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Negocien un futuro más natural

Fernando Granda García-Argüelles
Publicada el 08/07/2019 a las 06:00 Actualizada el 08/07/2019 a las 19:45
El novato Gobierno de Pedro Sánchez ya tenía un Ministerio de Transición Ecológica cuando un numeroso grupo de personalidades y organizaciones defensoras del medio ambiente, “funcionarios públicos; miembros de entidades conservacionistas subvencionadas; ganaderos y pastores, empresario que tenemos o hemos tenido contratos con la Administración Pública, proponemos que se nos recorte” en gasto ambiental. Si vivimos tiempos de paradojas políticas y sociales ésta superaba a cualquier otra: los ecologistas, los conservacionistas, no pedían dinero ni prestaciones a los gobernantes, solicitaban menos gasto medioambiental y un gran ahorro.

En una carta abierta al presidente del Ejecutivo planteaban “reducir a la mitad el presupuesto que se destina a la conservación de la naturaleza” con lo que contribuían a reducir el déficit, como exigía a España la Comisión Europea, y facilitar así “el recorte de 10.000 millones de euros anuales que habría que realizar en 2019 y 2020”. La propuesta la realizaron el pasado verano y, en otoño, diversas organizaciones y un buen número de personalidades defensoras del medio ambiente presentaron en Bruselas y en Berlín los documentos en los que basaban sus argumentos. Requerían “que la gestión del medio natural deje de ser monopolio de la Administración Pública y que ésta facilite el acceso a la política de conservación al sector social interesado en proteger y producir fauna amenazada”.

Ha pasado nueve meses desde la inusual proposición; han pasado tres meses desde que los españoles hemos votado en una elecciones generales, se supone que tres meses de negociación entre partidos para la formación de un nuevo Gobierno. Si en otoño los partidos Socialista y Unidas Podemos incluyeron en sus conversaciones la imprescindible cuestión ambiental (Coherencia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, Energía en manos de las personas, Protección de la biodiversidad, y Gestión de recursos naturales), esta primavera el silencio sobre estas cuestiones llenaba los espacios informativos sobre lo que se negocia para la formación de un nuevo Gobierno. Y creo que los españoles no nos merecemos esto.

Mientras en otros países europeos las políticas verdes, las que defienden la naturaleza –Dinamarca, Alemania, Francia…– ganan terreno en los Parlamentos y cogobiernan o conforman un poder que condiciona la gestión política de importantes ejecutivos, nacionales y regionales, en España los distintos grupos ecologistas son reacios a la acción política y solamente Equo, formando parte de Unidas Podemos, tiene representante en el Parlamento. Quizá por eso el medio ambiente casi no figura en las deliberaciones partidarias. Una prueba de ello la señalaba Greenpeace en su análisis de los dos debates televisivos de la campaña electoral del mes de abril cuando contabilizó solamente medio minuto de mención, por parte del presidente en funciones, Pedro Sánchez, de medidas medioambientales mientras los demás candidatos no dijeron nada. Y fueron unas cuatro horas de controversia ante las cámaras. Si, realmente el cambio climático y la naturaleza figuran en algunos programas, pero con letra pequeña o escondidos/diluidos en apartados que abarcan otras materias que los tapan.

Así pues, en este interregno antes del debate de investidura, los partidos deberían contrastar programas y dentro de ellos el futuro del medio ambiente para la legislatura que comienza. Remar hacia un futuro que nos permita respirar, beber y comer sanamente y no ciar contra corriente, deshacer lo hecho, como sucede en el municipio de Madrid con la reversión de Madrid Central, que conseguía en tres meses reducir más del cuarenta por ciento (40%) la contaminación que respiran los residentes madrileños. Y la amenaza de multa advertida por la Unión Europea recaerá en todos los españoles ya que la sanción es para el Estado no para la ciudad o la corporación infractora.

En estas semanas de reflexión, de negociación, de contraste de los programas de cada partido, ante el debate de investidura las formaciones políticas deberían tomar en cuenta la propuesta ecológica, hecha por expertos, por medioambientadores con práctica participación en trabajos medioambientales, y recoger su ofrecimiento que “permitirá recolonizar el campo no rentable en España”, dicen en su documento, recuperar esa “España vaciada”. Lo proponen con empleo de trabajadores autónomos “sometidos a la supervisión y control del Estado”, con brigadas ajenas a ideologías, profesionales naturalistas y partidarios de una vida más verde y sana.
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Fernando Granda García-Argüelles es socio de infoLibre 
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