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Librepensadores

El franquismo de todos nosotros

Publicada el 04/04/2019 a las 06:00 Actualizada el 03/04/2019 a las 18:36
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Me da la impresión de que hay más antifranquismo activo ahora que en la época de Franco. Lo reseñaba Max Aub en La gallina ciega, donde recopila sus impresiones cuando en 1969 regresa del exilio a España, de visita: “Estuve el mayor tiempo posible con gente joven o que lo fue hasta hace poco; extraños y familiares: ninguno me preguntó nunca nada de la Guerra Civil. […] Les tiene sin cuidado”.

Las fuerzas políticas y sociales que ganaron la guerra practicaron una razzia contra todo lo que representó la II República y los sistemas liberales. Y se intentó, además, la liquidación política, ideológica y social de aquellos elementos que no congeniaban con el llamado movimiento nacional, respaldado por la disciplina militar, la jerarquía de la Iglesia católica y unas clases dirigentes conservadoras. Por circunstancias históricas diversas, el régimen resistió a los avatares internacionales después de la II Guerra Mundial y continuó hasta la muerte del Franco en 1975. Unos 36 años, si contamos desde el 1 de abril de 1939 y 39 si la referencia es julio de 1936.

Durante ese tiempo la sociedad experimentó cambios económicos y sociales que transformaron un país semiatrasado en una sociedad más asimilable a los países desarrollados de Europa, sin alcanzar todavía sus estándares de desarrollo. Varias interpretaciones historiográficas señalan que esa evolución se acompasó con el crecimiento mundial y el franquismo se limitó a encauzarlo. En cambio, otras interpretaciones, vinculadas en mayor o menor medida con el régimen, inciden en que fue una etapa necesaria para superar el caos de la República, poner orden en la sociedad y estabilidad en la economía. Alegan, además, que no hubo un solo franquismo, los primeros 20 años fueron distintos del resto. Incluso hay quien defiende que, visto en perspectiva, vino bien para que las fuerzas políticas derrotadas y prohibidas llegaran a un consenso para posibilitar un marco de convivencia democrática con la Constitución de 1978. Dicen que Churchill se refería a España “como a ese país sudamericano que tenemos en Europa”.

He defendido que las guerras civiles repercuten durante muchos años, siglos incluso, en los comportamientos y mentalidades de varias generaciones. Lo vemos aún en EEUU, en los Estados de la Confederación la discriminación racial y los símbolos todavía condicionan los sentimientos de muchos ciudadanos desde 1861, cuando se enfrentaron a los unionistas. En España las guerras carlistas del siglo XIX enlazaron con la del siglo XX y mantienen su resonancia en muchas familias porque 80 años son pocos para olvidar aquella tragedia coral. Lo repito con frecuencia: los tiempos en historia son, en general, geológicos (a largo plazo), más que históricos. Y así, entre el recuerdo familiar, las investigaciones históricas y los debates sobre ese pasado permanecen en la mentalidad colectiva, lo hayamos vivido o no. Intervienen aún en nuestras posiciones políticas para rechazarlo, justificarlo o defenderlo.

La represión sistemática desde 1939 y un fuerte control policial hicieron que la oposición política y sindical fuera clandestina y minoritaria. La inmensa mayoría se limitó a buscarse la vida, a veces emigrando o pluriempleados, sobrevivir al margen de la estructura política y aprovecharse de las oportunidades que el Estado iba ofreciendo. Solo una minoría se atrevió a combatir directamente al franquismo (comunistas, nacionalistas, algunos socialistas, anarquistas y  grupos cristianos). Hubo, eso sí, momentos de tensión con algunas huelgas al margen del sindicato vertical franquista, movimientos de protesta en las universidades protagonizados por las nuevas generaciones, manifiestos pidiendo libertades, reivindicaciones nacionalistas, protestas internacionales y distanciamiento de algunos sectores de la Iglesia y del propio régimen, pero el aparato de poder franquista resistió mientras Franco estuvo vivo. Las fuerzas que ganaron la guerra no hicieron apenas esfuerzos por integrar a los del otro bando, al contrario, lo consideraron la anti-España. Franco no fue Mustafá Kemal, que estimuló la modernización e integración de la Turquía derrotada en la I Guerra Mundial. Mantuvo un orden cuartelero y arbitró con eficacia el poder entre aquellos que estaban dispuestos a colaborar con su régimen. Solo cuando murió y se abrieron expectativas democráticas se extendió un antifranquismo masivo.
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Javier Paniagua es socio de infoLibre
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7 Comentarios
  • Domingo Sanz Domingo Sanz 04/04/19 12:31

