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Librepensadores

El tercero en discordia

Jorge Ulanovsky Getzel Publicada 22/02/2018 a las 06:00 Actualizada 21/02/2018 a las 20:24    
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Nuestra mentalidad está configurada de forma binaria por lo que, cuando nos encontramos ante un tercer elemento, todo se nos complica.

Quizás sea la antinomia existencia/inexistencia, vida/muerte, y en nuestra vida sentimental, en nuestra más íntima disposición, la dicotomía amor/odio, que nos caracterizan y conforman como seres profundamente disociados, contradictorios, ambivalentes y extraviados. Recuerdo un proverbio que dice: “Cuando el hombre piensa, Dios se ríe”.

Habría que escuchar más a menudo a Shakespeare, quien según Harold Bloom inventó la cultura de nuestro mundo occidental al escenificar el paradigma edípico que significa el ingreso a nuestras infancias, con un amor protector y único que deberá ir diluyéndose con el tiempo para poder convertirnos en seres autónomos. Según vayan apareciendo los terceros de la discordia, todos aquellos que se van interponiendo alterando la unión original con nuestra madre. El padre, hermanos, los otros, la comunidad. El gran dilema de la dramática recherche [búsqueda] de Proust. Nuestro drama. Tal discordia sólo alcanza a sustraerse con el azaroso encuentro de poder continuar siendo amados, por una compañera o compañero, una familia, un medio capaz de mostrarse acogedor y benévolo.

El maniqueísmo, insisto, cuánto nos perjudica. Yo mismo debo corregir permanentemente una tendencia que reconozco en mí a desdibujar la realidad con falsas e iterativas antinomias. Imposible negar que a lo largo de la vida, desgraciadamente, nos cruzamos con gente identificada con el demonio. Y que por encima de definiciones ideológicas y políticas finalmente reconocemos en nuestro entorno a buenas o malas personas. Hay un mal encarnado en seres hipócritas, corruptos, miserables, y psicópatas. Asesinos y torturadores. Aunque asistan a misa los domingos, a la mezquita o a la reunión del partido. Pedófilos, delincuentes y machistas. Norman Mailer apuntaba más alto afirmando que no es que sean seres cuyos destinos gobierna el diablo, son el demonio. Pero entre esa escoria humana y yo, supuesto angelito, no hay una nítida frontera. Nadie está totalmente a salvo de penetrar en las tinieblas de la banalidad del mal. Apostillando un comentario a uno de mi artículos, un señor apodado Vaaserqueno decía que “lo peor que llevamos son las pequeñas agresiones cotidianas, el empujón en el metro, la descortesía, los que se cuelan, el insulto..., todas esas cosas que conforman una sociedad individualista”.

Sostenía Freud que llevamos todos en nuestro interior un criminal en potencia. Somos todos corruptibles mientras no demostremos lo contrario. Mucho ha explotado la literatura este sujeto. El Dr. Jekill y Mr. Hyde de Stevenson permanece activo en nuestro registro angustioso. El gran maestro, quien mejor supo desarrollar una narrativa sobre esta tara dual que nos determina ha sido Dostoievski. En Crimen y Castigo, el joven Raskólnikov, con el convencimiento delirante de diferenciar los humanos entre seres superiores e inferiores, pretende justificar sus crímenes. Fundamento irracional del racismo, del machismo, de la discriminación, de la crueldad para con nuestros hermanos animales, de los imperialismos...

Otra de las consecuencias de la configuración binaria de nuestro yo es la tendencia hacia una bipolaridad anímica. Muchos son los psiquiatras, que desde su gnoseología biologista y especialidad en estigmatizar, etiquetan in extremis y por doquier un denominado trastorno bipolar patológico. Cuando en realidad, normalmente, somos afectados por sentimientos opuestos, ya de carácter depresivo y melancólico, o por el contrario, nos inclinamos por medio de mecanismos de evasión o negación hacia estados de euforia, manías y adicciones múltiples. El consumo, la velocidad, bulimia, alcohol y drogas, fármacos, la televisión, el fútbol, los toros…

Para quitarle un poco de hierro al asunto les recuerdo un chiste. Un paciente confiesa tener un problema de doble personalidad. Ante lo cual el médico le responde: no se preocupe, ya somos cuatro. En resumen. Cada vez que se nos presente un tercero, sea una idea, un pensamiento, un sentimiento, un otro, un extraño, a pesar de nuestros reparos y recelos, veamos qué nos puede aportar. Y un cuarto. Y un quinto...
____________

