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Librepensadores

La Segunda República

Thierry Precioso
Publicada el 12/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 11/10/2018 a las 20:27
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No sé exactamente desde cuándo pero, hace ya algunos años, que encontraba que mi opinión acerca de la Segunda República española estaba bastante cristalizada, al menos en cuanto a lo esencial. Antes de escribir un pequeño texto sobre este acontecimiento he querido contrastar mi parecer leyendo un libro que tratara de este acontecimiento histórico desde un punto de vista favorable a la República pero a la vez con una distancia critica hacia los políticos republicanos. Ya he terminado La primera democracia española: La Segunda República, 1931-1936, del historiador hispanista estadounidense Stanley G. Payne. Este libro, publicado por primera vez en 1995, consta de 464 paginas. Aconsejo su lectura a todos los que están interesados en conocer con más detalle el desarrollo de la Segunda República.

En vez de emprender una acción de largo recorrido para aminorar el poder exorbitante de la Iglesia católica sobre la sociedad española, un sector de la clase dirigente de la Segunda República naciente creyó que podía eliminar de un plumazo el poderío eclesial prohibiendo la enseñanza católica y negando que el Estado ayudara para la paga de los curas. Gran parte de la opinión católica de entonces, que aceptaba ya una separación formal de la Iglesia y el Estado, se sintió agraviada por estas medidas incluidas en el articulo 26 de la nueva Constitución. Me sorprende esta política tan sectaria cuando la Segunda República tenía la posibilidad de ir restando poder de manera progresiva a la Iglesia a la vez de ir atrayendo hacia el republicanismo a la gran masa de católicos de condición modesta. El 9 de septiembre de 1931, Ortega y Gasset acusaba a las Cortes constituyentes de sectarismo y de radicalismo huero y el 6 de diciembre, cuando la Constitución se acercaba a su termino, pronunció en Madrid una conferencia en la que recalcó que “es preciso rescatar el perfil de la República. Lo que no se comprende es que habiendo sobrevenido la República con tanta plenitud y tan poca discordia, sin apenas herida, ni apenas dolores, hayan bastado seis meses para que empiece a cundir por el país desazón, descontento, desanimo, en suma, tristeza”.

Ignoro si mi padre apoyó hasta el final esta delirante política anticatólica inspirada en primer termino por el arrogante Azaña. Lo que sí sé, es que esta política religiosa se convirtió en una maquinaria muy eficaz para fabricar cada vez más nacionalcatolicismo. Debido a este tremendo fallo, aun siendo globalmente positiva la política republicana del primer bienio reformista, estimo que el 10 de octubre de 1933 cuando se anunció la celebración de unas elecciones anticipadas para el 19 de noviembre, la probabilidad de supervivencia de la Segunda República a medio plazo ya no era del noventa sino sólo del cincuenta por cien. Estoy convencido que de haber ocupado el puesto de primer ministro personas tales que Julián Besteiro o Felipe Sánchez Román, la Segunda República habría iniciado su andadura con una política mucho más inclusiva y con mejores expectativas de permanencia.

Si bien una mayoría del republicanismo y de la izquierda estaba totalmente comprometida con la República vigente, existía también otra izquierda que quería ir más allá de la Segunda República. Al principio, esta izquierda revolucionaria estaba formada principalmente por los anarquistas de la CNT-AIT y por el sector de la UGT más poroso con esos anarquistas. Querían poner en practica el consejo que León Trotsky dio en su Historia de la revolución rusa, cuando subrayó que los revolucionarios deben actuar a la defensiva e iniciar la revolución bajo el disfraz de contestar a una agresión de los contrarrevolucionarios. De ahí que ni la FAI-CNT, ni el PSOE-UGT, ni el pequeño POUM leninista tuvieran planes para lanzar una insurrección inmediata, sino que, por el contrario, su idea era continuar con el desgaste del sistema republicano y capitalista. Los seguidores de Largo Caballero en el PSOE-UGT que llegaron a ser mayoritarios entre los revolucionarios, pensaban provocar a ciertos sectores del Ejercito para que se sublevaran y resolver la crisis subsiguiente con una huelga general que les permitiera hacerse con el control del Gobierno republicano, con la justificación de haber actuado a la defensiva. Además hay que tener en cuenta el ambiente de ebullición de aquel entonces con algunos socialistas dudando permanentemente entre la vía republicana y el salto revolucionario en un estado de autentica esquizofrenia. Imagino fácilmente que un socialista que se había despertado favorable a la vía republicana, horas después, al haberse encontrado con unos revolucionarios muy convincentes, se acostaba sorprendido por sí mismo de estar ya favorable a la vía revolucionaria...

