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Re-fórmate

Félix Serrano Alda Publicada 06/01/2018 a las 06:00 Actualizada 29/12/2017 a las 20:33    
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Los tiempos están cambiando de manera continua y acelerada, y los paradigmas que han sustentado nuestros esquemas personales y profesionales cambian cada tres meses, aunque nosotros lo percibamos al cabo de algunos años, al tomar más perspectiva.

Todos sabemos manejar decentemente un teclado qwerty aunque no hemos estudiado mecanografía. Nuestras hijas conducen motos de 125 cc sin pasar por la autoescuela de motos y no sueñan con tener su propio coche, prefieren usar un car sharing. Sacamos nuestra propia boarding card antes del viaje en avión o AVE y liquidamos nuestra cuenta de hotel en Ámsterdam sin pasar por recepción. Como el carrito del supermarket hace directamente la cuenta de lo comprado y lo factura en nuestra cuenta en bitcoins por el click contactless que le hemos dado al carrito desde nuestro móvil antes de dejarnos conducirlo y cargarlo.

Como cambia el mundo de la enseñanza y el aprendizaje, no todo ha de ser consumismo y viajes. Estudiamos desde el portátil o la tablet, nos auto-examinamos después y sólo acudimos a las aulas, sin bancadas, pizarras ni profesor, para asistir a una masterclass que compartimos en corrillos, grupos de trabajo o asambleas, todos diseminados por el suelo. Eso sí, todos armados con portátiles o tablets conectados atendiendo a un facilitador que no tiene formas y maneras de profesor. Es un joven profesional aventajado que parece uno de nosotros que sin pizarra, libro ni apuntes, nos señala con un puntero láser los gráficos, esquemas, organigramas, ideogramas y emoticonos que proyecta en el techo del auditorio.

Los viejos profesores del siglo pasado somos algunos de los asistentes a esa masterclass que seguimos con dificultad su recorrido por que la tecnología tan rápidamente administrada nos supera, y el reuma dificulta nuestras posturas solares (por el suelo con las piernas cruzadas).

Menos mal que hemos activado por el móvil el aire acondicionado de casa y puesto en marcha la lavadora y el horno que ha de asar el pavo, para que al llegar podamos guardar la ropa ya seca y comer bien fresquitos. Internet de las cosas (IoT) que ha de domotizar nuestras costumbres y controlar nuestras tareas del hogar.

Según pronostica Peter Temin, profesor del MIT Economics, en los países desarrollados vamos a la sociedad 30/70. Un 30% preparada y empleada en trabajos bien remunerados y solventes del mundo de las finanzas, la electrónica y la tecnología (FET), y otro 70% de trabajadores en condiciones corrientes y poco pagadas. Aunque quizás puede haber un 20% del final que tengan que percibir ayudas públicas para alcanzar esa Renta Mínima Garantizada (RMG) que muchas sociedades ya aceptan pero no saben bien cómo financiarlas.

Esperemos que en el siguiente 10% - hasta completar el 40% de “bientratados” -, estemos médicos, abogados, profesores, arquitectos y demás profesionales titulados en técnicas y ciencias aplicables. Sí, probablemente sea así, pero todos muy tecnificados.

Las operaciones a corazón abierto o la extirpación de un tumor hepático las hará un robot porque son demasiado delicadas para dejarlas a la mano humana, las sentencias absolutorias o condenatorias de un juicio las emitirá un robot judicial; y los planos y el PERT de la construcción de un laboratorio espacial los desarrollará y supervisará un conjunto de robots interespaciales.

Los tiempos cambian que es una barbaridad.

Y ante este panorama, ¿cómo debes planificar estudiante de ESO, tu graduación, tú recién titulado universitario, tu especialización, y tú, ejecutivo financiero a mitad de trayecto vital, tu readaptación? Porque quieres ser de ese 40% que se gane dignamente la vida, tuya y de tus hijos. Aunque los engendre, desarrolle y críe una máquina hasta dejarlos ya a las puertas de esa universidad abierta que ya no será una universidad propiamente dicha, sino virtual ubicada en la nube . Pero también habrá que programar y pagar a esa máquina y el royalty de quién la inventó con los bitcoins de tu contacless payment. ¿Y tú, recién jubilado laboral, cómo has de plantearte, como yo, los veinte años de retiro activo y saludable que te nos hemos prometido?

La respuesta es formación, re-formación y readaptación profesional.

Ante las amenazas y advertencias de que las máquinas y robots harán muchos de nuestros trabajos actuales (revolución 4.0) y las cosas, útiles y hogares se programarán y manejarán a distancia (internet de la cosas-IoT) tendremos que cambiar nuestra cultura, ciencia, técnica y manera de ser, no de pensar, sentir y querer. Deberás hacerte experto en esas nuevas ciencias, si tienes que ganarte todavía la vida. Y descompresión de las técnicas profesionales doctorándote en la ciencia de la salud, bienestar y excelencia intelectual que mantengan despierto tu cerebro y activo tu cuerpo si eres ya un jubilado virtual.

Si todavía tienes que ganarte el sustento y reprogramarte, sigue otra de las reglas de los 40. A partir de esa edad, 40 años, no pretendas corregir tus defectos o deficiencias de formación como marcan los tópicos, aprender informática o inglés. No abras caminos inútiles a tus ansias de perfección. Trata de mejorar o poner al día, tus habilidades y experiencia profesional.

Si eres de los que estás por debajo de esos 40 o similar, y crees que debes mejorar tus desempeños, adelante, mejóralos y hazte experto en ellos. Trata de perfeccionar o mejorar tu ciencia, técnica o especialidad para adaptarlos a todos estos cambios que nos anticipan y hacerte buen utilizador o desarrollador de ellos. Pero también te puedes plantear nuevas vías formativas o profesionales si necesitas dar un giro o reenfoque importante a tu carrera profesional o formativa.

Si ves una amenaza en tu puesto de trabajo porque puede ser cubierto en el futuro por un robot, hazte experto en robots o en hacer que los robots puedan comprender y desempeñar tus funciones o las de otros puestos semejantes. Si eres inversor a ratos perdidos y ves que para manejar tus inversiones con una cierta soltura y sacar provecho de ellas, hay que ser experto, hazte experto y adquiere los instrumentos tecnológicos que hacen falta para ello.

Pero ante las dudas sobre las incógnitas que nos abre el futuro, dedícate a formarte y reformarte según el tramo del camino vital en que estés.

“Some say life will beat you down, break your heart, steal your crown, the rocks might melt and the sea may burn. The good ol' days may not return. Just learn to fly around the clouds, because what goes up, must come down.

I'm learning to fly, but I ain't got wings”.
 



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