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17 Comentarios
  • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/02/18 11:54

    Dices: hay un mal encarnado en psicópatas, asesinos y torturadores. Hace dos dîas oí de un psiquiatra Daniel Zagury que el verdugo muy pocas veces odia a su victima sino que mâs bien no siente absolutamente nada hacia ella. Al sentir algo por los demâs se abre la puerta al gozo pero tambien al sufrimiento y me temo que a veces parece mâs cómodo anestesiar nuestros sentimientos, nuestra empatía hacia algunos seres.
    El otro dîa leî la entrevista a Frederic Lenoir y se da el caso que por problema de peso no suelo comer jamón desde algún tiempo pero acabo de decidir que no voy a comer mâs cerdo. Recuerdo que una amiga mía me decía que en su pueblo su padre era matarife de cerdos y cuando iban a hacer la labor su madre la llevaba a la capilla para no oír el animal...

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    • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 24/02/18 22:38

      No recuerdo haber observado un gesto, una palabra, una actitud de maldad o agresividad a lo largo de todo el El desorden de los Toldos. Lo que sobresale es una tendencia permanente hacia el encuentro amistoso, sostenido por un cosmopolitismo pletórico de espíritu juvenil, y siempre acompañado con copas y buena música. Salud!

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 25/02/18 00:05

        Bueno Jorge, entonces lo has leído! Es un poco fuerte, me voy a dormir. Buenas noches!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/02/18 00:36

    Buenas noches a M.T.

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    • M.T M.T 24/02/18 07:25

      http://youtu.be/xQ83EvahCgM
      Buenos días Tierry y buen día.
      Espero haber adjuntado de manera adecuada un enlace sobre Proust que me ha facilitado alguien mejor conocedor que yo de este autor, por si fuera de interés en este foro tan enriquecedor, tratando de Literatura. Un cordial saludo.

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/02/18 11:28

        Tu enlace está bien. Es la presentación del libro de Edward Bizub en La Casa de Francia el 27 de febrero de 2014. El libro se titula Marcel Proust y el Yo dividido, dura una hora y cinco minutos.
        Yo solía leer uno o dos periódicos por dîa pero nunca he leído a Proust. Espero que no me vais a marginar por esta deficiencia!
        Buen dîa a los tres.

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/02/18 11:06

        Gracias. Debería haber escrito: a ver si mientras el sueño se me cuela alguna idea...

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      • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 24/02/18 10:10

        Deseo comentarles estimados amigos que yo he disfrutado mucho con la lectura de la biografía de Proust escrita por George D. Painter, quien se ocupó de hacer una búsqueda exhaustiva de identificación de todas las personas y lugares incluidos en el relato Marcel. En realidad en el texto de Painter la biografía es una excusa. Con un lenguaje proustiano este autor ha desarrollado una continuación de la “recherche”, penetrando en profundidad tanto sea en la intimidad de Proust como en el entorno de su época. Por ejemplo al mostrarnos cuánta repercusión y diversas reacciones tuvo el caso Dreyfus. Más saludos.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/02/18 00:33

    Hola Jorge. Ahora seguido voy a dormir. Tu respuesta a platanito la dejo para mañana. A ver si mientras el sueño se me colea alguna idea en la cabeza. Seguro que tienes buenos muebles de biblioteca y que las estanterías están bien ocupadas. Orson Welles estaba de actor en El tercer hombre. No me acuerdo bien del film, era Viena en blanco y negro muy brumoso. Había una escena en lo alto de una noria. Buenas noches a ti y a platanito.

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  • platanito platanito 22/02/18 16:41

    Don Jorge, me agradaría que detallase ese gran dilema de Proust, porque casualmente me acabo de escuchar los 17 audiolibros de A la recherche... y no lo pillo.