En la misma noche de las elecciones del 16 de febrero de 1936 las conspiraciones de militares a favor de un golpe de estado nacionalcatólico empezaron y no eran del todo un secreto para el gobierno, que reaccionó haciendo cambios en todos los altos mandos, colocandolos casi sin excepción en manos de generales de talante republicano o en el peor caso neutrales. Franco fue sustituido como jefe del Estado Mayor y se le dio el mando de las islas Canarias a miles de kilómetros en pleno Atlántico, desde donde le sería imposible conspirar directamente con los demás generales.

El primer ministro Azaña y el ministro de guerra, el general Masquelet, a pesar de estar conscientes de que el complot estaba en marcha se resistían a purgar los militares por varias razones. Por una parte tenían un bajo concepto de los mandos del ejercito y dudaban de su capacidad para organizar una conspiración eficaz. Por otro lado, existía la paradoja de que el ejercito era en ultimo termino la única protección del gobierno de Azaña contra la izquierda revolucionaria en caso de desintegración del Frente Popular. El gobierno estaba jugando con fuego, o dicho con más precisión, con dos fuegos diferentes, y no se atrevía a tratar de extinguir ninguno de ellos por temor que el otro se escapara del control. Aquel modo de actuar, tan indeciso, continuó durante cinco meses, y terminó desastrosamente.

Desde principios del mes de abril empezó a haber una serie de reuniones privadas entre los dirigentes más moderados y prácticos del centro-izquierda encaminadas a establecer una base para un gobierno mayoritario más fuerte, capaz de restablecer la autoridad y el orden, sin dejar de ir sacando adelante las reformas básicas. Prieto fue la figura clave de aquellas conversaciones que incluyeron en ocasiones a los dirigentes más progresistas de la CEDA, Giménez Fernández y Luis Lucia, a Miguel Maura del Centro Republicano, a Claudio Sánchez Albornoz y ocasionalmente incluso a Besteiro. Sánchez Albornoz ha escrito que a comienzos de mayo algunos de Izquierda Republicana (ministros y ex ministros) sacaron en conclusión que a corto plazo sólo un golpe de estado republicano legalista podría restablecer el orden y salvar al régimen. En efecto, una dictadura legalista podría haber aplastado la latente conspiración militar nacional-católica acometiendo una purga limitada pero decisiva del ejercito para luego enfrentarse a los dos problemas mayores del País. El problema más acuciante era el orden publico. Para darse una idea de la urgencia del asunto, se puede observar que entre el 3 de febrero y el 17 de julio de 1936 hubo 269 muertes causadas por la lucha política. Se hubiera podido mejorar la seguridad ciudadana de una manera bastante rápida aplicando una política policíaca enérgica para conseguir la despistolización de España. El segundo problema, no tan acuciante pero más grave estructuralmente, era la situación critica de los casi dos millones de jornaleros desprovistos de tierra con sus familias. Esos jornaleros se encontraban sin trabajo durante meses cada año. Esta situación no era de fácil resolución, requería una acción prioritaria y continua de años, de un quinquenio para empezar.

