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El capitalismo y el cambio climático

Manuel Parrilla
Publicada el 01/02/2020 a las 06:00

Si decidimos poner una mirada diferente a las grandes catástrofes que estamos sufriendo o de las que estamos siendo testigos en los últimos años, veremos que la mayor parte de ellas pueden explicarse por un fenómeno ampliamente aceptado por el consenso científico: el cambio climático. Dicho consenso arranca, quizás, en 1972 cuando los científicos ambientalistas del MIT Donella Meadows, Denis Meadows y Jorgen Randers publican un estudio para el club de Roma sobre los límites del crecimiento.

En las incógnitas de la ecuación que nos lleva directos a una catástrofe ambiental sin precedentes, el calentamiento global descontrolado: figuran dos factores clave, las teorías económicas del crecimiento y la explotación sin límites de los recursos no renovables.

Parece que despejando esas dos incógnitas aparece un resultado bastante preocupante, el capitalismo global como sistema político-económico.

Hace unos días, el papa Francisco, seguramente el líder espiritual mas influyente de occidente, decía en una reunión con ministros de Finanzas de la ONU: “En nuestro tiempo, parece que las ganancias y las pérdidas son más consideradas que las vidas y las muertes y que los activos netos de una empresa tienen prioridad sobre el valor infinito de la humanidad”.

Es una clara crítica al capitalismo, al resaltar la deshumanización del análisis macroeconómico sobre el que se basan las decisiones políticas.

El papa se ha hecho famoso por ser el primero que ha puesto en el centro de su papado la defensa de la naturaleza de San Francisco de Asís, en su encíclica “Laudato Si”. Algunos de sus puntos mas destacados son:

– “Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en el sufrimiento de los excluidos”.

 

– “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan? Lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá”.

– “El hombre y la mujer del mundo postmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas”.

– “La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo. Al poder político le cuesta mucho asumir este deber en un proyecto de nación”.

Todo esto lo dice el líder espiritual de Occidente, pero si queremos conocer la opinión del que probablemente sea el mas importante científico del siglo XX, y uno de los mas importantes de la historia, Albert Einstein, en mayo de 1949 publicaba un articulo en la revista Monthly Review en Nueva York, en el que se aventuraba a hacer un pequeño ensayo filosófico.

 

En ese artículo podíamos leer: “Y no habrá que suponer que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresar sus criterios sobre problemas que afectan a la organización de la sociedad“. Hacía énfasis en un aspecto central del actual curso de la historia y las decisiones políticas, la enorme brecha entre el ciudadano de a pie y los denominados expertos economistas, cuyo análisis se basa exclusivamente como dice el papa Francisco en “las ganancias y las perdidas” y no en “el valor infinito de la humanidad”.

También Einstein coincide con el papa cuando este nos habla de que los humanos “corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas” cuando nos dice en su ensayo: ”El individuo ha tomado conciencia, más que nunca, de su situación de dependencia ante la sociedad. Pero no considera que esa dependencia sea un hecho positivo, un nexo orgánico, una fuerza protectora, sino que la ve como una amenaza a sus derechos naturales e incluso a su existencia económica”.

Pero su crítica mas dura al capitalismo aparece después, cuando dice: “La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente de todos los males. Vemos alzarse ante nosotros una inmensa comunidad de productores, cuyos miembros luchan sin cesar para despojarse unos a otros de los frutos del trabajo colectivo, no ya por la fuerza, sino con el apoyo total de unas reglas legalmente establecidas”. El capitalismo como la verdadera fuente de todos los males es una coincidencia bastante generalizada en la filosofía política cuando hablamos de los limites del crecimiento, tal como los planteó el club de Roma y algunas figuras relevantes entre los fundadores de la Unión Europea.

Pero la critica al capitalismo por parte de Einstein no acaba en este punto, sino que habla del enorme daño que hace al instrumentalizar la educación: “Creo que el peor daño que ocasiona el capitalismo es el deterioro de los individuos. Todo nuestro sistema educativo se ve perjudicado por ello. Se inculca en los estudiantes una actitud competitiva exagerada; se los entrena en el culto al éxito adquisitivo como preparación para su futura carrera”.

Mas sorprendente resultan las palabras de un miembro clave del aparato político de la Union Europea, uno de los presidentes de la Comisión Europea, que es el órgano máximo de gobierno. Estamos hablando del holandés Sicco Mansholt, un granjero, héroe de la resistencia holandesa contra los nazis. Quien decía en 1967: “Para mí, la cuestión más importante es cómo podemos alcanzar un crecimiento cero en esta sociedad. Si no lo conseguimos, la distancia, las tensiones entre las naciones ricas y pobres será cada vez mayor. Me preocupa si conseguiremos mantener bajo control estos poderes que luchan por el crecimiento permanente. Todo nuestro sistema social insiste en el crecimiento”.

Ha pasado mas de medio siglo de estas premonitorias palabras, y como todos sabemos las tensiones entre naciones ricas y pobres van en aumento y estamos muy lejos de mantener bajo control a esos poderes que luchan por el crecimiento permanente y que aumentan su poder sin medida.

