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Librepensadores

Un acto de rebeldía contra la lógica capitalista

Publicada el 19/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 18/05/2019 a las 17:50
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Me gusta tener cargados de frutas los árboles, para que así los pájaros puedan ir y venir cada vez que lo necesiten, a comer. Como un acto de rebeldía en contra de la lógica capitalista del rendimiento y el crecimiento perpetuos.

Pero siempre habrá alguien que diga: ¿Pero hombre, como haces eso, que si no el árbol no te producirá para la próxima cosecha?

Y mi respuesta siempre es: Me gusta tener cargados de frutas mis árboles. Me gusta contemplar el trasiego, que sobre todo al amanecer y al atardecer, a la hora del desayuno y de la cena, traen los pájaros con este árbol, que es como una bendición, que es como una casa donde guarecerse, que es una reserva, un aliento, un alto y un refugio en su camino.

Es muy placentero contemplar cómo se van sucediendo a oleadas las urracas, los rabilargos, los mirlos y estorninos, también otros pájaros de menor tamaño, de los cuales no me sé ni su nombre o no se identificar y que tampoco quiero. Porque lo que yo quiero es dejar que este árbol, en concreto el olivo que tengo en mi jardín, se llene de aceitunas negras, que son cuando están más maduras, y cuando mejor les sienta a mis amigos los pájaros. Que saben que cuentan con un almuerzo seguro, o tal vez tan solo un aperitivo.

Es como un acto de rebeldía, tener mi árbol sin cosechar. Solo ofrecido para los pájaros. Para que puedan anidar en su fronda, todo él, salvaje y desmelenado, sin podar siquiera. Un cobijo donde reparar sus alas o entregarse al acicate de plumas y picos. Una parada de ida y vuelta, donde tomarse un refrigerio, donde reponer fuerzas en el viaje. Donde enseñar a sus hijuelos, que ahora por primavera revolotean por los alrededores, a dar sus primeros vuelos y ya de paso, tomar un aperitivo.

Es un acto de rebeldía. Como oponerse a la corriente y no dejarse arrastrar por ella.

Dejar mi árbol cuajado de frutos, sin cosechar, sin recoger, solo ofrecido a los pájaros y a los visitantes forasteros que quieran repostar en sus despensas. Como una manera de ir contracorriente.

Contra la corriente que impera y que nos marca el paso. Una manera de desobedecer, pacíficamente, amorosamente, a la lógica del capitalismo, que solo quiere obtener beneficio de la cosecha, cuanto más mejor.

Y yo no quiero eso. Hago un acto de rebeldía, y digo como Albert Camus en El hombre rebelde, digo no.

No a la especulación de la lógica capitalista, ultra liberal y conservadora (conservadora únicamente de sus propias prebendas de poder y su patrimonio amasado durante siglos).

No al pisoteo sistemático de la dignidad de las personas, al engaño continuado a través de las potentes plataformas mediáticas, televisiones, redes sociales, wasaps..., con el único afán de seguir enganchados al poder que ostentan en todos los ámbitos y a todos los niveles, de la sociedad, de los gobiernos, de los países, de la economía del mundo; de la cultura simplona y rampante que nos meten con calzador a cualquier hora del día y desde cualquier espacio o medio.

Por eso me gusta tener cargado de frutas mis árboles. No solo para que puedan comer los míos, sino y sobre todo, para que puedan comer mis aves, mis pájaros vecinos y los que andan de paso, y todo aquel que quiera subir a sus ramas. Para que no se me olvide, que el ejercicio más importante de libertad, es el ejercicio de la desobediencia, de la rebeldía, de pensar por uno mismo, con criterio propio, y no a merced de donde me quieran llevar los "vientos dominantes".

Aunque a veces hay que dejarse caer y fluir, hasta ver, dónde te lleva la corriente. (Pero ese es ya otro tema a tratar en otro escrito).

Y por cierto, también será un acto de rebeldía ir a votar las próximas elecciones. Si no queremos que, una vez más, retrocedamos en el tiempo, y no sólo en sentido figurado, a tiempos de vasallaje, de siervos y de esclavos, y de pueblo al servicio de sus amos, los amos del mundo, los amos del dinero, los amos de lo indecible.
 