Me quiero detener un momento sobre esta cuestión del golpe de estado republicano legalista que llegaron a considerar los políticos republicanos antes mencionados. Vivo en la Quinta República francesa que justamente procede de un golpe de estado legalista. A mediados de los años cincuenta la Cuarta República se encontraba cada vez más asfixiada e impotente frente a la rebelión argelina. El 13 de mayo de 1958 unos militares franceses dieron un golpe de estado en Argel y el 1 de junio el presidente francés René Coty, temeroso de una guerra civil, transmitió el poder al general De Gaulle. La opinión publica pensaba que se había dado este golpe militar con el fin de mantener a Argelia bajo la autoridad de Francia y el 4 de junio el general De Gaulle en Argel les confirmó en esta idea con su famoso “je vous ai compris” – “os he entendido” – pronunciado ante el fervor de una multitud favorable a la Argelia francesa. Las primeras elecciones legislativas de la Quinta República se desarrollaron de manera democrática los días 23 y 30 de noviembre de 1958. El 21 de diciembre de 1958 tuvo lugar la primera elección presidencial de la Quinta República. No fue una elección democrática sino que solamente legalista ya que fueron autorizados a votar apenas unas 80.000 personas por su condición de diputados, consejeros generales y de representantes de los concejos municipales. De Gaulle con 62.394 sufragios tuvo el 78,5% del total mientras que Georges Marrane del partido comunista consiguió el 13,1% del voto con 6.721 sufragios. Aunque seguramente De Gaulle lo lamentaba en su fuero interno, calibró que era inviable mantener el territorio argelino bajo la soberanía francesa y el 5 de julio de 1962 Francia reconoció la independencia de la República argelina. El 19 de diciembre de 1965 De Gaulle resultó reelegido presidente de la República en la segunda vuelta de unas elecciones plenamente democráticas esta vez con 13 083 699 sufragios, es decir un 55,20 % del voto, frente a los 10 619 735 sufragios favorables a Mitterrand, un 44,80 % del total. Con todo, encuentro que el desafío que representaba la guerra de Argelia para la República francesa era de bastante más fácil resolución que la situación de inestabilidad tan volátil de la República española en los inciertos años treinta. Pero me ha parecido interesante señalar un golpe de estado republicano legalista que funcionó.

El 12 de mayo de 1936, horas antes de que Prieto iba a encontrarse con el ya presidente de la República Manuel Azaña para informarle de si aceptaba ser Primer ministro, se organizó de manera apresurada una votación de la mayor parte de la delegación parlamentaria socialista en la que se rechazó por 49 contra 19, la participación en el gobierno. Su amigo socialista Juan-Simeón Vidarte le instó a que siguiese adelante con su propósito de ser primer ministro alegando con fundamento que una vez que fuese nombrado para el puesto, los seguidores de Largo Caballero no se atreverían a votar de veras contra el, pero Prieto no quería dividir al partido y comunicó al Presidente que rechazaba ser primer ministro. Quedaba claro que al sector caballerista del PSOE ya no le importaba la Segunda República meramente democrática. En realidad, los caballeristas estaban totalmente comprometidos a hacer la revolución española vislumbrada por Trotsky durante su exilio en España en 1916.

Impedida la designación de Prieto como primer ministro, quedaban en liza unicamente las opciones enfrentadas de la Dictadura nacional-católica y de la revolucionaria Tercera República. Esto significaba que a partir del 12 de mayo de 1936, de no producirse un golpe estado republicano legalista en un espacio de tiempo relativamente corto, las posibilidades de supervivencia para la democrática Segunda República eran iguales a cero.

Posiblemente Felipe Sánchez Román, el líder del Partido Nacional Republicano, era a ojos de Manuel Azaña el político con mayor estatura personal, pero como se había desligado del Frente Popular no era el más indicado para aunar voluntades a favor de un golpe de estado legalista. Era Indalecio Prieto quien hubiera podido encabezar este intento de golpe de estado republicano legalista, ya que además de poder contar con el respaldo de su base natural constituida por izquierdistas y socialistas democráticos, también podía contar con el apoyo de muchos sectores del centro e incluso de la derecha moderada que lo valoraban como un líder sensato y capaz. Pero durante el mes de mayo de 1936, Prieto repitió en varias ocasiones que no quería acometer ninguna acción que fracturara el PSOE. A mi me parece que por esta vez, la posibilidad de evitar la guerra civil y de afianzar la democrática Segunda República sí que justificaba una escisión temporal del PSOE.

De haberse impuesto una dictadura republicana legalista en 1936, los soldados españoles habrían luchado codo con codo con los militares aliados contra el nazismo, en la Europa continental en primer término, pero también desde África y las islas británicas. Luego, la contienda mundial terminada, la Segunda República española habría podido reemprender una senda plenamente democrática en unas condiciones mucho más favorables que en la década anterior.

