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Librepensadores

Un museo de la Guerra Civil

Javier Paniagua
Publicada el 29/06/2018 a las 06:00 Actualizada el 28/06/2018 a las 16:32
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Mas de 150 años después de terminada la Guerra Civil en EEUU,  con un saldo de unos 600.000 muertos, en algunos de los 11 Estados del sur que formaron la Confederación y se enfrentaron a la Unión (1861-1865) presidida por Abraham Lincoln, varias manifestaciones protestaron en Carolina del Norte y Virginia por las estatuas y símbolos de los líderes confederados que aún permanecen en calles y edificios públicos, como las del general más representativo de ejército sureño, Robert, E. Lee,  del presidente confederado Davis Jefferson, y de otras personalidades que defendieron la esclavitud y la supremacía blanca. Todavía quedaban en pie más de 700 estatuas de dirigentes confederados, algunas incluso en el Capitolio de Washington. En la ciudad Charlottesville (sede de la Universidad de Virginia) un miembro del supremacismo blanco mató a una mujer de 32 años al embestir su coche contra los manifestantes antirracistas que apoyaban la decisión del alcalde de desmantelar las estatuas de confederados. La lucha contra los símbolos estalló a raíz de que un ultraderechista, defensor de la Confederación, mató en junio de 1915 a nueve feligreses de una iglesia negra en Carolina del Norte


En la Inglaterra del siglo XVII, Oliver Cromwell, un mediano propietario agrícola y puritano defensor de la Iglesia presbiteriana, derrotó en una guerra civil a la monarquía de Carlos I, llevándolo al cadalso, y se proclamó el Lord Protector en 1653 de una República (Commonwealth of England) hasta su muerte en 1658, pero después de un corto mandato de su hijo, Richard Cromwell, volvió al trono Carlos II. En 1661 sacaron de su tumba de Westminster a Oliver, separaron la cabeza del cuerpo y la colgaron a la vista de todos para “desencantar” su figura.  Pero en Gran Bretaña su estela duró hasta el siglo XIX, con las fracturas sociales, religiosas y políticas causadas por la guerra civil, y su repercusión en Irlanda y Escocia. En Francia, hasta un siglo después de la Revolución, no hubo conmemoraciones destacadas, por encima de los logros revolucionarios muchos franceses la sintieron como una guerra civil que afectó a sus vidas. Solo con la consolidación de la República se organizaron visitas por las calles y edificios emblemáticos del París revolucionario, con recuerdos significativos como el Jeu de Paume en Versalles, donde se reunieron los Estados Generales y proclamaron la igualdad de todos ante la ley, la plaza de la Concordia donde Luis XVI fue guillotinado o el museo Carnavalet que describe la historia completa de la capital. Hoy existe un gran museo de la Revolución Francesa en el Chateau Vizille, a 16 km de Grenoble, inaugurado en 1983. En efecto, la Revolución consolidará el patrimonio artístico y antropológico de Francia como una manera de fortalecer la unidad nacional, y así, en los museos públicos se refleja la memoria de un pueblo que, como señala el historiador Tony Bennet, es el homenaje que la nación se da a sí misma (The Birth of the Museum, 1995) y representa la justificación histórica de su existencia. Pero evitará la confrontación entre memorias cuando diferentes colectividades enfrentadas sigan vivas -es lo que ocurre actualmente entre las interpretaciones de palestinos e israelíes-, ya que los rescoldos de las guerras civiles, aunque haya pasado mucho tiempo, permanecen en los recuerdos sentimentales y familiares de los pueblos que las han padecido.


Por eso, cuando me llamó Joan Santacana, -tal vez uno de los diseñadores de museos más importante de España, profesor de la Universidad de Barcelona- y me preguntó si podía dar mi nombre al Gobierno de Aragón como coordinador de la Comisión de investigadores que deben proponer la narración de un museo sobre la Guerra Civil española en Teruel, con especial referencia también a la batalla de Teruel, me planteé si después de 82 años del comienzo de aquella guerra era posible consensuar un relato asumido por una gran mayoría. No existe todavía ningún museo oficial, y este tal vez podría contribuir a superar las pasiones que condicionan la mentalidad de muchos españoles, hayan o no participado en aquella contienda.



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3 Comentarios
  • Ambón Ambón 30/06/18 14:01

    Desgraciadamente la historia es una disciplina especulativa y como tal sujeta al subjetivismo de quien la escrive o de quien la lee. Si cada día al leer el periódico vemos que distintos medios dan distintas noticias o contadas de distinta forma y por supuesto con diferente interpretación sobre los mismos hechos. ¿Que decir de la historia que es como la prensa en el tiempo?

    En cualquier caso es necesario elaborar una historia que sea lo mas objetiva posible y que pueda ser asumida por la mayoría de la población, al menos la población interesada de verdad en lo que sucedió.

    Debería ser fácil diferenciar lo objetivable de lo subjetivo, por ejemplo, la guerra civil española se inició por un golpe militar, por tanto ilegal, sobre un gobierno democrático legítimo, al no triunfar el golpe, las posiciones se sostuvieron y se inició la guerra para romper esa situación. Terminada la guerra se establece un régimen político dictatorial que basa su legitimidad en la victoria, no en ninguna ley, es por tanto ilegítimo desde el principio. Esto debería quedar meridianamente claro para todos.

    Después vienen las interpretaciones de los antecedentes o las justificaciones de los hechos, pero eso ya sería opinión, como los que justifican el golpe del 36 en la frustrada revolución del 34 que fué aplastada por el gobierno legítimo de la República. Es la misma diferencia que en el periodismo hay entre la noticia y la opinión, una deben ser hechos probados e incuestionables y la otra es lo que su propio nombre indica.

    En cualquier caso, creo que la sociedad española está muy abandonada en lo que se refiere a su conocimiento de la historia, cuando no manipulada. Es curioso que seamos un país que no comparte héroes, no tenemos ninguno que sea aceptado por todos los españoles, creo que eso es algo muy poco frecuente en otras naciones, Francia tiene desde Vercingetorix a Napoleón, Italia desde César a Garibaldi, Inglaterra tiene héroes que para nosotros son piratas como Draque, USA tiene a Washinton o Linconl, las repúblicas americanas tienen sus Bolivar, su San Martín y asi hasta donde yo conozco.

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    • Javier Paniagua Javier Paniagua 30/06/18 19:22

      Muy equilibrada y certera tu opinión. Gracias. javier Paniagua

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 29/06/18 11:05

    A mi me parece que en España ya tenemos bastante sopesados lo que fueron la guerra civil y la década de los 40.
    En cambio no digo para nada lo mismo acerca la segunda república, ahí los historiadores investigadores españoles me parecen demasiado -- ¡pero muy mucho! -- parciales e interesados de antemano.
    Yo serîa ti que dirîa que sî a tu amigo Joan Santacana. Buen dîa.

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