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Librepensadores

El siglo de las copias

Pablo Alcázar
Publicada el 21/09/2018 a las 06:00 Actualizada el 20/09/2018 a las 19:57
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A día de hoy, no sé con exactitud qué es peor: si plagiar o autoplagiarse. El autor del Pentateuco, que ya casi nadie atribuye a Moisés, pone a Dios autoplagiándose. Si lo dijera yo, no sería cosa de creer, pero – ¡un respeto!- que es el Génesis el que lo dice (1,26): “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Y la copia le salió tan mal que luego tuvo que enmendarse la plana y mandar a su propio hijo a morir en un grano de materia cósmica (nuestro planeta) para arreglar el desaguisado.

Porque copiar, a veces, entraña riesgos: los que arrostraron Bouvard y Pécuchet, los personajes  que dan nombre a una novela de Flaubert. Bouvard y Pécuchet son tan semejantes que parecen copiados el uno del otro. Jubilados, se conocen en un parque de París y deciden dedicarse a copiar todas las enciclopedias que caen en sus manos y a poner en práctica lo que aprenden en ellas. Pero fracasan una y otra vez. La estupidez de Bouvard y Pécuchet, muy parecida a la de Don Quijote, consiste en su incapacidad para aprender de sus fracasos.

La estupidez del dios de la Biblia consistiría en la solución tan estrambótica que activó para arreglar la mala copia que había hecho de sí mismo. ¡Nada más y nada menos que inmolarse en una cruz! Siendo omnipotente, pienso, le hubiera resultado menos gravoso arreglar el hardware y el software de Adán y Eva, y el de su estirpe, para que se parecieran más a él. Hacernos inmortales, todopoderosos, omniscientes, y todo eso.

Bouvard y Pécuchet, hartos de tantos fracasos, deciden ahorcarse un 24 de diciembre en el desván de su casa. Pero al darse cuenta de que no han hecho testamento, desisten. Y vuelven, tras algún fracaso más, al sosiego de su antiguo oficio: copiar. Para ello, compran papel usado  al peso y copian metódicamente todo lo impreso. Compone Flaubert, con esta novela, un relato de anticipación. Se malició que la copia, como estamos viendo en nuestros días, sería el problema de los siglos venideros: el cortar y pegar

A veces me sucede como al mismo Flaubert –según dejó escrito- que me siento tan lleno de Bouvard y Pécuchet que he terminado siendo como ellos. Su estupidez -la estupidez de todos nosotros- que no paramos de cortar y pegar, es la mía y esto me inquieta y me frustra sobremanera porque me gustaría –como reclaman muchos adolescentes- “ser yo mismo”. No una copia.

Resumen: Dios, según el Génesis, fue el primero que se autoplagió, creando al ser humano a su imagen y semejanza.
______________

Pablo Alcázar es socio de infoLibre
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5 Comentarios
  • M.T M.T 21/09/18 19:19

    Genial. Como dice el amigo Itnas, su ingenio en el tono de ironía al tratar este tema me ha parecido de lo más divertido y sutil.
    En esto del copieteo ¿ podríamos llamarlo como bien dicen los exquisitos" beber de otras fuentes"?: fuentes de inspiración, sin duda.
    Saludos.

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  • Ambón Ambón 21/09/18 18:17

    Como se diría, ... de las modas estúpidas no se libra ni dios y no sé que % he copiado.

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  • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 21/09/18 16:45

    Instructivo, interesante y simpá. Me despertó la curiosidad por saber sobre el orígen de las comillas como indicación de citas. Según los especialistas si bien se discute si no provendría del uso antiguo de la diple, comenzó a utilizarse recién cuando el Renacimiento, aproximadamente. O sea, que si Dios no las usó para el autoplagio que usted nos recuerda podemos disculparlo porque cuando el Génesis aún no existían. No se merecen lo mismo sus semejantes contempóraneos cuando se "olvidan" de puntualizarlas. Saludos y aplausos.

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  • Juanjo Seoane Juanjo Seoane 21/09/18 14:35

    Excelente. Gracias

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  • itnas itnas 21/09/18 14:01

    Le felicito Sr. Alcázar. Un relato inteligente que, como no podía ser de otro modo, es irónico y sutil. Espero reencontrarle más a menudo por esta u otra sección del digital en el que 'Libre Pensadores' se está convirtiendo en la sección de más excelencia cuando de materia gris se habla.

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