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Librepensadores

El agua y la improvisación

Jaime Richart Publicada 12/02/2018 a las 06:00 Actualizada 09/02/2018 a las 19:08    
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Antes de que se presente en la Península Ibérica el cataclismo silencioso que significaría la súbita falta de agua "suficiente" provocada por el cambio climático, la sociedad española y los poderes públicos debieran prepararse con anticipación y fanfarrias para aminorar los efectos de esa carencia que cada se perfila con más claridad en el horizonte. Está muy bien no provocar la alarma social, pero urge modificar los patrones de conducta en este asunto a cualquier precio.

Es ya más que evidente que no estamos ante un simple ciclo atmosférico más, ni ante una sequía de coyuntura. Ni en el mundo ni en España. Nos encontramos ante una tendencia global de la disminución severa de la pluviometría en el planeta y en cada rincón del mismo, con progresión y consecuencias diferentes según la latitud. Lo que genera una desecación implacable en las zonas del sur, puede ocasionar una atmósfera incluso interesante que es la suavización de los rigores del invierno en las del norte. En todo caso, en cada uno de los puntos de la tierra se ocasionan unos efectos diferentes en intensidad, pero convergentes en la ya previsible disminución severa de la pluviometría.

Sea como fuere, lo que está claro es que un país como el nuestro no puede seguir consumiendo agua a los niveles a los que viene estando acostumbrado. Y sin embargo se da la paradoja de que en la medida que aumenta la amenaza de desecación, en España cada vez se consume y se despilfarra más agua.

No quiero recurrir a datos porque los números y las estadísticas sirven para la aplicación de las medidas concretas a adoptar cuando la idea generatriz ha fructificado. Pero en este caso, ante tantas y tan significativas evidencias como éstas, me parecen irrelevantes. Todos podemos calcular aproximadamente el volumen de consumo de agua en una población estanca multiplicada por otra contingente proveniente del turismo. Pues bien, si de aquí a abril no llueve, no llueve lo suficiente, el panorama que ahora es preocupante será dramático.

El estilo de vida español y la escasa sensibilidad en el uso del agua, sobre todo en las grandes ciudades, por un lado, y la proverbial indolencia del español asociada a la improvisación, por otro, hacen temer una situación incontrolable de la noche a la mañana.

Nos disciplinaron para usar el cinturón de seguridad, nos disciplinaron para reciclar los desperdicios, nos conminan a mil cosas, muchas de las cuales son soterradamente hasta ofensivas, pero no para usar el agua en un país donde, sobre todo de una década a esta parte, está saliendo adelante casi de milagro cada año hidrológico. Pues si al consumo ordinario y directo de agua sumamos la imprescindible para la energía hidráulica y a esto añadimos la renuencia del Gobierno español a potenciar la energía solar, el resultado de todo ello, si no se toman medidas con la antelación suficiente, será inevitablemente catastrófico.

La cultura del agua, tan alejada en España de la idiosincrasia general, lleva consigo el compromiso de valorar y preservar el recurso, utilizándolo con responsabilidad en todas las actividades, bajo un esquema de desarrollo sostenible, además de transmitirlo como parte de su interacción social.

Y si el Gobierno y demás instituciones implicadas en esta problemática -me refiero a la cultura del agua- no saben por dónde empezar para abordar el asunto, he aquí presento un modelo que México viene manteniendo desde hace mucho tiempo como filosofía de su consumo.

“Valores de la Cultura del Agua:

Si queremos contar con agua para las próximas generaciones debemos tomar en cuenta los valores de la Cultura del Agua:

El respeto al medio ambiente, o sea, conocer y querer a nuestro planeta.

La solidaridad de cada individuo hacia los demás, porque el agua desperdiciada o que se fuga, es la que le falta a otra persona.

La disciplina para usar sólo la que necesitamos.

La responsabilidad para utilizar correctamente hoy, el agua que va a servir a los ciudadanos del mañana.

La sabiduría para utilizar la tecnología, y así lograr que el agua contaminada sea otra vez agua limpia”.



Hagamos lo imposible para que cuando tengamos que reaccionar -y tarde o temprano tendremos que reaccionar-, no sea demasiado tarde.