    Muy de acuerdo con el análisis de Paniagua, y muy bien resumido. En cuanto murió Franco, para la gran mayoría de anti franquistas de salón les resultaba inoportuno hablar de la guerra civil y la dictadura, y aquello se contagió al resto que, en realidad, eran una minoría, la única activa, pero minoría. En este contexto se entienden cantidad de hechos relevantes, como la derrota de los históricos del PSOE en el exilio y la decisión de no integrarlos de Felipe y Guerra, el fracaso del PCE, que si asumió las consecuencias del regreso de Carrillo y su grupo y, a fin de cuentas, la imposición de la Reforma frente a la Ruptura, lo que a la postre condujo al mantenimiento de todo el aparato franquista en todas las instituciones, sin que el PSOE aprovechara el fracaso de Tejero para una limpieza imprescindible. Conclusión en 2019: Solo una movilización transversal y de muy largo recorrido como la del independentismo catalán tiene la fuerza necesaria para destruir el franquismo que tenemos instalado en todos los niveles de nuestra sociedad. Y siempre que Europa salga de su agarrotamiento político y sea capaz de meter al gobierno de España en vereda. Solo es posible desmontar cada pieza del modelo del 78. Está agotado.

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    • yosolo1 yosolo1 04/04/19 22:59

      Mire, o no se enteró de la transición y no tiene capacidad de análisis, salvo el ejercito y la judicatura, la transición se produjo en todo el país, no hubo ruptura, puede, pero hubo una renovación de personas, y las que quedaron no se atrevieron a enfrentarse, sólo así pudimos ver obras de teatro que habían estado censuradas, pudimos leer y comprar libros prohibidos hasta el momento, las plantillas de funcionarios se renovaron, no hubo necesidad de hacer limpieza como usted dice (entre otras cosas no se podría haber hecho, no había gente preparada para hacer una administración desde la nada, las plazas de funcionarios que se ofrecieron fueron inmensas, primero con los nuevos ayuntamientos democráticos, y luego con las comunidades autónomas, pasando por diputaciones y demás, la administración general del estado también fue renovándose pues cada vez se sacaban menos plazas a favor de los entes autonómicos. Esto es, las personas de la estructura del Estado se renovaron completamente en su mayoría, los afectos al régimen eran minoría , se comprobó en las primeras elecciones a los representantes de personal. En el ejercito la cosa fue distinta, pero perdió todo el poder, y en el Judicial, la reforma de 1985 con el PSOE acabo con las regalías, es cierto que puede haber jueces conservadores, pero no son franquistas son conservadores por la forma se selección de estos (oposición pura y dura), pero dejaron de tener también un poder absoluto. Los defectos que seguimos teniendo los españoles, corrupción, amiguismo, enchufismo, etc son los propios de los españoles (catalanes y vascos incluidos, y muy incluidos) que existían antes de la dictadura de Franco (éste los perpetuó, pero no los creó), lo han descrito todos los escritores costumbristas desde el siglo XIX es una cuestión indiscutible, y como perduran se consideran que son una herencia franquista, pero no, sólo con leer a Azaña podremos ver que ya los describe. El error está en que cierta izquierda, supuesta, le es más fácil tachar de franquista estas malas formas de hacer que tomar medias serías que las puedan eliminar. Respecto a los sucedido en la empresa privada es exactamente igual.

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      • Javier Paniagua Javier Paniagua 05/04/19 07:57