____________________

Rafael Santana es socio de infoLibre
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6 Comentarios
  • SUA SUA 20/05/19 12:50

    Me gusta mucho encontrar un socio de Info-libre tan poético y tan didáctico. Esta filosofìa de vida la comparto al 98 %, el 2 % restante lo reservo para la "poda" para que el árbol sea más vigoroso.
    Recuerdo muchas veces la película de "Tasio" que contaba como su padre le enseñó a no esquilmar los nidos, "donde hay dos huevos, deja uno ..." La teoría sería extrapolable a cualquier bien de la Naturaleza y actividad humana. Una medicina contra la ambición.

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    • Ambon Ambon 21/05/19 17:48

      La explotación sostenible del planeta es lo que han hecho las civilizaciones humanas, hasta que el capitalismo y la tecnología les ha permitido exquilmar a la naturaleza hasta la extinción, todo en aras de un crecimiento económico perpetuo, algo que no existe en la naturaleza.

      El hombre actual juega a ser dios, modifica geneticamente la flora y la fauna que tienen interés ecónomico, exquilma la pesca natural, para despúes crear piscifactorías, el trigo que se produce ahora ya no sirve para plantarlo, es estéril, así han engañado a los capesinos, compran semillas que dan una mayor producción, pero ya no son dueños de su vida, ahora cada año deben seguir comprando esas semillas, por tanto dependen de quien les proporciona esas semillas.

      Es un mundo de locos, manipulan y destrozan el planeta y a toda la vida vegetal o animal que contiene, incluidos nosotros y eso solo por una avaricia desmedida, todo por disponer de tal cantidad de dinero que son incapaces de gastarlo ni viendo 100 vidas, ¡Es de locos!

      Pero los pájaros entre los árboles o en las cornisas, sigue siendo una visión humana que nos reconcilia con esa naturaleza que maltratamos

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  • Galias Galias 19/05/19 11:19

    El simil que haces con tus árboles llenos de frutas para que coman los pájaros sin espantarlos, me parece bonitísima, acertadísima, inmejorable. Permíteme que yo me quede solo en esa comparación. Yo no tengo ni jardín, ni huerto y, por tanto, no tengo árboles frutales. Pero si los tuviera, creo que haría lo mismo. Los pájaros son mi debilidad y en estos días que veo en a ciudad alimentar la pájara o el papá a su pequeño gorrión que todaavía no se vale por si mismo, la alegria que me llevo es grande, como he visto a un mirlo hacerlo con su cría. ¡¡Que dura es la ciudad para los pájaros! Por eso en Madrid, me he permitido instar en los Canales de Isabel II que planten árboles frutales y de bayas para los pájaros y que inunden las ciudades en todos los parques y jardines. Es la bioversidad que se tiene que trasladar a la sociedad en su conjunto, también a la humana entre sí.

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    • Rafael Santana Rafael Santana 19/05/19 17:51

      Creo que aquí: "Es la biodiversidad que se tiene que trasladar a la sociedad en su conjunto, también a la humana entre sí", la biodiversidad humana, también la natural--por supuesto--es dónde radica la esencia de mi artículo.

      Muchas gracias por comentar.

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  • Ambon Ambon 19/05/19 11:08

    Yo también tengo un olivar a vista de mi ventana, no es mío, pero como tu dices, los pájaros libres que juegan entre los olivos si los siento míos y me encanta encontrar en mi perqueño jardín los huesos de las aceitunas, prueba ineludible de la generosidad de la primavera para con esas aves que juegan a perseguirse como adolescentes.

    Lástima que tenga que tomar histaminas para la alergia que me produce la floración del olivo. Algún día tendremos que pedir explicaciones del porqué de tanta población alérgica a tantas cosas y de tanta intolerancia alimentaria. No es asumible que el ser humano sea alérgico a la naturaleza, ¿Que está haciendo con ella el capitalismo?

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    • Rafael Santana Rafael Santana 19/05/19 17:56

      Creo que ésta propuesta tuya es crucial en nuestros días: "Algún día tendremos que pedir explicaciones del porqué de tanta población alérgica a tantas cosas y de tanta intolerancia alimentaria. No es asumible que el ser humano sea alérgico a la naturaleza, ¿Que está haciendo con ella el capitalismo?"

      De hecho, es algo que me pregunto frecuentemente, porque cada vez observo más a mi alrededor que la gente se esta haciendo intolerante y alérgica a todo, y esto es muy sospechoso. Esta claro que llevamos muchos años vertiendo tóxicos a la naturaleza, modificando genéticamente especies, contaminando océanos, tierras y aires y todo esto esta revirtiendo negativamente en nosotros mismos.

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