x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Librepensadores

Censura consentida

Francisco Lozano Sanz
Publicada el 23/08/2019 a las 06:00
El título de esta carta puede parecer contradictorio y anacrónico en los tiempos que vivimos. Sin embargo, creo que llevamos ya unos años en los que el pueblo está perdiendo libertades de forma un tanto encubierta, sin que parezca advertirlo. Es más, a veces es la propia población la que está exigiendo más "autoridad" y "mano dura" a los políticos, muy proclives estos al populismo y la condescendencia con olas retro, neoconservadoras, en un país —el nuestro— que tiene una larga historia de reyes absolutistas, dictadores, gobernantes, caciques locales e instituciones a la medida de los enumerados.

Hace no mucho tiempo argumentaba en contra de la ley mal llamada "de seguridad ciudadana" también contra la ley/eufemismo llamada "prisión permanente revisable". No quiero repetir argumentos ya expuestos.

Creo, estimados lectores, que hay más elementos preocupantes de esta censura encubierta.

Les cuento…

Hace quince días "colgaba" en Facebook unas fotografías y una sinopsis del programa de radio que presento en una radio libre —no comercial, política, religiosa o algo parecido—. Suelo plasmar en Facebook las portadas de los discos que se van a emitir, así como fotografías de los músicos. Bien, pues… ¡Sorpresa mayúscula! Facebook me condena —¡Hala, castigado por pícaro y malo! a pasar 24 horas sin poder compartir imagen o texto alguno porque una de las fotografías, la de un disco publicado libremente en Francia, incumple las normas de dicho portal. Me informan de que "no se pueden publicar imágenes que muestren pezones y/o vello púbico". Perplejo, les comunico que la portada del disco —insisto: publicado en Francia— es una fotografía que representa —casi copia— el cuadro El Baño Turco, de Dominique Ingres. La Wikipedia explica: "Esta obra orientalista representa un grupo de mujeres desnudas en un harén. El erotismo del cuadro es suave y no provoca gran escándalo ni lo hizo en su época, a diferencia de otros del mismo género, como el Déjeuner sur l´herbe, de Édouard Manet (1863). Pero durante mucho tiempo perteneció a colecciones privadas y no se exhibió de manera continuada hasta el siglo XX. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre de París, Francia, donde se exhibe con el título de Le Bain turc. Está considerada como la obra maestra de los últimos años de Ingres.

Argumento a Facebook lo arriba explicado, pero no, ¡24 horas sin poder publicar en su plataforma! Intento enviar un mensaje por Messenger a una amiga experta en arte y… lo mismo: censurado. Vuelvo a contestarles: "Según sus normas: La Maja Desnuda de Goya, Las Tres Gracias de Rubens, El Nacimiento de la Primavera de Botticelli, La Expulsión de Adán y Eva del Paraíso (tema muy frecuente durante El Renacimiento), La Venus del Espejo de Velázquez y un largo etcétera, ¿no se pueden ver en Facebook? Se han cargado ustedes: El Renacimiento, El Barroco, El impresionismo, El cubismo —Picasso tiene también Tres Gracias, a una de ellas con una teta al aire—. ¿Y qué decir de las alegorías de: La República, La Libertad, la mitad de las diosas griegas, romanas…? ¿Todo censurado? Se han cargado ustedes varios siglos de arte pictórico y el propio arte en sí".  Pues ni por esas. Lo peor es que me preocupa caer en la autocensura.

Llevo varios días preparando dos programas de radio dedicados a Woodstock, ahora que se cumplen 60 años de su celebración. Es fácil hallar en la red fotografías de los músicos, el público, las furgonetas Volkswagen pintadas de flores, melenudos varios, una madre amamantando a un niño… Busco una imagen icónica, un referente visual —en el pasado— de Woodstock. Es del público. Una chica joven subida sobre los hombros de un chico. Ella con el torso desnudo. Y no la encuentro, y he pasado horas naufragando por la red. ¿Estará censurada también?