 
Thierry Precioso es autor de la novela El desorden de toldos (Amazon, 2017) y socio de infoLibre
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21 Comentarios
  • MASEGOSO MASEGOSO 13/10/18 10:44

    Voy a coincidir con algunos comentaristas y, sobre todo con Platanito en el sentido de la base que has tomado como información sobre la II República Española.

    Ernest G. Payne es conocido como una persona de izquierdas en el estado de Texas y, los izquierdistas de ese estado norteamericano están más cerca de la derecha que del centro y, desde luego, nada escorados a la izquierda. A mi juicio no es una base para estudiar a la II República.

    Ayer hacía un comentario sobre los archivos históricos españoles de esa época y cual era el tratamiento que le dan los políticos españoles. La actitud de los derecha y ultraderecha no me sorprende pues en su mente solo cabe la idea de tapar los crímenes del franquismo, los juicios sumarísimos y los “paseos” de la falange. De los de izquierda ya me has leído alguna vez decir que tienen la boca cerrada por lo que pactaron para entrar en la Transición. Mi opinión sigue siendo la misma con excepción del gobierno Zapatero que, al menos, tuvo el valor de crear la Ley de Memoria Histórica puesta, como bien sabes en el olvido por el gobierno de m.rajoy que la dejó sin presupuestos durante 7 años.

    No es mi profesión la historia, pero tuve que vivir los diecinueve primeros años de mi vida en un hogar franquista con lo que ello supuso para mi como ser humano. Me aficioné a leer historia desde joven y he seguido haciéndolo e introduciendo libros prohibidos en mis viajes a Europa en moto, principalmente a tu país de residencia. Tal como Platanito te apunta Preston o Gibson son dos pilares hispanistas de fiables criterios sobre la política de los años 30 del siglo pasado en nuestro país.

    No puedo extenderme mucho aquí, por razones de espacio. Mi e-mail que no pongo en público lo puedes solicitar a infoLibre y atenderé gustosamente cualquier dialogo que quieras tener conmigo.

    Gracias por tu columna y un cordial saludo.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 13/10/18 17:02

      Un saludo, MASEGOSO!

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  • Anselm Llorenç Anselm Llorenç 12/10/18 23:06

    Debería leer otros trabajos sobre la II República y no limitarse a los de historiadores que son "gentes de orden". Así ampliaría su visión.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/10/18 23:38

      Bueno leí Homenaje a Cataluña y el orden que vi es siempre lo contrario de lo dices: apología sin ninguna distancia critica a los políticos republicanos. Aunque es favorable a la República, Payne es el primero fuera del orden adulador y me lo busqué a propósito.
      En 83 vi los artículos sobre Noche en Bencarlo montado por José Luis Gomez. Hace dos o tres años vi José Luis Gómez en el programa cultural de noche. Treinta y pico años después: que cansancio!!!
      Su laicismo no tenîa nada de Francia. Parece que tenia de Mustafa Kemal en Turquía pero por relación cultural dirîa que tal vez su referencia mâs próxima podría ser el laicismo de la Revolución de México de 1917.
      Lo siento pero en el campo republicano, Azaña me parece el mayor responsable de los 40 años de franquismo.

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/10/18 23:59

        Quiero añadir que no quiero torturar a Azaña. Su muerte en Montauban escupiendo sangre me duele. Estaba ayudado por un tipo curioso, Ossorio y Gallardo, católico pero siempre fiel a la República. Hizo que tuviera sacramentos. Seguramente Azaña, escritor sin lectores como decía, tenia buena intención. Pero no se me puede pedir que sea mi referente. El que mâs me gusta es Julián Besteiro. Fue el único que se quedó en Madrid cuando todos se escaparon hacia Valencia. Al año y medio de cárcel, murió de tuberculosis. Leî de Preston que era tonto de pensar que Franco no lo iba a matar. Tal vez a setenta años y tanto desastre estaba un poco pirado ya. Me gusta pensar que se dejó ir. Vivir para qué después de tanto despropósito?