Sicco Mansholt fue posteriormente responsable europeo para la Política Agraria Común, pero lo más significativo es que después de expresar sus ideas sobre la necesidad de frenar el crecimiento, es decir, mientras estaba hablando de una propuesta económica sin crecimiento, se planteaba  el siguiente interrogante: ¿sería todavía una economía capitalista tal como la conocemos?

En la critica de Mansholt subyace una afirmación en la que creo que coincidían el ensayo de Albert Einstein y las aportaciones del papa Francisco. El desarrollo sostenible es incompatible con el capitalismo como se concibe hoy día.

Jorge Riechman, catedrático y ecologista, lo expresa perfectamente en una entrevista de Gorka Castillo en CTXT: “Se intenta poner un límite a las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero pero los límites son absolutamente incompatibles con el sistema productivista actual. Aunque el síntoma sea el calentamiento climático, la enfermedad se llama capitalismo”.

Por lo que afirma que estamos en lo que él llama “la era de la gran prueba” porque, según dice, “somos la primera generación que entiende perfectamente lo que está pasando con el clima y posiblemente seremos la última que pueda evitar la catástrofe hacia la que nos dirigimos”.

___________

Manuel Parrilla es socio de infoLibre

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3 Comentarios
  • Argaru Argaru 01/02/20 19:16

    Según la geología, vivimos en la era del Antropoceno. Esto quiere decir que por primera vez el hombre es responsable de la “Salud”, en este caso, de la enfermedad de este planeta. Esa enfermedad es un cancer y ese cancer se llama CAPITALISMO. Todo el mundo lo sabe, pero se prefiere mirar hacia otro lado porque lo único que importa es la obtención de ganancia económica a toda costa. Si no se le para los pies a los poderosos, la Tierra no tiene ningún futuro.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 01/02/20 20:26

      ¿Todo el mundo lo sabe? ¿El Gobierno chino, por ejemplo, sabe que ese cáncer es el capitalismo? Si lo sabe, ¿por qué mutó del comunismo de Mao al capitalismo de Estado que practica ahora? ¿No sería porque tenía que tratar de mejorar las condiciones de vida de sus más de mil millones de habitantes? ¿Y por qué cambiaron todos los países de la antigua URSS sin excepción a diversas formas de capitalismo? Tuvieron decenas de años para convencerse de que era mejor el comunismo (la única alternativa a gran escala que ha tenido el capitalismo), pero parece que se convencieron justamente de lo contrario.

      Si todo el mundo lo sabe, lo disimula estupendamente.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 01/02/20 09:49

    Creo que los datos no corroboran su tesis o, al menos, obligan a cambiarla sustancialmente. Siguen los datos de población y de emisión de CO2 globales y per cápita en los años 1965 y 2017.

    Año Población total
    1965; 3.334.874.000
    2017; 7.722.727.000

    MT CO2
    totales; Año; Ton CO2 / persona
    11194; 1965; 3,36
    33243; 2017; 4,30

    Si hace usted las cuentas con esos datos obtendrá las siguientes tasas de crecimiento medias para el periodo de 1965 a 2017:

    Tasa anual media de crecimiento de emisiones totales de CO2: 2,09%/año
    Tasa anual media de crecimiento de la población mundial: 1,61%/año
    Tasa anual media de crecimiento de las emisiones de CO2 per cápita: 0,48%/año

    Puede verse que la tasa de crecimiento de la población es casi cuatro veces superior a la de emisiones de CO2 per cápita. De hecho, en los últimos años la tasa de emisiones per cápita está estacionaria o ha disminuido ligeramente (ton CO2/persona/año)

    2005; 4,36
    2008; 4,52
    2010; 4,52
    2011 ; 4,52
    2017; 4,30

    Quiere todo ello decir que el crecimiento de las emisiones totales de CO2, que son las que influyen en el clima, viene claramente dominado por el crecimiento de la POBLACIÓN, no por el de la emisión por cabeza, que ha aumentado mucho menos o incluso ha disminuido ligeramente en los últimos años. La conclusión que yo sacaría de todo eso es que lo que favorece el capitalismo (o favorece más) es el aumento de la población y no tanto el consumo por cabeza de esa misma población, al menos el consumo que contribuye a las emisiones de CO2.

    Otra prueba de lo mismo es que el consumo (el despilfarro, más bien) de energía y los problemas de contaminación de las naciones del antiguo bloque comunista (URSS y satélites) no han aumentado sino más bien al revés con el restablecimiento del sistema capitalista en todos esos países.

    Cínicamente, se le podría echar mucha más culpa del calentamiento global a los programas generalizados de vacunación que al "capitalismo!", porque han contribuido decisivamente al desmesurado crecimiento de la población mundial. Evidentemente, no hay que dejar de vacunar a ningún niño, pero los datos están ahí.

    La desmesurada población humana del planeta es el problema esencial.

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