Al final he elegido unas 25 fotos: ¡Qué nostalgia! ¡Qué divertidas! ¡Qué melenas, vestimentas, barbas, collares, flores". "Haced el amor y no la guerra". En una de ellas se ve a dos jóvenes desnudos de espaldas. De momento no me han dicho nada, parece que "pezones y vello público no" pero caderas y culos... no hay problema.

En los tres últimos días he visto en televisión Belle de Jour (Luis Buñuel 1969), que la han repetido varias veces. Hay una escena que se ve a Catherine Deneuve de espaldas, desnuda y cubierta con un velo negro transparente. Cincuenta años después, el cine actual —sobre todo las películas hechas en EEUU— suelen representar las "escenas de cama" con ambos amantes cubiertos púdica y forzosa/artificialmente con las sábanas bien apretadas por los brazos al cuerpo hasta las axilas. Cuando la mujer se levanta de la cama para vestirse, hace auténticos ejercicios de contorsionismo —sin soltar la sábana— para no mostrar voluptuosidades impúdicas a la cámara.

No tengo interés alguno en visualizar desnudos cinematográficos o televisivos, pero me sorprende esta ola ñoño-conservadora-pueril-religiosa de ocultar forzadamente el cuerpo humano.

El pasado jueves 31 de julio me acerqué a Arriondas. Como dos días después se celebraba el descenso del Sella, el gentío era bullicioso y apretáu. Me llamó la atención el número de adolescentes y adultescentes saturando calles y supermercados. Salían casi todos con bolsas de plástico. En ellas: Coca-Cola, refrescos de naranja, limón y… ginebra, ron… Ellos: con bermudas hasta más abajo de las rodillas, algunos con el torso desnudo depilado y otros exhibiendo "tableta". Ellas: con los vaqueros recortados (no caigo en anglicismos como shorts) en algunos casos mínimos, con la parte de arriba del bikini como única prenda cubriendo el tronco. Pura exhibición de anatomía. Pues nadie se rajaba las vestiduras —nunca mejor dicho—. Socialmente está asumido que incluso algunas madres imiten a sus hijas con esos pantalones tan escasos y ajustados. Y nadie se sorprende, ni se santigua a su paso. ¿Por qué la sociedad admite con naturalidad que sus hijos e hijas muestren públicamente voluptuosidades, músculos y "michelines" y al mismo tiempo los medios de comunicación y algunas plataformas de Internet parecen llevarnos no cincuenta años atrás (Belle de Jour y Woodstock son de 1969), si no cien años atrás?

No parece haber problema en la saturación de violencia gratuita en la televisión y el cine. Quizá en verano se proyectan más comedias, películas de animación, banalidades varias… Pero el resto de año es entrar en un cine y comprobar cómo un buen número de carteleras muestran imágenes de los protagonistas con una pistola o fusil —en algunos casos ametralladoras— en ristre y con ademanes y gestos de pegarte un tiro en cualquier momento.

Las televisiones nos apabullan con series de policías y ladrones en las que los "buenos" (polis) golpean a los malos (detenidos), les hacen interrogatorios en tercer grado, vulneran sus derechos y justifican el fin con los medios, casi siempre violentos y brutales. En EEUU, a nadie parece preocuparle que en su país haya unos treinta y tres o treinta y cinco mil muertos anuales por arma de fuego —una de cada tres se producen en ámbito familiar o laboral—. A Almodóvar le censuraron su película Átame en EEUU por una escena de Loles León sentada en la taza del servicio. No se puede mostrar el cuerpo desnudo, pero sí dispararlo y mostrarlo agujereado en la tele o le cine. Eso vende mucho últimamente.

Les dejo estimados lectores, vuelvo a Woodstock. Ya no tengo el pelo largo. En realidad, ni corto. Continúo sin hacer la guerra. Lo otro me temo que tampoco. Añoro los tiempos ingenuamente felices tras la muerte del dictador de España por la gracia de dios, tiempos en los que soñábamos en libertad y nos ilusionábamos con un mundo desinhibido de prejuicios morales y religiosos… ¡No nos imaginábamos la que nos ha caído encima!
___________________

Francisco Lozano Sanz es socio de infoLibre
Más contenidos sobre este tema
Etiquetas




Lo más...
 
Opinión