        A JOSOLO 1: Creo que no ha leído o rntendido bien mi artículo. No hablo para nada de La Transición, ni de su resultados. Me limito a analizar la repercusión de lo que significó el franquismo como expresión de una mentalidad y de una política así como las reacciones que esta produjeron en los comportamientos políticosde la época y despues de su muerte. Sobre La Transición hay ya mucha bibliografia (y entre ellas la mía) y existe un debate sobre sus consecuencias, pero este es otro tema que nada tiene que ver sobre la actuación del franquismo mientras existió o cómo pudo repercutir despues de su muerte en su crítica. En todo caso los historiadores tenemos mucha precaución para aplicar expresiones como que es "una cuestión indiscutinble" Los debates historiograficos , aquí y en otros paises, son muy variados y siempre se discuten. Conozco bien la obra de Azaña, publiqué un libro sobre sus discursos Parlamentarios en 1992 y no se exactamente a que se refiere con los defectos de los españoles y la literatura costumbrista. Tendría que señalar autores y fechas porque autores costumbristas a los que Vd llama son variados. Y en las obras completas de Azaña que ya están publicadas integramente en España y que aparecieron, en parte, por primera vez en Máxico no se exactamente a cual se refiere para categorizar "los defectos de los españoles" que él pudiera señalar. De todas formas le agradezco que me lea.

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        • @tierry_precioso @tierry_precioso 05/04/19 22:01

          Me parece que yosolo1 se dirige a Domingo Sanz que el sî que habla de la transición.

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          • Domingo Sanz Domingo Sanz 06/04/19 00:59

            Yo también creo, @tierry-precioso, que yosolo1 me respondía a mí, pero también es cierto que si yo comentaba a Paniagua hablando de la Transición es porque él mismo hace referencia al regreso de Max Aub en 1969 con esta cita que saca de “La gallina ciega”: “Estuve el mayor tiempo posible con gente joven o que lo fue hasta hace poco; extraños y familiares: ninguno me preguntó nunca nada de la Guerra Civil. […] Les tiene sin cuidado”. Yo considero que la Transición sociológica comienza a finales de los 60, aunque se sustancie políticamente tras la muerte de Franco. Por otro lado, estoy en desacuerdo con la última frase del artículo, cuando escribe, y destacado con negrita, que Solo cuando murió y se abrieron expectativas democráticas se extendió un antifranquismo masivo. En mi opinión, el deseo mayoritario en la sociedad no era tanto destruir el franquismo como olvidarlo y, de hecho, fracasó la ruptura democrática que defendían los antifranquistas, y triunfó la reforma gracias a un pacto real entre franquistas reconvertidos y “no franquistas”, del PSOE que, para empezar, habían derrotado y marginado a sus líderes del exilio. Y, precisamente, esa ausencia de antifranquismo real y a la ofensiva durante la Transición tiene su explicación en el argumento principal del artículo, cual son las consecuencias a largo plazo de una guerra civil y una dictadura, insuperables durante generaciones. Hace un rato les envié a mis amigos un pequeño texto, al pie de dos banderas republicanas ondeando en la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense: “Nos robaron la memoria para que nadie les pudiera pedir cuentas y así amanecimos hace años, despojados de nosotros mismos, confundidos, ilusos e indefensos. Pero hoy regresan tres colores para recordarnos que nada somos, si no sabemos quienes fuimos”. Y durante la Transición renunciamos a saber quienes fuimos, para el pasado siempre vuelve.

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            • @tierry_precioso @tierry_precioso 06/04/19 12:52

              Bueno en 77/78 en un bar al segundo tinto el viejo me hablaba de la guerra civil y en 1982 estos viejos sintieron que el espíritu de la República había vencido...

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 04/04/19 11:13

    Uf hay muchas pistas. Sé que Kemal fue un modernizador laico de Imperio Otomano/Turquîa. pero me pregunto su relación con el genocidio armenio.
    Viniendo a España, pienso en la Memoria Histórica. La represión del primer franquismo después de la guerra incivil fue brutalisima pero la desconozco casi enteramente. Sé, por ejemplo que un pueblo de Navarra se llama "el pueblo de las viudas" porque casi todos sus hombres fueron asesinados.
    Pero tengo dos miedos:
    Uno que algunos listos lleguen a montar una verdadera "industria de la represión franquista". Hace años me llamaba la atención que Norman Finkelstein denunciaban que una gente se estaba forrando con lo que llamaba "la industria del Holocausto" y leîa su libro, casi toda su familia había sido asesinada en Aushwitz y demás.
    Dos que no dejando de obsesionarnos con la represión horrible de los años cuarenta (principalmente me parece) nos olvidemos de presente y futuro.

    No sé si es igual para muchos pero en cuanto a la guerra incivil el cuadro de Guernica me tranquiliza, significa reconocimiento de una maldad sin nombre. Por eso creo que podríamos plantearnos en serio hacer un gran museo acerca de la "represión del régimen franquista". Asî perduraría el recuerdo.

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