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    • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 22/02/18 18:02

      Interesante cuestión, sr Platanito. Le expongo una interpretación personal, lamento no ser docto en materia de crítica literaria. Hay en Proust un conflicto original, inicial, en su relación con su madre. Niño enfermizo, muy necesitado de sus cuidados, atado a ella, debió enfrentar sentimientos de celos muy agudos en cuanto aparecieron los terceros. Arrastró esta problemática a lo largo de toda su vida. Todo lo que podía hacer o dejar de hacer debía pasar por una autocensura, en función de cómo podría su madre reaccionar, en particular, su oculta homosexualidad. Por ello su obra está escrita en bucle, esperando ser terminada una vez que su madre hubiera ya fallecido. Por otra parte, significó para él un logro personal importante ser tan bien integrado en los salones aristocráticos, como si hubiera encontrado allí una exquisita familiaridad pero en la medida que con tanta lucidez fue interiorizándose, digamos, de las miserias humanas, acabó desencantado con respecto a esa vida mundana que tanto había admirado en principio. Resultando ser a sus ojos un nido de pasiones soterradas, traiciones y malentendidos. El tiempo perdido podría también signicar las ilusiones perdidas. El dilema, entonces, de nuestra construcción subjetiva no naturalmente armónica con los seres que nos rodean. Supongo que M.T podría abundar más sobre esto. Muy cordiales saludos.

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      • platanito platanito 23/02/18 07:24

        Muchas gracias. Es evidente que los celos tienen un apartado fundamental en su Magna obra, y en ellos siempre está el otro (desconocido) También ocupa una parte muy importante la crítica artística .Pienso que para el escritor de la gran guerra el arte es más vida que la vida vivida. Y dónde a través del encuentro de dos sensaciones alejadas en el tiempo, una actual y la otra revivida, contraen al tiempo hasta congelarlo. A la vez que presentando a sus personajes en instantes sucesivos a lo largo de los años nos muestra los estragos del tiempo a la vez que la evolución. La decadencia de la nobleza y el auge de la burguesía. Y a la vez la permanencia de ese espíritu Guermantes, capaz de absorber en su seno a los advenedizos ( terceros) en ese cįrculo cerrado de los pares. Parece que para entender mejor la obra de Proust habría que leer su Correspondence ( más de 20000 escritos), empezando por el del narrador niño desolado y sin poder dormirse, que escribe a su madre, ocupada con la visita del tercero Swann para que venga a darle un beso en su dormitorio, hasta los que escribía el autor enfermo a su cuidadora Álvaret, intentando terminar su monumento, la obra que le produjo tanto placer escribir, pues el dolor le aportaba el conocimiento. Así que perdøn por este rollo y a esperar que esté digitalizada y disponible la friolera de 21 volúmenes de cartas, editada por Plom en los 90.

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        • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 23/02/18 11:14

          Platanito. De rollo, nada de nada. Gracias por su tan elocuente aportación.

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        • M.T M.T 23/02/18 08:22

          Qué interesante y rico diálogo entre todos ustedes: Ulanovsky, Platanito y Proust. Asisto a una lección de Crítica literaria acerca de una obra que trata del tiempo perdido y reencontrado muy placentera de leer. Y esa noción del tiempo congelado, en bucle o caracol, en un periodo de entreguerras, junto al tiempo interior de un asmático, en diálogo o monólogo consigo mismo, no sé si el otro o los otros, hacen de este autor y obra el reconocimiento merecido que el tiempo y la historia le han dado. Gracias a ambos. Todo un placer leerles. Gracias.

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      • M.T M.T 22/02/18 21:48

        Gracias por su mención, pero no puedo aportar mucho más a la interpretación que usted ofrece, que me parece verosímil. No soy experta en Literatura francesa ni en crítica literaria. Mis conocimientos de Proust, se ciñen a la lectura de parte de su obra en mis tiempos de estudiante de Filología y a las nociones que el profesor de Literatura francesa nos transmitía de su obra: extensa y compleja, análisis o retrato de una época y de un yo, análisis complejo e introspectivo, donde esas múltiples dualidades de amor/ odio, celos, vida / muerte, ejes de su artículo, pudieran tener cabida en la obra de Proust. En cualquier caso un acicate para releerla y detenerme en análisis de expertos. Usted parece buen conocedor en lo que a Literatura se refiere. Mi curiosidad y estudio está más próximo a la Lingüística general. Un cordial saludo. Lo leo con atención.

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  • M.T M.T 22/02/18 12:18

    Felicidades por su artículo. Encuentro mucha cordura y verdad en lo que ha escrito. Saludos.

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    • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 22/02/18 18:04

      Gracias M.T. Leo con interés sus habituales comentarios por lo que me resulta muy reconfortante su opinión.

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