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  • AMP AMP 12/10/18 12:18

    Lo que me queda meridianamente claro es que, desde que murió Pablo Iglesias Posse el PsoE fue de poner una vela a dios y otra al diablo, y ahí sigue, aunque escorando a la derecha monárquica y católica.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/10/18 21:48

      AMP. Estoy de acuerdo contigo que el Psoe era esquizofrenico. Te sigo, dices: poner una vela a dios y otra al diablo. Pues viendo el panorama de 1936 estoy a favor del diablo Prieto contra el dios Caballero.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/10/18 10:56

    No he intentado leer los comentarios. No quiero tener un accidente pensado en ellos! Esta noche a partir de las 22 horas podré comentar. Es que acabo sôlo de entrar en infoLibre esta mañana. Estoy tomando el café. Hasta luego.

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  • M.T M.T 12/10/18 10:53

    Te felicito por tu artículo Tierry. Buen trabajo, feliz día. Cordiales saludos.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/10/18 21:40

      Gracias Maite. Buenas noches!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/10/18 10:47

    Voy a trabajar. Nos vemos esta noche. Buen día!

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  • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 12/10/18 10:02

    Buenos días querido Thierry. Y una vez más enhorabuena. Tu artículo significa para mí una lección de Historia, con una de sus diversas interpretaciones. Para poder yo opinar quizás debería contrastar sobre este tema el contenido del libro que citas con los escritos por los autores que menciona Platanito. De todas formas lo que aprecio de ti es tu capacidad de juzgar los hechos con una visión personal independiente, propia de un auténtico libre pensador. Confieso que no me acaba de cuadrar lo de “dictadura legalista”. Quizás atendiendo al hecho de que en general, a diferencia del ejemplo que pones de De Gaulle, los golpes de estado represivos se efectúan con la excusa de hacerlo para llamar a nuevas elecciones, para volver a la legalidad, dicen. Una vez en el poder los dictadores articulan todos los medios para perpetuarse con el control absoluto del mismo, negociando el futuro con los herederos del régimen bajo un disfraz de vuelta a la normalidad. Sí reconozco, por desgracia, pecar de ingenuidad, ya que lo que se dice democracia, democracia, nunca he llegado a poder apreciarla demasiado tiempo. Más bien navegamos continuamente entre dictaduras y dictablandas. Es muy complejo este tema sobre el poder, la autoridad, y los fines. Bueno será que continúes aportándonos tus inquietudes y análisis históricos. Abrazo

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    • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 12/10/18 17:32

      HolaThierry nuevamente. Me permito hacerte una pregunta personal para que si quieres y puedes me la respondas sin prisa, una vez que hallas atendido a los elogiosos comentarios que recibes. Estoy interesado en publicar una primera novela y me gustaría saber cómo te ha ido y te va en tu experiencia editorial con Amazon. Lo agradeceré. Otro abrazo. Jorge

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/10/18 22:47

        Buenas noches Jorge. Me dirige primero a platanito porque lo siento mâs veterano y eso merece premio. Creo la contestación te vale para ti también.
        En cuanto a Amazon. Pones KDP en el ordenador. Kindle Direct Publishing. Normalmente te deberían salir cosas. Recuerdo que envié y recibí correos electrónicos, hice y recibí llamadas también. Te van diciendo los pasos. Viendo su prefijo de teléfono les pregunté si estaban en Irlanda por eso de los impuestos y me dijeron estaban en El Cabo en Africa del Sur. Majas las corresponsales. Un abrazo, Jorge!

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        • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 12/10/18 23:14

          Gracias Thierry por tu respuesta. Por lo demás insisto en apreciar tu visión crítica. Cuántos mitos nos quedan por derrumbar!

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  • platanito platanito 12/10/18 08:26

    Mejor te documentabas, estimado Thierry, con Paul Preston o Ian Gibson.
    Me parece que tú Payne escora del lado de los bomberos del Caine. Y para muestra un botón, entra con esa referencia en Google y te encuentras con entrevistas al interfecto de los derechones Herrera y Losantos.
    Y después de negarte la mayor, paso a leer tu extenso artículo. Salud.

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    • platanito platanito 12/10/18 11:34

      Caine de Caín? Maine, dong ding daine el que explotaron en Cuba para hacerse arteramente con ella.

