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Femenino y feminista

Joaquín Navas Cabezas
Publicada el 23/01/2020 a las 06:00

Se puede afirmar desde el punto de vista fisiológico que, a partir de una cierta edad, que suele rondar los 50 años, el hombre se hace más femenino. Sí, digo más, porque como todo lo que existe, todo lo que es, lo es en sus dos vertientes: masculino y femenino. Incluso los machos alfa de Vox son masculinos y femeninos aunque por miedo a lo segundo se muestren o aparenten más lo primero. No existe una raya que diga dónde empieza la parte femenina o masculina.

Es con la andropausia cuando recuperé mi neurona que viajó desde mis bajos a mi cerebro. Por fin dejé de ser más primitivo (tal y como nos hizo la naturaleza para perpetuar la especie) y pasé a ser más reflexivo, más humano, casi tan inteligente como mi pareja. Dejé de producir testosterona y seguí con la enzima aromatasa produciendo el estradiol (principal forma de los estrógenos) como un metabolito activo de la testosterona.

Ha sido y es, con diferencia, la mejor etapa de mi vida. Aprendí incluso a hacer el amor, cuestión ésta femenina más que masculina. Aprendí a acariciar, a besar, a abrazar y sobre todo a escuchar. Me convertí en lo que yo considero un hombre, el compañero que complemente todas las expectativas y necesidades de aquella que siempre te ha ayudado a crecer.

Al escuchar con esta mente abierta es fácil comprender las cuestiones que forman parte del feminismo, son simples y sencillas de entender y apoyar, porque el feminismo es cosa también de hombres.

No es necesario llegar a esta edad y padecer las consecuencias de la andropausia para entender todas las cuestiones del feminismo, con sólo observar los países más evolucionados constataremos que esta evolución está vinculada a la libertad que gozan sus mujeres, como dejó claro Flora Tristán; e, incluso, por puro egoísmo, entenderemos que si nuestras compañeras son más libres lo seremos nosotros también. Por ejemplo, gracias a ellas gozamos de más permiso de paternidad para cuidar a nuestros hijos recién nacidos.

Así que evolucionemos y dejemos a los negacionistas de la violencia de género, de las brechas salariales, de los precursores del pin neandertal, etc. en sus cavernas. Caminemos hacia una democracia plena entre todos.

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Joaquín Navas Cabezas es socio de infoLibre

 

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4 Comentarios
  • Orlinda Orlinda 23/01/20 22:55

    ¿Aprendiste a besar a los 50? Pues sí que tuvo paciencia tu pareja para esperar, tío.
    Incurres en falsedades.
     La libertad puede llevar por múltiples caminos, no necesariamente al feminismo.
    Por naturaleza ni los hombres son más primitivos ni las mujeres más reflexivas e inteligentes. Esa forma de darnos coba que dice Jorge, se llama determinismo biológico, esencialismo de género, un trato paternalista que no tiene nada de feminista.

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  • TestaRuda TestaRuda 23/01/20 22:05

    Creo que lo dice el autor del artículo es verdad en muchos hombres y a varios niveles. Por ejemplo, cada vez que, últimamente, veo a Felipe González, me parece estar viendo a mi difunta tita Lola. Y oye, impresiona. FG quizás no se haya hecho más listo, que eso lo fue siempre en demasía, ni mejor en ningún sentido. Yo solo veo una vieja gruñona.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 23/01/20 19:04

    A mí no me pasó nada de eso o, si me pasó, no me enteré. Al llegar a esa edad que dice el artículo se me acentuaron las dificultades para orinar, con perdón, debido a que la próstata --ese error garrafal de diseño que solo padecemos los varones-- incrementó su ya alta tasa de crecimiento, y eso que ya tomaba medicamentos que interfieren con un precursor de la testosterona y que tienen efectos secundarios por lo menos tan alarmantes como los que se describen en el artículo. (También sirven de crecepelo, menos mal). En vez de ese idílico panorama hemisexual (de medio sexo o sexo intermedio) que, de una manera tan descaradamente cobista hacia las mujeres se describe en el artículo, a mí lo que me pasa es que no sé si me moriré de cáncer de próstata antes que de otro cáncer cualquiera o si los síndromes cardiovasculares vendrán piadosamente en mi ayuda.

    Pero follar como follaba a los treinta, oiga, eso, como las oscuras golondrinas, no volverá.

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  • AMP AMP 23/01/20 10:57

    Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho.

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