiislámico, ha conectado con ese mismo espíritu wasp que perdura en buena parte de la población: igual que aquellos fundadores, descendientes todos de emigrantes europeos (británicos, alemanes, suecos, noruegos, etc.) excluyeron a los otros, estos nuevos nacional-capitalistas, hijos y nietos de emigrantes (irlandeses, italianos, canadienses, etc.), quieren levantar muros, expulsar y excluir a quienes no consideran iguales.

No creo que sean casuales recurrentes los casos de brutalidad de policías blancos sobre ciudadanos negros, ni que sea casual que no haya ganado las presidenciales una mujer, Clinton, y sí en cambio un rubio prepotente, maleducado y millonario para sustituir al primer presidente negro.

El nacional-capitalismo, el racismo, el supremacismo, la xenofobia, el tono amenazante, la actitud antipolítica, el discurso autoritario y excluyente son síntomas claros de un fascismo que poco a poco va mostrando sus garras en Europa (en Francia, en Austria, en Hungría, etc.) y en esa América wasp que ha encumbrado a Trump.
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Jesús Pichel Martín es socio de infoLibre
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