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Si yo fuera presidente (discurso de inauguración de legislatura)

César Moya Villasante
Publicada el 10/12/2019 a las 06:00
Si yo fuera el probable presidente Sanchez haría un discurso de inauguración que aquí escribo. Como no lo soy, todo se queda en ilusión tonta, pero que quiero exponer por si alguien saca alguna conclusión.

Señores Diputados:

Saludo a todos después de mi nombramiento, algo que agradezco a aquellos que lo han hecho posible. Quiero transmitir mi deseo de colaboración con todos los componentes del arco parlamentario, como no podía ser de otra manera, y exponer mi disposición a hablar con cualquiera que lo solicite.

Ante todo diré que el hecho de haber repetido las elecciones ha sido un suceso quizá no muy querido por la inmensa mayoría de españoles pero forzado por una situación de un rechazo total a mi persona por parte de algunos grupos de este Parlamento que criticaron con dureza posibles errores míos, cosa que no voy a discutir, como ser humano que soy, pero también con una dureza excesiva por haber intentado mi acercamiento con dialogo hacia aquellos que no piensan como nosotros, o simplemente, como mi grupo parlamentario.

También he recibido críticas internas, cosa que agradezco pues me enriquece como persona y político. El hecho de hablar con esos grupos que pregonan el secesionismo interpreto que es una labor democrática intentando llegar a un acuerdo que evite un choque de trenes absurdo que a nada conduce. Hablé con esas personas porque confié en poder reducir la tensión en un momento gravísimo de este país siendo un problema de Estado, pero para el que no encontré gran colaboración. Quizá otros no piensan lo mismo y lo respeto, pero en todo momento he estado esperando que alguien me ofreciera un apoyo para tal proceso.

Puede que me equivocara en mi percepción de los hechos, pero nunca me arrepentiré de haberlo hecho. Quizá si lo hubiéramos realizado juntos la mayoría de los grupos de esta Cámara podríamos haber rebajado una presión que necesita del esfuerzo de todos para llegar a aminorar los peligros que se ciernen sobre la estructura del Estado. Porque está claro que el problema existe y no lo vamos a arreglar con amenazas, con el artículo 155 o con acciones aún más duras. Por mucho que algunos lo quieran obviar tenemos un problema gravísimo que debemos hacerle frente desde la unión de la mayoría de los partidos que presumen de constitucionalistas, algo que mi partido nunca ha dejado de serlo por mucho que se empeñen algunos en citarlo de forma continua. Porque jamás he aceptado cualquier acto que no se ajuste a la Constitución teniendo en cuenta que mi partido la voto en su origen y con unanimidad. Otros no pueden decir lo mismo.

Porque quiero explicar aquí mi posición de negociación con todos los partidos, que entiendo todos son constitucionalistas, porque de no ser aquí, no estarían aquí sentados. Se podrá dudar de sus sentimientos, pero la ley hay que respetarla y la ley ampara a aquellos que no piensan como nosotros, porque ese es el alma de la democracia. Y quiero hacer una llamada a todos, sin dejar ni uno solo del arco parlamentario, para que una vez formado gobierno dediquemos nuestro tiempo a demostrar a los ciudadanos que estamos aquí para arreglar los problemas del país, pues criticarnos entre todos para nada sirve y aburre a unos ciudadanos que han mostrado en muchos casos un profundo rechazo hacia la clase política porque, dedicados a esa crítica, no abordamos los verdaderos problemas de esa España que llena la boca a muchos pero que otros consideramos esa España como la unión de 17 autonomías, repito, 17, y que cada una tiene unos ciertos problemas que hay que abordar.

