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España nunca será Francia

Jaime Richart Publicada 25/02/2018 a las 06:00 Actualizada 24/02/2018 a las 20:22    
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Francia es una nación compacta, sin fisuras, con carácter general y natural desde que hizo la Revolución. Un país donde sus departamentos y sus millones que la pueblan gravitan en torno al concepto puro de república hace más de dos siglos...

España, por el contrario, esa nación de naciones que sus habituales cancerberos se niegan a reconocer como tal en la práctica aunque ambiguamente en leyes y constituciones, en planes de enseñanza y en círculos mediáticos, camina por el precipicio de la historia a estrellarse contra el vacío de su siempre inencontrada identidad...

Tantos avatares a lo largo de los siglos sin comprender los propietarios virtuales de sus haciendas que existe una variedad de sensibilidades y de mentalidades a lo largo y ancho de la Península y de sus islas, algunas de ellas incompatibles entre sí, no pueden explicar lo que nos pasa. Los diferentes tipos de Estado que han ido circulando a lo largo de 500 años se empeñan en reducir a sus más de quinientos mil kilómetros cuadrados a una única sociedad, a una sociedad políticamente única. La centrifugan primero y luego persisten en homogeneizarla sin éxito sólo porque la lengua predominante, hablada por 570 millones en el mundo, creen que basta por el número aunque carezca del peso específico necesario para el desarrollo de la ciencia y de la tecnología o de otras virtudes públicas que no tiene; o porque una religión radicalmente controvertida en estos tiempos por su manera de entenderse y de aplicarse se ha impuesto a lo largo de los siglos en el ejercicio de una virtual teocracia santificada por reyes y dictadores. Y sin embargo, sí explica en cambio todo eso su permanente inestabilidad social, política y moral con cortos períodos de calma más o menos forzada mucho más cercana a la languidez o a la pasividad que a la paz verdadera.

Desde luego lo que sí me parece muy claro es que España nunca será una monarquía señorial y tranquila como el resto de monarquías europeas. Pero tampoco será una república aglutinadora de historia y de suficiente fuerza centrípeta como la de Francia. Ni siquiera como la de Italia. España es incapaz de dar por conclusa alguna vez su manera de ser y de estar en el concierto de las naciones.

Algo parecido a lo que ocurre con Inglaterra respecto a las islas británicas. Con la abismal diferencia de que la lengua inglesa se ha impuesto al mundo por su sobriedad, su fácil asimilación y su proyección científica. Con la diferencia de que su iglesia se ha mantenido dentro de los límites naturales y no se ha empeñado en predominar fuera de sus confines. Con la diferencia de que su tolerancia en lo sociológico ha ido siendo considerable a partir de la segunda guerra mundial y a medida que evoluciona el mundo. Todo lo que ha propiciado la independencia de Irlanda y las intentonas de independencia de Escocia y los referendos en ese territorio, que aclaran oficialmente preferencias sin dar permanente pie a la cábala o la conjetura que tanto interesa a medios de comunicación y a empresas demoscópicas en España. Con la diferencia, en fin, de que el carácter inglés no es proclive a ejercer excesiva presión directa en sus dominios más tiempo del preciso, ni dada a apretar demasiado nunca las tuercas de la intransigencia radical. Razón ésta por la cual mientras el espíritu de la Pérfida Albión prosigue en sus antiguas colonias, España ni siquiera ha mantenido relaciones políticas especialmente gratas con los países de los que hasta hace no mucho más de dos siglos fuera su dueña y señora.


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5 Comentarios
  • Grobledam Grobledam 27/02/18 12:19

    El Sr Richart y su artículo son la palpable demostración de la falacia del Nacionalismo Separatista, basado en distorsiones y enfoques erróneos de la historia, la política y la ciencia, e incluso de la lingüística; eso sí de forma aparentemente sesuda y racional, y que de forma artera e insultante nos quiere llevar a su huerto. España no ha existido, ni existe. Por contra, las naciones que de forma inapelable se asientan desde tiempos remotos en el medio millón de kms cuadrados de por aquí y que no son comprendidas por España ni por los españoles, supongo que el resto de seres que habitan la península, básicamente castellanos. (Aquí conviene soltar una lagrimita por las etnias y pueblos de recia raigambre -2.000 años por lo menos o más por cada una- oprimidos por el estado y sus "cancerberos" pobladores -los que no existen, ni el uno ni los otros-). Pues como digo, mejor dicho como dice el Sr Richart, esa incomprensión por parte de los "propietarios virtuales de sus haciendas"(¿?) que ningún estado, supongo que español, ha sabido entender ha provocado que caminemos (supongo que España) "por el precipicio de la historia a estrellarse contra el vacío de su siempre inencontrada identidad..." y ademas oprimiendo a los seres humanos de las etnias incomprendidas con el yugo de la religión que ellos siempre repudiaron. Está claro que las naciones de la nación practicaban otros ritos religiosos (si no no cuadra).
    Así que está claro el asunto de la inencontrada identidad y para demostrarlo el Sr Richart pone como demostración de estados con identidad "encontrada" a Francia y al Reino Unido (bueno este último porque habla inglés) a los que casualmente y a lo largo de los últimos 500 años si les hablabas de España te respondían: ¿Y ezo qué esz?.
    Por cierto, países éstos: Francia y Reino Unido que han tenido una plácida, pacífica y serena historia, no como la "inencontrada" España con "su permanente inestabilidad social, política y moral con cortos períodos de calma más o menos forzada".

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 25/02/18 20:45

    Foutaises! C'est la France qui ne sera jamais l'Espagne!

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    • Jaime Richart Jaime Richart 26/02/18 16:00

      No es una foutaise. Se ve que usted no lo ha comprendido.... No sé si porque no sabe o porque no quiere...
      España, desde Castilla, con la colaboración ocasional de los caciques de otros lugares, se ha empeñado desde siempre en tener la unidad territorial y la compactación política que tiene Francia desde su Revolución. El escrito va de eso, no de una necia paradoja como la presenta usted...

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  • Ambón Ambón 25/02/18 14:24

    Creo que fallamos mucho en el conocimiento de la historia, a la que manipulamos como a las estadísticas hasta que dice lo que cada cual quiere que diga.

    Respecto a las críticas al castellano, no soy lingüista y por tanto desconozco las dificultades que se le achacan para la ciencia, pero no creo que el idioma sea el responsable de los escasos resultados científicos modernos. Desde mi ignorancia, como español, me siento orgulloso del castellano, el euskera, el galego y el catalán y lamento que se hayan perdido o estén en grave peligro, el aragonés, el bable y algún otro que ahora no recuerdo, por no mencionar la riqueza que supone las distintas formas de hablar cada uno de esos idiomas, como ejemplo se podría mencional el habla andaluza. Todo ello nos enriquece y el provincianismo, nos empobrece


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  • AMP AMP 25/02/18 11:32

    La incultura, en el más amplio sentido de la palabra, ha sido siempre la fuente de muchos de los males que nos aquejan, desde los reyes católicos, que no en vano se llamaban así.

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