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Librepensadores

Día del maestro

Antonio García Gómez
Publicada el 15/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 14/10/2018 a las 14:01
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Recientemente se ha conmemorado el Día Internacional del Profesor, reivindicativo, preferentemente, ante la pérdida de autoridad moral de los mismos y, en consecuencia, poniendo de manifiesto y protestando contra las agresiones recibidas de familias y alumnos/as.

Así pues se ha presentado el tal día conmemorativo, más allá de los comentarios laudatorios y explicativos sobre la inestimable labor que realizan tales profesionales. Y sin embargo yo he echado en falta una palabra, la expresión rotunda de una palabra que alcanzaría y explosionara ante la labor verdadera, inexcusable e inigualable del oficio de enseñar y educar, y me estoy refiriendo a la palabra ¡maestra/o!

Los maestros y las maestras, en el comienzo de las incipientes andaduras de nuestros pequeños, como así sucedió en las nuestras y en la de nuestros mayores, al menos siempre que tuvieron la oportunidad de disponer de una “escuela” y unos maestros y maestras.

De aquellas “doñas Margaritas, o don Felipes, o sor Josefinas” que asistieron nuestro despertar al conocimiento y a la formación. Desde sus ternuras y sus brusquedades, desde sus talantes entregados, a base de disciplina, a base de entrega y vocación, a base de insistencia insuperable en lo primordial, haciendo que entrara en nuestras mentes más o menos duras… “las letras y los números, la conducta respetable y la aplicación al esfuerzo”.

Y en su nombre me gustaría detenerme en aquellas “maestras de pueblo”, de pueblos remotos, con sus maletitas de cartón, al pie de los caminos pedregosos y remotos que llevarían a aquellas escuelas en aldeas perdidas… para iniciar el desasnamiento de aquellos párvulos mocosos y harapientos.

Y también en aquellos maestros de blusón negro, vara en ristre y tiza en mano, más o menos formados, apenas conocedores de las cuatro reglas algunos, sabios clarividentes y taciturnos otros. Tras la “monotonía mustia de la lluvia afuera de los cristales empañados”, mientras se repasaban las listas de las montañas y de los ríos, y se aplicaban en insistir en la caligrafía y la ortografía, incluso a coscorrones, también con santa paciencia e insistencia en la repetición, de las tablas de multiplicar y las reglas de tres simples y compuestas… a las preposiciones y las clases de sujetos y predicados.

En nombre de aquellos maestros y maestras de escuela, de aquellos que pasaban más hambre, precisamente, que “un maestro escuela” y no desfallecieron.

Aunque se les respetara mucho más que ahora, aunque de aquellas aulas desvencijadas también saliesen hombres y mujeres instruidos. Porque no desfallecieron, porque no “desertaron de la tiza” y corrieron hacia los despachos y las disertaciones magistrales, porque cumplieron el día a día, entre sabañones y estufas de carbón y leña, entre cantos como mantras y repeticiones de cuanto ya no se olvidó, desde sus miradas tristes, desde sus enseñanzas imprescindibles.

Porque fueron nuestros maestros y maestras quienes entrecruzaron los mimbres que luego forjaron a los mejores, al dictado de las lecciones inolvidables, grabadas en el anuario de nuestras memorias que se iniciaron invencibles en aquellos años infantiles.

Maestras y maestros de la “eme con la a… ma”.

Porque también supieron actualizarse, sin rendirse, sin intentar escapar de la tarea diaria, en el aula, junto a los chicos y las chicas que aprendían a hacerse mayores, con mejor o peor acierto, desde las enseñanzas de sus insustituibles maestros y maestras de escuela.

En el Día del profesor, el día a día del maestro y la maestra de párvulos, de Primaria. “Maestros y maestras”. legendarios, respetables.


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10 Comentarios
  • Anselm Llorenç Anselm Llorenç 17/10/18 23:16

    No estaría de más, si alguien se empeña en celebrar ese Día, que se recordase y se rindiese homenaje a aquellos miles de maestros y maestras fusilados, encarcelados o expulsados del Magisterio por el general Patas Cortas.

