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Librepensadores

¿Modelo educativo en Singapur? Va a ser que no

Javier Delgado
Publicada el 12/05/2018 a las 06:00 Actualizada el 11/05/2018 a las 19:22
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Tras ver el reportaje que La Sexta emitió en la noche del jueves 10 de mayo sobre la educación en Singapur como principal apuesta del pequeño país asiático y modelo exportable a todo el mundo, quisiera compartir algunas reflexiones.

Empecemos por los datos que considero más positivos. Empecemos por las cuentas, que, por lo visto, tan bien se les dan a los muchachos del Singapur del presente y del futuro. Se nos dice que la inversión que el país destina a educación es del 20%, frente al menos del 10 % que le dedica España. Si las matemáticas no me fallan, eso significa que invierten más del doble que nosotros. Sigamos. Un profesor de primaria (¡de primaria!) cobra un sueldo equivalente a lo que cobraría un ingeniero aeronáutico o un abogado. Además, al profesor se le respeta dentro y fuera de las aulas. Se aprecia su labor como garante del futuro de las nuevas generaciones. Cuando el profesor entra en el aula, los alumnos se levantan y lo saludan a coro. Sin llegar a tanta ceremonia, explicable por la cultura y tradiciones de países como el que nos ocupa, mostrar algo más de respeto hacia los profesores españoles no nos vendría nada mal. Un respeto general, que proceda del conjunto de la ciudadanía y no sólo del alumnado. Digo yo que, entre el excesivo ritual asiático, y la actual situación de vulnerabilidad del profesorado español, expuesto a agresiones físicas y verbales casi a diario en numerosos institutos de nuestra piel de toro (incluidos los intentos, por suerte fallidos, del Gobierno para culpabilizarlos en exclusiva de los pésimos resultados cosechados por nuestros alumnos en los continuos informes PISA, cuyos criterios, por otra parte, ya han empezado a cuestionarse por especialistas, aunque no lo dijera el reportaje de La Sexta), digo yo que, entre ambos extremos, algún punto intermedio habrá. Por último, no puedo pasar por alto mi fascinación ante el despliegue apabullante de su Formación Profesional: aviones, helicópteros, drones y unas instalaciones de lujo diseñadas para que el alumnado flote. Este despliegue no eclipsó el importante detalle, repetido varias veces, de que no hay prejuicios a la hora de elegir entre universidad o formación profesional, ya que lo que se persigue es la máxima cualificación en ambos escenarios. Igualito que en nuestro país, oiga.

Con tantas bondades, si fuera un chaval de secundaria o bachillerato que tuviera claro hacer carrera en el mundo de la informática, la física, la química o las ingenierías de cualquier tipo, ya estaría convenciendo a mis padres para que se endeudaran un poco más mientras preparo las maletas. Olvidémonos de Silicon Valley. El futuro, muchachos, está en Singapur.

Hasta aquí, las ventajas. Veamos los inconvenientes. Supongamos que, por unos minutos, somos capaces de controlar la euforia y dejar de hacer las maletas, para dedicárselos a algo tan prosaico como la reflexión. El reportaje insistió, machaconamente a veces, en que los chicos eran “punteros en matemáticas” porque entendían desde un principio para qué servían mediante métodos sencillos. Genial. También se habló, y mucho, de la importancia de adquirir conocimientos técnicos y científicos para conseguir la excelencia. Toda la comunidad educativa estaba anclada en la excelencia. Los profesores son los mejores del mundo porque están altamente motivados, cualificados y tocan con sus dedos la excelencia cada día. Fantástico. Nos quedó claro que las ramas técnicas del saber las dominan a la perfección. Lo que no me quedó tan claro es qué les pasa a aquellos que no consiguen los objetivos. Vale. Un profesor encuestado dejó caer que sí, que algo de presión y de estrés por la competitividad reinante sí había, aunque ellos se esforzaban por no trasladar ese clima a las aulas. ¿Debemos extraer de sus palabras que, de una manera u otra, todos, toditos, salen ganando?

Otra cuestión que tampoco me quedó clara es si había en todo ese maremágnum un hueco para las humanidades. Me pareció ver, allá, a lo lejos, un cartel que decía History, pero igual fue un espejismo. Terminó el reportaje y oye, nada se dijo de las pobrecitas. ¿Historia, arte, literatura, filosofía? ¿Quiénes son? ¿Alguien las conoce? Quiero pensar que también se ocuparán de ellas en ese Jauja, en esa colmena de rascacielos donde atisbo enjambres de ingenieros aeronáuticos, informáticos, consultores, ejecutivos de alto standing y abogados pululando por pasillos y ascensores. Todos eficaces. Todos perfectamente adaptados a las cambiantes y caprichosas exigencias del mundo laboral actual y de los mercados. En lo que llegan a los últimos pisos, apretados en ascensores supersónicos, algo de tiempo les quedará para intercambiar opiniones sobre el cine de Bergman, las novelas de Haruki Murakami o debatir sobre si se consideran más ascéticos o epicúreos.