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    • platanito platanito 12/10/18 08:59

      Mira por donde, amigo, hablé yo en un comentario, meses pasados, de la lV República española. Porque tú telepatía me habló de la hipotética tercera de mayo 36. Golpe de estado democrático, a la Degaulle 20 años después, que con Prieto al frente, habría frenado en seco la sublevación del 18 de Julio.
      ¿Evocas a tu padre como activista republicano español en esos años de la segunda?
      Felicidades por tu artículo. Es bonito verse en letras de molde ¿Verdad?

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/10/18 22:29

        Estimado platanito, no te entiendo muy bien a veces pero da igual, creo captar el sentido general de lo que dices. Empiezo por mi padre. Era exiliado de la guerra civil. No fue ningún Miralles, me refiero al "heroe" de Soldados de Salamina. En efecto llegado a Francia no entró en la Resistencia ni en la División del general Leclerc. Tantas veces se me ha hablado que entraron los primeros en el Paris liberado con sus tanquetas escritas "Belchite" y otros nombre de batallas de la guerra maldita. No sé mucho, yo nacî en el 58. Sé que llegó pronto en los Alpes Maritimes, recogió aceitunas, dio clases de español a judíos que estaban pensado ir a Argentina, por ejemplo. Luego como no cogió la ciudadanía francesa no pudo ser profesor en la enseñanza del Estado y el que era un poco anticlerical tuvo que ser profesor en un colegio católico concertado. Pero también tuvo amigos en el colegio, creo que a veces tomaba algún aguardiente con el capellán del colegio que era muy majo. Nació en 1908 y murió el 1 de enero de 1970.
        El primer libro que leî acerca de la guerra civil fue como en 1971 y era El testamento español de Koestler. Desde hace tiempo no me interesa tanto la guerra civil y mucho mâs la Segunda Republica. Tus historiadores son los que queria evitar. Quería visión critica. Por ejemplo cuando el voto de la mujer toda la derecha estuvo a favor, iba a ganar votos. La izquierda, la mitad, temían la religiosidad y el conservadurismo de las españolas. No voy a buscar la palabras pero la feminista Victoria Kent dijo algo como que las mujeres españolas estaban naturalmente incapacitadas para la politica. En fin quiero lo mâs cercano a la verdad aunque no me gusta. Me identifico con los republicanos democráticos, no revolucionarios. Los revolucionarios con su creencia de que España era la Rusia del Oeste como les había dicho Trotsky se equivocaron, pero al menos lo intentaron. Si los republicanos democráticos hubiéramos intentado evitar la guerra civil y fallado, yo estaría tranquilo. Pero, es que ni lo hemos intentado!!! Y mi dedo meñique me dice que de intentarlo hubiera funcionado. Lastima. Enseñanza del pasado y mirar al futuro. Buenas noches, platanito

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        • platanito platanito 13/10/18 18:06

          Muy tierna la narración sobre tu padre, que debió ser una excelente persona. La pena es que lo perdieses tan pronto.
          Y también pena que no funcionase esa hipotética IIIª República, que seguro la habrían apoyado los Gasset los Unamuno y los Machado y hoy no tendríamos que estar pesarosos ante la posibilidad de ver al pequeño dictador entronizado en la catedral de Madrid. Un abrazo.

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          • @tierry_precioso @tierry_precioso 14/10/18 09:32

            Estimado quintanaro. Acabo de ver tu comentario de ayer.
            Estoy de acuerdo con lo que dices. Aunque hay que reconocer que Unamuno apoyó un instante el golpe de estado de Franco, es que la situación estaba muy enrevesada con equivocados, débiles y malos también en el lado bueno, el era una persona que iba a hacer lo que tenia que hacer, seguro.
            También decir que España tenia similitudes con Rusia pero diferencias: la iglesia católica mucho mâs asentada que la ortodoxa, un ejercito no en un estado tan lamentable como el tsarista al final, ciertamente había terratenientes y jornaleros pero también había minfundios, unos capitalistas como March, los de Neguri y otros con potencia intacta. Me parece que los revolucionarios españoles vieron al enemigo mâs débil que lo era en realidad. Buen domingo platanito! platanito!

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