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  • Anselm Llorenç Anselm Llorenç 17/10/18 23:12

    Es de agradecer, pero las maestras, l os maestros, las profesoras y los profesores, mayoritariamente pasamos de esos Días de.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 15/10/18 22:11

    Buscaba el concepto de "maestro" en la ILE pero, opto por la poesía que A.Machado, dedicó a Don Francisco Giner de los Ríos.

    "CUANDO SE FUE EL MAESTRO"

    "Cuendo se fue el maestro
    la luz de esta mañana
    me dijo: Van tres días
    que mi hermano Francisco no trabaja.
    ¿Murió? Sólo sabemos
    que se nos fue por una senda clara
    diciéndonos: Hacedme
    un duelo de labores y esperanzas.
    Sed buenos y no más, sed lo que he sido
    entre vosotros: alma.
    Vivid, la vida sigue
    los muertos mueren y las sombras
    pasan
    lleva quien deja y vive el que ha vivido.
    ¡Yunques sonad; enmudeced
    campanas!

    Y hacia otra luz más pura
    partió el hermano de la luz del alba,
    del sol de los talleres,
    el viejo alegre de la vida santa.
    Llevad amigos
    su cuerpo a la montaña
    a los azules montes
    del ancho Guadarrama.
    Allí hay barrancos hondos
    de pinos verdes donde el viento canta.
    Su corazón reposa
    bajo una encina casta,
    en tierra de tomillos, donde juegan
    marposas doradas.
    Allí el maestro un día
    soñaba un nuevo florecer de España."

    Tod@s, tanto el autor del arl como l@s comentaristas, lo habeís referido. He considerado necesario, para cualquier lector@ sin mucho tiempo, transcribirlo.

    Salu2 y mi agradecimiento a todas y todos los maestros que nos desasnaron...

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  • M.T M.T 15/10/18 11:24

    Bienvenido su artículo, Sr. García Gómez, escritura loable en honor de esos maestros y maestras de pueblos o ciudades, que como bien dice nos adentraron en el universo de letras y números, de lectura y escritura e hicieron lo que pudieron para iniciarnos en la cultura.
    Esa cita entrecomillada de "monotonía de lluvia tras los cristales" me ha traído el recuerdo de "Historia de una maestra" de Josefina Aldecoa.
    No era doña Josefina, mi maestra. Era doña Micaela, maestra de niñas de un pueblo de Castilla. Vaya para ella mi recuerdo y para el autor del artículo mi agradecimiento y felicitación.

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    • M.T M.T 15/10/18 11:28

      Y todo ello sin olvidar el poema " Recuerdo infantil" de Machado. Saludos.

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      • platanito platanito 15/10/18 18:12

        Y el mío un solterón "mal vestido, (renegrido), enjuto y seco". Don Anastasio alias Cadúl. Típico producto de esos años grises. No tuve mucha suerte pero le recuerdo con cariño. Hacía lo que sabía. ¿Qué tal se portó Leslie? Abrazos.

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        • M.T M.T 15/10/18 19:05

          Veo, Platanito, que entre D. Anastasio y doña Micaela, no debió irnos tan mal con el aprendizaje y algún que otro reglazo en la palma i yemas de dedos, ante la cerrazón de sesera.
          Leslie nos dejó un día gris, ventoso y algo de lluvia sin más incidentes en la ciudad.
          ¡ Qué lejos van quedando aquellos años de escuela y con qué escasos divertimentos, comparados con la actualidad, nos sentíamos tan dichosos ¿ no era así?!
          Un abrazo.

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          • platanito platanito 16/10/18 00:38

            ¡Cómo lo sabes! Mis recuerdos hasta los 17 son los más bonitos de mi vida. Dulces sueños.

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  • AMP AMP 15/10/18 10:56

    Todo prodría haber sido mejor, qué duda cabe, si no hubiera sido por aquellos malditos golpistas.
    No obstante, me uno a platanito.

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  • platanito platanito 15/10/18 10:29

    Honor a ellos y ellas y a ud por recordarlos.

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