Y abordar entre todos, porque si queremos ahondar en arreglar este país, esos problemas que cito, la mayoría son problemas de Estado. Quien puede pensar que el gobierno puede arreglar todo, sin contar con los demás… Imposible si cada asunto que enumerare no tiene los votos necesarios para repararlo. Porque el mundo actual y España de manera muy radical se ha convertido en una pluralidad total en donde es imposible gobernar sin acuerdos. Nadie puede negar lo que digo, aunque no les interesa a algunos reconocerlo. Solo citar los problemas que tenemos todos en nuestra mente lo justifica. Cito: Una nueva educación de los jóvenes para adaptarla a los retos de la nueva tecnología. También es necesario que se concentren en las humanidades, en la teoría del esfuerzo, en la ética o solidaridad para el de enfrente, etc., etc. Una migración continua y enorme que no se arregla poniendo concertinas o evitando entradas de pateras que seguirán llegando, por muchas cortapisas que se interpongan porque la desigualdad del mundo obliga a muchos a buscar que comer, obviamente. Sabemos que habrá sinvergüenzas que se cuelen en ese proceso pero será inevitable por la masiva circulación de personas que nadie podrá evitar en el mundo actual de comunicación total punto a punto y persona a persona. Un calentamiento global que no se arregla poniendo espacios pequeños libres de humo, se arregla tomando medidas universales o, al menos, nacionales, para concretar un país que pueda cambiar a energías limpias para evitar el aceleramiento de ese calentamiento que nos puede cambiar la vida, no a nuestros hijos o nietos, que es obvio, sino a nosotros mismos, porque el aceleramiento es un hecho.

Una estructura de Estado que necesita hacerse con empatía, sin insultos, sin amenazas y sin tanques. Necesitamos hablar con todos y entre todos para poder llevar a España a una situación de calma política, una situación en que cada uno reconozca sus cesiones, porque todos debemos hacerlas, un país en donde se reconozca las diferencias entre comunidades, porque la riqueza o la pobreza, en muchos casos no es debida solo a la acción de gobierno sino a muchos más eventos que hay que considerar, como el clima, el esfuerzo, la capacidad, la formación, etc., etc. La desigualdad inaguantable de un sistema económico que deja a una parte enorme de la sociedad sin recursos como ultima derivada de este, porque ser liberal económico y no politico, es jugar con aquel que dispone de riqueza, pero no considera a aquellos que quedan descolgados del sistema por diversos condicionantes al hacerlos improductivos, como pensionistas, como dependientes, como faltos de recursos económicos o incluso intelectuales. ¿Les dejamos sin recursos? Entre todos deberemos defender a esos ciudadanos que, si no lo hacemos, se convertirán en un problema no nacional, sino universal que hará descarrilar el modo liberal tan aplaudido de muchos sin nombrar sus carencias, que pueden ser criminales en su fase final. Recuérdese el final del comunismo, reconocido en su fracaso y piénsese que este sistema puede acabar igual, si no lo evitamos con leyes, esas que se hacen para evitar los excesos del egoísmo del ser humano. Algo que siempre se hizo desde la política pero que ahora parece que esta vendido todo al poder económico. Desde un país curado de la corrupción que hemos vivido todos hay que hacer posible una política sin intereses personales, pero con el interés de siempre vocacional que era mejorar a la sociedad que nos ha elegido.

Creo que he citado los principales problemas a tratar de Estado, y lo repito, de Estado. Solo quiero transmitir mi deseo de colaboración pidiendo a todos que no extrememos los asuntos. Dialogar es negociar, y negociar es ceder. No podemos nadie imponer por imponer, porque es la manera de fracasar. A nivel de comunidades, a nivel de ciudades e incluso de pueblos se ha hecho ya a lo largo de estos años de democracia. Porque no podemos ser capaces de hacerlo a nivel de Estado, de nación, de país, llénenlo ustedes como prefieran, porque España es una comunidad administrativa como cualquiera y para ser una nación en paz necesitamos sosiego, necesitamos empatía y saber hablar en una mesa sin imposiciones. Sé, porque no soy un iluso, que será muy difícil el trato con los extremos, pero en la zona media creo que tenemos suficientes votos para hacer posibles acuerdos que entren dentro del sentido común, que no es poco.

Muchas gracias a todos.
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César Moya Villasante es socio de infoLibre
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