Jaime Richart es socio de infoLibre


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5 Comentarios
  • jorgeplaza jorgeplaza 12/02/18 17:52

    En España, el consumo de agua por sectores se distribuye en el sector de la agricultura o regadío utilizando el 80% del agua, el abastecimiento de núcleos urbanos consume el 14% y la industria representa el 6%.
    Fuentes: Ministerio de agricultura
    Es decir, que si no se perdiera una gota en las redes de distribución, ni bebiéramos agua (nos moriríamos, pero obviemos ese pequeño detalle), ni laváramos el coche (los malvados que lo tenemos), ni nos laváramos nosotros mismos en absoluto (lo que tendría consecuencias que a mí me parecen desagradables, sobre todo ahora que la gente es tan aficionada al gimnasio y la bici), ni toleráramos que se usara agua en los hospitales (no digamos los dentistas, que se pasan la vida echando chorritos por todas partes), ni usáramos lavadora, ni lavaplatos, ni .... Si los particulares no gastáramos agua en absoluto, habríamos ahorrado el 14% del consumo total.
    A la vista de esos números, yo, por mi parte pienso seguir duchándome a diario, poniendo la lavadora y el lavaplatos y, en el colmo del derroche, enjuagándome los dientes después de lavármelos un par de veces al día.
    ¿Qué tal si la prédica se la dirige a los agricultores?

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    • Grobledam Grobledam 13/02/18 11:05

      No sólo eso Sr Jorge Plaza, si no que si el consumo urbano que podemos llamar "de grifo" se redujera drásticamente los sistemas de alcantarillado y depuración colapsarían y los ayuntamientos se verían obligados a "tirar" agua al sistema sin que pasara por el grifo de los sufridos ciudadanos para limpiar y mantener saneado el circuito.
      Es evidente que el cambio climático va a afectar a todo el planeta y en nuestro caso va a suponer mayor escasez de agua de la que ya padecemos, pero desenfocar el tema y apuntar a la ciudadanía es errar el tiro, hacer sufrir más a la gente y no resolver el problema.
      Estamos como siempre en el sistema económico imperante: unos se lo llevan vivo y otros hacen de paganinis: rescatando bancos de accionistas ricos, subvencionando empresas con beneficios, bajando salarios mientras suben los beneficios, etc, etc.
      Y en el tema del agua igual, algunas empresas agrícolas (las que consumen el 80% del agua y encima potable) no reparten beneficios ni siquiera con sus trabajadores que importan de África y mantienen en régimen de esclavitud y en muchas ocasiones robando el agua de pozos ilegales y sobreexplotado acuíferos también de forma ilegal.
      Por otra parte, hoy por hoy hay soluciones tecnológicas, muchas de ellas ya implementadas en otras zonas secas del globo que convendría valorar y otras de ellas investigar y desarrollar, como por ejemplo los dobles circuitos de agua potable y semipotable. Es ridículo que usemos agua potable para la cisterna del retrete y sobre todo para regadío; pudiendo reutilizar y depurar en origen los consumos y apurar la parte del "ciclo atmosférico del agua" que nos permite seguir vivos.
      Pero hay que insistir: dejar de ducharse y de cepillarse los dientes no va a resolver el problemón que se nos viene encima.

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  • vaaserqueno vaaserqueno 12/02/18 12:24

    Hace años que se ve venir , en casa yo soy la talibán del agua, no les dejo desperdiciar ni una gota, cuando viene gente a casa me dicen que soy una rácana, que el agua no es tan cara y hay que explicarles contínuamente que no se trata del precio sino de la escasez. Desde los hogares se pueden hacer multitud de cosas para reducir el consumo, pero faltan campañas de información. Falta también mantenimiento de las infraestructuras por las que se pierden millones de metros cúbicos anualmente, falta una reestructuración de la agricultura (en Almería se están cargando los acuíferos) y el tema del turismo también es importante en este problema, aunque por suerte la crisis sirvió para paralizar la construcción de macrourbanizaciones dedicadas al turismo en zonas con una escasez de agua permanente.
    En definitiva, de acuerdo totalmente con usted: o empezamos a tomar medidas o tendremos el Sáhara hasta los Pirineos.

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  • AMP AMP 12/02/18 10:02

    Aquí, como en otros muchos asuntos, hasta que no nos llega el "agua" al cuello no reaccionamos.

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  • platanito platanito 12/02/18 07:41

    El asunto es tan importante que debería ud buscarse un joven "influencers" de las redes sociales para darle la publuicidad que esto merece. Gracias por sensibilizarnos.

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