La conclusión personal a la que he llegado, visto lo visto, es que tanta perfección y búsqueda de la excelencia no tienen otro objetivo que el de perpetuar y apuntalar la ideología aún dominante: el neoliberalismo. Se trata de fabricar seres humanos que no sólo estén casi genéticamente adulterados para asimilar como propias las enseñanzas de que lo privado es siempre mejor que lo público, que hay que saber adaptarse y ser flexibles o morir, que lo bueno es que nada dure demasiado, que es mejor competir y salvarse quien pueda que organizar una sociedad y unos Estados que, en lugar de satisfacer las exigencias de cumplimiento de déficits marcadas por el Banco Mundial, la OMC, el FMI y la UE, se centren en proporcionar los servicios que esos ciudadanos requieren y merecen, sino que incluso cumplan con la Misión con entusiasmo y fervor religiosos. ¡A la porra el pensamiento crítico! ¡Y échense a un lado, que pierdo la calma y el ascensor!
____________

Javier Delgado es socio de infoLibre y autor de la novela Mundo volátil (Mundopalabras, 2016)
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7 Comentarios
  • eldeantes eldeantes 13/05/18 03:38

    Yo también vi el programa del jueves en la sexta sobre el sistema educativo en Singapur.


    Empecé a verlo y me enganchó. 20% de inversión en educación ( el doble que en España) respeto absoluto a los profesores, trato casi reverencial, sueldos docentes en el nivel más alto posible, medios materiales, aulas , laboratorios de todo tipo y e instalaciones deportivas del más alto nivel...es decir todo encaminado a sacar lo mejor de cada alumno.


    Yo entendí que a falta de otra riqueza del país, se plantearon en su día invertir en su gente, en su formación. Es decir en llevar a cada cual a encontrar su principal vocación o potencialidad. Aquello que más le guste y mejor pueda hacer cada uno y donde más pueda aportar .


    La clave es colocar a cada uno en su sitio y la tarea, es saber cuál es ese sitio.


    Un sistema educativo para detectar desde músicos percusionistas, hasta adiestradores de mascotas, masajistas o carpinteros. Con el objetivo de que la gente tenga una preparación excelente y específica de su principal especialidad y lo hagan con entusiasmo.


    Entusiasmo, que en griego significa " Sacar el Dios que está dentro de tí ". Una persona entusiasmada haciendo lo que hace, sería algo así como alguien guiado por la sabiduría de un Dios .


    Y en lugar de una persona ¿Que tal un país entero?... Pues eso

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  • M.T M.T 12/05/18 17:18

    Excelente artículo que coincide en buena medida con lo que me transmite un estudiante de ingeniería de Teleco que está ultimando su formación académica en esos centros tecnológicos alto standing de Singapur, a los que solo acceden los mejores. Cuentan con los mejores recursos y el nivel de vida altísimo ¡ Claro para quien / quienes puedan costearlo. Esa formación al día de hoy en nuestro país impensable ¿ solo en carreras técnicas?
    Me ha resultado muy interesante su artículo. Gracias.

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  • Ciro2 Ciro2 12/05/18 13:06

    Bueno, en España ni matemáticas ni humanidades, el método España es no saber ni quien escribió el Quijote y mucho menos leerlo.

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    • eldeantes eldeantes 13/05/18 01:57

      " El método España es no saber quién escribió el Quijote y mucho menos leerlo "

      Eso definiría a una gran parte del País... otra gran parte además, presumiría de ello

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    • M.T M.T 12/05/18 19:50

      Comparto esta triste y cierta visión. Respecto a la lectura de la obra de Cervantes dice usted bien, Ciro2, y hablo con conocimiento de causa.

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  • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 12/05/18 11:25

    De agradecer su lúcida y particular reflexión. No he visto el reportaje de La Sexta pero recuerdo haber leído en un número de The New York Review of Books un artículo coincidente con su pensamiento crítico. Allí se nos informaba sobre un hecho que más bien parece ser extraído de un alucinante relato de ciencia ficción. En Singapur se promueve la captación de la comunidad científica más avanzada internacional. Al punto de que cuentan con centros de investigación y residencia de diseño futurista. Los científicos que allí trabajan experimentan un forma de vida que les permite sentirse doscientos años por delante de la del común de los mortales, conformando una élite de superhombres. ¿Gracias a qué? No se les impone ningún tipo de limitación, ni control, ni cuestionamiento ético a sus investigaciones. Una suerte de laboratorio gigante, donde todo vale. Como Ud. muy bien dice: "El futuro, muchachos, está en Singapur".

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  • AMP AMP 12/05/18 10:50

    La robotización humana gana posiciones.

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